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Uruguay país que produce leche para 20 millones de personas

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Cada año Uruguay genera leche suficiente para alimentar a 20 millones de personas, es decir seis veces más que la población de Uruguay.

El valor del sector lechero en Uruguay es de tal magnitud que, destacó el Instituto Nacional de la Leche (Inale), cada año genera leche suficiente para alimentar a 20 millones de personas, es decir seis veces más que la población de Uruguay, con una producción que se obtiene en apenas el 5% del territorio nacional.
Esos datos integran el conjunto de cifras y conceptos que el Inale expone para definir a un sector de alta relevancia productiva, económica y social, lo que trasciende en un día especial, el 1° de junio, Día Mundial de la Leche.

El rodeo lechero se caracteriza por su alta calidad genética

Inale se sumó a esa conmemoración difundiendo el mensaje que expuso la Federación Panamericana de Lechería (Fepale): “La cadena láctea aporta al desarrollo económico de los territorios y al progreso de las poblaciones rurales, tiene un especial cuidado del medio ambiente y de la sustentabilidad, genera empleos de calidad y aporta productos con un valor nutricional único e indispensable para los seres humanos. ¡Feliz Día Mundial de la Leche!”.

La Fepale tiene como consigna permanente una exclamación: “¡Sí a la leche!”.

A propósito de datos difundidos por el Inale, se destaca que el sector lechero en Uruguay es el que genera el mayor ingreso por exportaciones medido por hectárea.

Uruguay es, además, el 7° mayor exportador mundial de leche.

Ingresos crecientes

Con base en datos actualizados por el Inale, durante 2022 Uruguay alcanzó un récord de ingresos por exportaciones de lácteos, con US$ 925,2 millones, un 23% más que en 2021. En el trimestre inicial de 2023 se exportó por US$ 228,9 millones, un 13% más que el mismo lapso del año pasado.

La leche fresca pasteurizada, disponible a diario para los consumidores, es libre de hormonas de crecimiento, de antibióticos, de metales pesados y de contaminación radioactiva.

Hay en Uruguay unos 3.300 productores de leche. El 73% envía su producción a la industria y el 27% produce queso artesanal en el establecimiento.

Un tambo promedio posee unas 150 vacas en ordeña, en 250 hectáreas y con una producción promedio de 18 litros por vaca cada día.

Hay 20.000 personas vinculadas al trabajo lechero, en los tambos predomina el trabajo familiar y en la industria la mayoría son trabajadores permanentes.

Inale destaca que el ganado es alimentado con base pastoril y a cielo abierto, la calidad genética del rodeo y que existe un 100% de trazabilidad del ganado.

La gente del sector está integrada en diversas organizaciones, lo que ha fomentado el trabajo asociativo. Esta fortaleza ha sido un pilar fundamental para impulsar el dinamismo del sector.

Los establecimientos entregan a las industrias leche de calidad y reciben asistencia técnica y financiamiento. Este vínculo es la base histórica del Uruguay lechero asociativo, concluye el análisis del Inale.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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