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Venezuela Cuenta con el Índice de Ordeño de Ganado Bufalino más Grande de América Latina

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El ministro del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, reveló que, a pesar de los bloqueos y el acoso internacional, Venezuela cuenta con el índice de ordeño de ganado bufalino más alto de América Latina .

Indicó que actualmente se tiene un rendimiento de 41.417.324 litros de leche de búfala al año, lo que representa un promedio de 8 millones de kilos de queso, que sirven para la alimentación del pueblo venezolano.

Asimismo, el titular de la cartera agrícola, señaló que este tipo de ganadería es de alta resistencia, demuestra su versatilidad en cualquier condición, bien sea desde climas desérticos, hasta climas muy fríos.

Destacó que el trabajo que se realiza en la finca La Mayorquina en el estado Carabobo, permitirá obtener a futuro una genética de alta calidad, a su vez hizo un llamado a todos los productores para que complementen su rebaño con esta especie ganadera tan versátil.

Ejemplares con alto valor genético para la producción de leche

El especialista en genética y encargado de la Finca La Mayorquina, Eugenio Maldonado, destacó que este tipo de ganado impulsa la producción lechera. “Con 5 litros de leche de búfala, se produce 1 kg de queso”, explicó.

Asimismo, resaltó las propiedades físicas y químicas que tiene la leche de búfala con respecto a la leche de vaca. Demostró el alto rendimiento de este producto en cuanto al desarrollo de subproductos lecheros, tales como: queso, leche, mantequilla y hasta el famoso “dulce de leche de búfala”.

Para finalizar destacó que, esta finca realiza un estricto control genético para determinar la capacidad de monta de cada ejemplar, y así evitar la liga entre padres e hijos, para ello se utiliza la inserción de microchips dentro del animal al momento de su nacimiento, permitiéndole al productor manejar datos específicos, evitando la consanguinidad entre animales.

Proceso de ordeño con altos estándares de calidad

La Mayorquina cuenta con una planta de procesamiento de leche de búfala cuya área de ordeño tiene los más altos estándares de calidad. En un recorrido que realizó Castro Soteldo junto a la ingeniera Greisy Oropeza, esta última añadió que en proceso debe tener un tiempo de espera, para que la búfala llegue de forma calmada y sin presión a los cubículos de ordeño, por este motivo, se cuenta con una sala de espera, donde la misma es refrescada, y posteriormente pasa al área de ordeño, donde se les coloca las pezoneras que permitirán la extracción de la leche.

Luego, esta leche es depositada en los tanques dispuestos para enfriamiento. Al concluir este proceso, es pasteurizada y finalmente procesada en los diversos subproductos tales como quesos y otros derivados.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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