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FAO Destaca su Proyecto para Combatir la Rabia en la Isla de Bali

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Se calcula que alrededor de 55 000 personas mueren de rabia cada año en el mundo, el 95 por ciento de ellas en Asia y África. La rabia es una enfermedad viral que afecta al sistema nervioso, y que a menudo es transmitida por perros infectados.

La rabia también mata a los animales de granja. En Latinoamérica, por ejemplo, cientos de miles de cabezas de ganado mueren cada año a causa de la rabia contraída a través de los murciélagos vampiro. Este tipo de muertes del ganado por rabia ocurren en todo el mundo, pero a menudo no se informa sobre ellas.

Un exitoso proyecto en Bali, Indonesia, muestra que la rabia se puede controlar combatiendo el virus en los animales, antes de que pueda transmitirse a los seres humanos.

La Rabia Llegó por Mar

Se cree que el virus de la rabia llegó por primera vez a la isla de Bali en 2008, con un perro infectado en el barco de un pescador de una de las islas vecinas, donde la rabia es endémica. A finales de noviembre de 2008, se confirmó en Bali la muerte del primer ser humano a causa de la rabia, y hasta 2010, el número de casos continuó aumentando de formaconstante, alcanzando en ese año un pico de 11 muertes en un mes. Hasta la fecha, han muerto más de 140 personas.

El virus de la rabia, transmitido casi siempre por la mordedura o arañazo de un perro infectado, viaja a través del sistema nervioso hasta que llega al cerebro. Puede tardar semanas, o años, pero una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad resulta casi inevitablemente fatal en el 100 por cien de los casos.

«La muerte de personas fue la voz de alarma de que la rabia se encontraba circulando entre la muy numerosa población canina de Bali «, explicó Katinka de Balogh, oficial de la FAO de sanidad pública veterinaria y coordinadora para la rabia.

Se estima que en Bali hay hasta 350 000 perros, la mayoría de los cuales son considerados perros vagabundos «comunitarios» Vagan libremente por las calles de aldeas y ciudades, donde su ladrido es un sonido característico que acompaña la vida cotidiana. Se dice que casi todas las familias tienen al menos un perro.

En las etapas iniciales de la llegada de la rabia a la isla -que previamente estaba libre de ella-, la atención se centró en la reducción de la población canina a través del sacrificio de animales, mientras que se hizo un menor uso de la vacunación. Sin embargo, continuaron aumentando los informes de nuevos casos de rabia, y los grupos de defensa de los animales intensificaron sus protestas contra el sacrificio de perros.

Cambio de Táctica

En 2010, la Asociación protectora de animales de Bali (Bawa), financiada por la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA) y la Agencia Australiana para el Desarrollo Internacional (AusAID), inició en toda la isla campañas masivas de vacunación de forma gratuita, dirigidas a la población de perros callejeros. El resultado fue una marcada disminución de nuevos casos de infecciones de rabia en seres humanos. La Dirección de Sanidad Animal de Indonesia, al ver resultados concretos, se dirigió a la FAO en busca de apoyo técnico para aprovechar el impulso y las lecciones aprendidas luchando contra el virus de la rabia en Bali.

«Si se hubieran tomado medidas antes, podrían haberse salvado vidas y recursos. Pero en ese momento no existían sistemas de respuesta de emergencia y planes de contingencia para contener la propagación de los primeros casos aislados de rabia», señaló Katinka de Balogh.

«Ahora tenemos que hacer retroceder la enfermedad una vez que ya está en toda la isla, reduciendo continuamente la cantidad de virus que circula entre los perros en la isla», añadió.

Asistencia de la FAO

A principios de 2011, la FAO comenzó a trabajar con los servicios veterinarios para desarrollar una estrategia específica para combatir la rabia, coordinándose a distintos niveles: local, provincial y con las autoridades centrales en Yakarta. Además, los servicios de sanidad humana, las ONG locales y los grupos de protección de los animales también colaboraron en la creación de un frente unido contra la rabia. La FAO apoyó al gobierno ayudando a sentar a todas las partes implicadas a la mesa para poner en marcha un programa eficaz de lucha contra la enfermedad.

En la primera ronda de vacunaciones aplicadas por BAWA, se vacunaron unos 239 000 perros. En la segunda ronda, coordinada por el Servicio pecuario de la provincia de Bali y la Dirección de Sanidad Animal del gobierno central -con financiación de la FAO, Australia y Estados Unidos-, fueron vacunados otros 235 000 perros en el plazo de cuatro meses. Está en curso una tercera ronda de vacunaciones, que inclirá otros 250 000 canes.

La FAO también apoyó la capacitación de personal veterinario y pecuario en la captura de los perros, su inmovilización con redes y la administración de la vacuna contra la rabia de forma segura -para proteger a los perros, y a las personas a su alrededor-. También fueron capacitados para poner collares a los perros para marcarlos como animales vacunados. El Programa de Cooperación Técnica de la FAO incluyó igualmente:

  • Apoyo operativo para la vacunación de emergencia por el gobierno local después de los casos de rabia positivos;
  • El suministro de vacunas y equipo
  • Campaña de concienciación a gran escala de para que la gente sepa qué hacer si son mordidos por un perro
  • Apoyo a la coordinación entre médicos y veterinarios para la notificación y respuesta rápidas cuando las personas son mordidas por un perro
  • Apoyo a la supervisión del gobierno local de los perros vacunados y no vacunados en cada aldea para garantizar la cobertura de la vacunación.

Inmunidad Colectiva

Con más del 70 por ciento de los perros vacunados, los canes han adquirido lo que se denomina «inmunidad de rebaño». Con este nivel de cobertura de vacunación, el virus de la rabia no es capaz de propagarse en una población canina que tiene una protección inmunológica, y con el tiempo se extingue.

Las muertes por rabia en seres humanos han disminuido de 83 en 2010 a 26 en 2011. Hasta ahora, en 2012, sólo siete personas han fallecido víctimas de la rabia.

Un Último Obstáculo

Además, la vacunación tendrá que proseguir, ya que nacen constantemente nuevos cachorros que carecen de inmunidad. Una vez al año debe hacerse una revacunación con carácter general. Los casos de rabia experimentarán por lo tanto una disminución constante, hasta que un día lleguen a desaparecer de la isla.

Jim McGrane, jefe Asesor Técnico de la FAO, que dirige la labor sobre sanidad animal en Indonesia en relación a la rabia y la gripe aviar, subraya que sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer para garantizar el éxito.

«Al haberse producido cada vez menos casos de rabia cada mes que pasa, se corre el riesgo de que la gente baje la guardia, y no tome las medidas de precaución que es necesario adoptar», advirtió McGrane.

Para proseguir con estas últimas etapas de la campaña de Bali contra la rabia, el apoyo tiene que llegar pronto, en caso contrario la rabia seguramente volverá a hacer su aparición.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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