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Proyecto Fortalecerá la Producción Sostenible de Carne y Leche en Nicaragua

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El CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), el Centro de Exportaciones e Inversiones de Nicaragua (CEI) y Heifer Internacional iniciaron un nuevo proyecto

Con el propósito de beneficiar a más de 600 pequeños ganaderos del Corredor Seco de Nicaragua, el CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), el Centro de Exportaciones e Inversiones de Nicaragua (CEI) y Heifer Internacional iniciaron un nuevo proyecto, el cual apunta a garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la competitividad y los ingresos de los pequeños y medianos productores.

Todo esto por medio de la intensificación de la producción sostenible, el fortalecimiento de las cadenas de valor de carne y leche y el acceso a mercados especializados.

El proyecto, denominado: «Carne y Lácteos Competitivos a través de la Intensificación Sostenible y Acceso a Mercados Especializados en Nicaragua», consta de cuatro componentes:

  1. El fortalecimiento de capacidades a nivel local
  2. El desarrollo de mecanismos de incentivos de mercados
  3. El establecimiento de negocios verdes
  4. La incidencia en políticas públicas y privadas

Por parte del CATIE, esta iniciativa será ejecutada por el Programa de Ganadería y Manejo del Medio Ambiente (GAMMA).

De acuerdo con Estela Alemán, representante del CATIE en Nicaragua, para este proyecto ya se ha establecido alianzas con diversos sectores algunos especializados en producción, otros en la búsqueda de nuevos mercados y otros referidos específicamente a la investigación para propiciar el incremento de la productividad ante el cambio climático.

En el Corredor Seco de Nicaragua, área en donde se enfocará el proyecto, los productores están experimentando los efectos de la variabilidad climática. Según investigaciones realizadas por CIAT, la época seca se ha incrementado a siete meses y la temporada de lluvia es menos copiosa que hace 10 años. Además, estas investigaciones mostraron que la temperatura se ha incrementado en al menos un grado.

“El proyecto, en sus 20 meses de duración, generará insumos para la política nacional de ganadería que se encuentra elaborando el gobierno nicaragüense, así como insumos para el desarrollo sostenible del sector ganadero”, expresó Alemán, durante la presentación del proyecto en el mes de febrero.

Esta iniciativa, la cual cuenta con el apoyo financiero del fondo holandés SOLIDARIDAD, pretende mejorar la calidad de los productos de los pequeños ganaderos ya que actualmente el cambio climático representa un reto para ellos, quienes deben adoptar nuevas técnicas y formas de producir.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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