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Paraguay avanza con su programa nacional de trazabilidad animal

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El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal de Paraguay (Senacsa) y la Fundación de Servicios de Salud Animal (Fundassa) establecieron un convenio en el marco de la implementación del Sistema de Identificación Animal del Paraguay (SIAP). Ambos entes venían trabajando  coordinadamente en términos de inmunización de animales, aunque ahora amplían la cooperación a fin de avanzar en la sanidad y trazabilidad ganadera en el país.

Por medio del convenio, Fundassa asumirá la parte operativa de la implementación del Sistema de Identificación Animal del Paraguay (SIAP), según explicó su presidente, Mario Apodaca.

Detalló que la organización está comprometida con realizar la gestión y distribución de los dispositivos de identificación bovina (caravanas) para una cobertura eficiente en todo el país; coordinar y supervisar la aplicación de los aparatos, y recopilar la

“Estamos convencidos de que la identificación animal y trazabilidad individual hará posible una verdadera revolución, que transformará los procesos productivos, sanitarios, permitiendo garantizar la trazabilidad y la certificación de nuestra producción con el más alto estándar internacional hoy vigente a nivel global”, aseveró durante la firma del convenio, que se realizó ayer.

Desde Senacsa se reconoció que si bien se registró un retraso con la llegada de las caravanas, aún se proyecta cumplir con los plazos establecidos para la implementación del SIAP. “El periodo de distribución se hará en tiempo y forma y a partir de la segunda semana de enero”, aseguró José Carlos Martin, titular de la institución, en el marco de la firma del convenio con Fundassa.

Atendiendo que la implementación del SIAP coincide con el primer periodo de vacunación antiaftosa del 2025, desde Senacsa apuntan al objetivo de identificar al 95% de los terneros inmunizados. “Ya luego habrá un periodo de análisis para escuchar a productores, hacer modificaciones y seguir construyendo esta política pública”, agregó Martin.

El proceso de identificación consiste en la aplicación de dos pares de caravanas a los bovinos, el primer par de tipo tarjeta, que lleva de forma impresa y visible el número del animal, y el segundo par, conformado por el botón electrónico, el cual contendrá el chip con radiofrecuencia, en el que estará grabado el código individual único e irrepetible para cada animal, según había explicado Senacsa.

El ente adjudicó la provisión de estos dispositivos al Consorcio Datamars SA – GH Consult, de origen Suizo, con más de 30 años de experiencia en el desarrollo de identificadores de radiofrecuencias (RFID), procesos basados en estándares ISO y presencia en programas de trazabilidad de países en los 5 continentes.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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