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Gobierno Uruguayo Implementa un Sistema de Financiamiento para Promover la Producción de Leche

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El Ministerio de Ganadería de Uruguay anunció la implementación de un nuevo instrumento financiero que permitirá a los productores lecheros uruguayos vinculados a una industria o cooperativa, acceder a una asistencia con destino a suplementación animal o mejoramiento forrajero.

Además, se exonerará de impuestos la importación de nuevos productos y se autorizará en forma excepcional el enfarde de la fibra de la cosecha de los cultivos de verano. El ministro Tabaré Aguerre anunció nuevas medidas para facilitar la importación de subproductos o productos con destino a la nutrición animal, en consonancia con el anuncio efectuado en diciembre.

Estas medidas incluyen la autorización de enfardar, con carácter excepcional, lo que quede después de la cosecha de maíz y sorgo, habida cuenta de las consecuencias de la sequía y la necesidad de suministrar fibra al ganado lechero.

Lo más importante es el instrumento financiero que se pondrá a disposición de los productores, consistente en asistencia financiera, a través de la ventanilla de las industrias y cooperativas donde ellos comercializan. Participan el MGAP y el sector Microfinanzas del BROU, destacó Aguerre.

La asistencia será asignada en función de los litros de leche producidos en el periodo marzo – julio 2010. Se destinará 0.045 dólares por litro para invertir entre marzo y julio con el doble objetivo de suplementar y de incidir en la producción de forrajes. El ministro explicó el alcance de la medida para la lactancia invernal y especialmente para contar con capacidad de reserva forrajera en la primavera.

Tomando en cuenta que la sequía se ha visto acentuada en la zona sur del país, afectando especialmente a la cuenca lechera, la nueva herramienta constituye un instrumento que se suma a otras fuentes de financiamiento destinadas a los productores. La misma pretende fortalecer el involucramiento de la parte industrial y primaria en la cadena.

Este nuevo instrumento constituye un apoyo financiero de mecanismo ágil para el productor, a una tasa de interés ventajosa, de 6%. Es accesible para todos los productores remitentes de quienes la cooperativa se responsabilice como agente de retención.

El monto máximo de la asistencia es de 30.000 dólares por productor, que recibe hasta 0,045 dólares por litro. El tope de remisión diario está fijado en 4.400 litros de leche. La iniciativa permitirá atender a 3.000 productores, de un total de 3.170. El plazo de amortización es de 18 cuotas, a abonar a partir de mayo, finalizando en noviembre de 2012. La nueva facilidad estará disponible para mediados de marzo, según estimó Aguerre.

 

Fuente: MGAP

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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