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Ganadería: ¿Se Puede Producir en Condiciones Ambientalmente Sustentables en el Argentina?

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El Proyecto Ganadería SXXI propone una visión superadora de lo que debe ser la eficacia en la producción ganadera ambientalmente sustentable, indicó el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires – Argentina (Cvpba).

 En un mundo en el que el cambio climático tiene a la ganadería en la mira, en Latinoamérica han aumentado las emisiones de gases por seguir desarrollando un sistema productivo que, a futuro, puede encontrarse con muchas trabas y medidas para-arancelarias, indicó el Cvpba.

El Proyecto Ganadería SXXI se viene desarrollando conjuntamente entre la Sociedad de Medicina Veterinaria (SOMEVE), la Federación Veterinaria Argentina (FeVA) y la Confederación de Consejos y Colegios Veterinarios (COFEVET).

 Tiene como objetivos principales generar un mecanismo de participación voluntaria, reducir como co-beneficio las emisiones gases de efecto invernadero y hacer las prácticas productivas compatibles con la conservación de la biodiversidad en los sistemas ganaderos, entre otros. Es decir, busca estimular y certificar la producción eficiente (sanidad, alimentación, genética y manejo) que sea ambientalmente sustentable bajo buenas normas de bienestar animal y socialmente responsable con buenas prácticas laborales en los rodeos de cría bovina.

La demanda creciente de productos de origen animal y la forma de producción de estos alimentos han provocado, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que los sistemas de producción ganadera liberen a la atmósfera (a nivel mundial) el 18% del total de gases conocidos como de efecto invernadero (GEI).

   Los gases de efecto invernadero emitidos por la ganadería son generados por la fermentación del alimento en el rumen con producción de metano (CH4) y por las emisiones de óxido nitroso (N2O) generadas por deyecciones de orina y materia fecal.

La población mundial de bovinos se estima en el orden de los 1.350 millones de cabezas; América del Sur, contiene en su territorio aproximadamente unos 312 millones de bovinos, siendo Argentina y Brasil los que tienen mayor población. Ganadería SXXI propone que Argentina debe crecer sobre una base de calidad de carnes y demostrar al mundo que es ambientalmente sustentable.

   El Proyecto propone una participación voluntaria y convoca a facultades, cátedras de producción animal, veterinarios, biólogos, nutricionistas, ingenieros agrónomos, empresas vinculadas al sector, organismos oficiales, productores y operarios para que todos puedan aportar sus conocimientos. (NA).

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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