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Aumentan las importaciones de carne de res de EE.UU a México

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La Federación de Exportadores de Carne de EE. UU. (USMEF por sus siglas en inglés) informó que las exportaciones de carne de res de EE. UU. a México han tenido un buen comienzo en 2023 publicado por Beef Magazine.

Entre enero y febrero el volumen de envíos se elevó un 15 % respecto al mismo periodo del año anterior (poco más de 33 000 toneladas métricas) y un 13 % más en valor ($186,3 millones).

El presidente y director ejecutivo de USMEF, Dan Halstrom, explicó que los aumentos han sido impulsados ​​en parte por la recuperación posterior a la pandemia de covid en los sectores de restaurantes y hotelería de México, que está mucho más avanzada que hace un año.

Agregó que, a diferencia de otras monedas clave de socios comerciales, el peso mexicano se ha fortalecido en los últimos meses frente al dólar estadounidense, lo que coloca a los compradores de México en una posición más favorable para comprar cortes de carne de res de EE. UU.

Gerardo Rodríguez, director regional de USMEF para México, Centroamérica y República Dominicana, precisó que hay una gran dinámica en la costa oeste del país para las chuletas, mientras que la zona central de México utiliza otros cortes, como la bota de pierna.

«Cada región del país puede estar usando diferentes tipos de primarios, pero al final del día, para eso estamos aquí: para explorar y desarrollar nuevas alternativas a fin de dar un mejor valor al recorte», señaló Rodríguez. Su equipo se enfoca en mostrar cortes alternativos y asequibles de paleta y pierna en formas que atraigan a los consumidores en diferentes regiones de México.

Exportaciones de carne de EE. UU. a México han crecido en los últimos años

En 2022 México importó carne y otros despojos cárnicos desde EE. UU. por un valor de 3880 millones de dólares, en tanto que las exportaciones ascendieron a 2130 millones de dólares, lo que refleja un balance deficitario para México en este rubro comercial.

No obstante, según El Economista, Estados Unidos exporta a México más productos cárnicos de los que importa, todavía tiene una relación dependiente en algunos productos. México es el segundo proveedor de carne de res y productos derivados de Estados Unidos.

Cifras del Buró del Censo de EE. UU. mostraron que las exportaciones de carne bovina de la primera potencia del mundo a México llegaron a un máximo de USD 3700 millones en 2014 y luego se estabilizaron en los 3000 millones en los siguientes años.

En 2020 bajaron a USD 2720 millones (seguramente por cuenta de la pandemia) pero en los últimos 2 años han vuelto a remontar y en 2022 se alcanzó la cifra récord de 3880 millones de dólares.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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