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Venezuela, primer destino de los lácteos Colombianos en 2023

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El total de derivados lácteos exportados en los primeros seis meses de 2023 llegó a 2.930 toneladas, más del 87 % del volumen alcanzado hace un año. Por este volumen ingresaron casi 13 millones de dólares, 77,4 % más que en la primera mitad de 2022. Aquí le explicamos las razones de este incremento.

Al cierre del primer semestre de 2023 se importaron 2.930,3 t de leche en polvo, quesos y otros derivados lácteos por un valor FOB de USD 12,9 millones de dólares, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) recopiladas por la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG.

Este volumen es 87,2 % más alto que las 1.565 t exportadas en el mismo periodo de 2022, en tanto que su costo es 77,4 % más elevado que los USD 7,3 millones reportados hace un año.

Comparado con años anteriores, el volumen es 22,4 % menor a las 3.775 t exportadas en los primeros seis meses de 2021, pero es 79,3 % mayor al enero-junio de 2020 y 174,4 % más alto que el del 1er semestre de 2019. También supera el total exportado en los mismos meses de 2017 (+82,9 %) y 2018 (+5,3 %).

En cuanto a los ingresos, son 9 % menores a los de 2021, pero duplican los de 2020 y casi triplican los de 2019; además, son 16,7 % mejores a los de 2018. A lo largo de estos años se ha visto un incremento del valor FOB promedio por tonelada: pasó de 3.600 dólares en 2020 hasta un máximo de USD 4.491. A lo largo del 2023 va en USD 4.410.

El detalle de las exportaciones en el primer semestre de 2023

Del 1º de enero al 30 de junio se han comercializado 1.185 t de leche en polvo entera por un valor FOB de USD 6 millones, equivalentes al 46,5 % del total exportado. También se han enviado al exterior 347 t de queso fresco por USD 2,2 millones (17 %) y 215 t de los demás quesos por USD 2 millones (16,1 %).

El cuarto lugar de la lista es para las demás leches fermentadas o acidificadas con 285 t por USD 694.000 (5,4 %) y 126 t de leche condensada por USD 423.000 (3,3 %). El resto de productos como yogur, leche líquida, lactosueros, mantequilla, entre otros, suman las 773 t restantes por USD 1,5 millones (11,9 %).

Al finalizar este periodo, Venezuela ocupa el primer lugar de destinos con 1.542 t (1.105 de leche en polvo entera) por un valor FOB de USD 6,2 millones (48,2 %). Sigue Estados Unidos con 742 t por USD 4,1 millones (32,1 %).

Entre los otros destinos como Cuba con 182 t por USD 886.000 (6,9 %) y Chile con 60 t por USD 500.000 (4 %). Los siguientes como Aruba (3,3 %), Ecuador (2,5 %), Curazao (1,3 %), Canadá, Trinidad y Tobago, España, Perú, México, Panamá y Costa Rica, entre otros, suman 394 t por casi USD 1,2 millones.

De acuerdo con Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, las exportaciones han crecido por las mayores compras de Venezuela, precisando que no se debe a que este mercado se haya reactivado, sino que el mercado de contrabando está figurando en el canal formal.

«La apertura con Venezuela en septiembre (de 2022) ha mejorado el comercio formal en leche. Ahí se ve una parte importante de volumen de exportaciones dirigido a ese mercado. (…) De otro lado, el comercio a Ecuador, donde también exportábamos, se vio afectado por el cierre de la vía, y mucha de la oferta que debería ir a ese país terminó colocándose en otros mercados», anotó.

El experto señaló la contradicción entre la caída de la tasa de cambio a lo largo de este año frente al incremento de las exportaciones, justamente por la recuperación del comercio con Venezuela y la llegada a otros países. Por ello, argumentó que la estrategia para mejorar la dinámica comercial de lácteos debe ser igual a la de carne y diversificar los destinos.

«Así como hace unos años la estrategia para exportaciones de carne se centró en destinos lejanos como Medio Oriente, norte de África, Rusia, Asia-Pacífico, en leche la estrategia que se diseñó es a mercados vecinos porque todavía tenemos ineficiencias en la transformación. Venezuela es muestra de que debemos seguir apuntando a estos destinos, así como a países de Centroamérica, Brasil o Uruguay, estos dos deficitarios en el tema comercial de leche», indicó.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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