Noticias Internacionales

Venezuela no es Libre de Aftosa Dicen Ganaderos de ese País

Publicado

en

(1.510 lecturas vistas)

COMPARTIR

Tras haberse cumplido un mes desde que salió un barco cargado de ganado venezolano rumbo a Irak, este medio indagó con dirigentes gremiales sobre la situación sanitaria del país. Reconocieron que no son libres de aftosa y que esa certificación debe ser emitida por la OIE o Panaftosa.

En días pasados salieron desde Puerto Cabello, en Carabobo, 3.700 animales venezolanos con destino a Irak. Ese hecho sorprendió bastante a la comunidad, ya que el hato venezolano no es libre de aftosa y desde hace varios años no adelanta ningún plan contra la enfermedad.

Armando Chacín, presidente de Fedenaga, reconoció que para los ganaderos del país es claro que el hato venezolano no es libre de fiebre aftosa y que no tiene ningún aval de una entidad internacional como la OIE o Panaftosa.

El dirigente aclaró que Venezuela tiene la capacidad de exportar animales de muy buena condición en materia cárnica para satisfacer la necesidad de algún mercado.

“Venezuela tiene una economía muy deprimida, no hay poder adquisitivo en los consumidores, además no vemos ni podemos satanizar una política de exportación que no la adelantamos nosotros (gremio) que viene impulsado el Gobierno y está buscando países que compran ganado sin importar el estatus sanitario”, sostuvo.

No obstante, Chacín fue claro que el cuestionamiento de Fedenaga se basa en la ausencia de un plan sanitario para exportar animales correctamente. Incluso esos interrogantes se los han planteado al Ejecutivo, ya que es necesario implementar un programa sanitario que los certifique como libres de fiebre aftosa y así puedan venderle no solamente a países que no tengan restricciones sanitarias, sino a otras naciones que puedan requerir productos y subproductos venezolanos.

El presidente de Fedenaga sostuvo que los ganaderos han hecho un esfuerzo para que los productores apliquen las vacunas, pese a que no hay un programa de vacunación bien hecho, pero desde el sector privado se continúa impulsando y fomentando la sanidad animal.

“Esperamos que el Gobierno entienda que no se puede decir que Venezuela está libre de aftosa porque no les compete a quienes manejan el país decir si hay o no un estatus, esa es responsabilidad de los organismos internacionales como OIE y Panaftosa”, recalcó.

Por su parte, Carlos Oduardo Albornoz, presidente del Instituto Venezolano de la Leche y la Carne, afirmó que los niveles de vacunación están en los mínimos históricos. Estima que puede ser aproximadamente un 10 o 12 % en todo el hato. No obstante, tampoco se hacen pruebas.

“Si no se tiene el rigor necesario para un tema delicado como es el de salud animal, por supuesto no tenemos información ni seguimiento serio y responsable en un aspecto tan sensible como este”, expresó.

Albornoz agregó que a excepción de Venezuela y Surinam, el resto de países de Suramérica han superado la barrera del tema de aftosa, mientras que el país vecino está buscando otras alternativas como son las exportaciones a naciones que también son aftosas, con hatos muy pequeños, como es el de Irak.

“El valor que recibió el ganadero venezolano en la transacción de hace unos días no llegó a ser mayor a los 0,85 centavos de dólar por kilo de carne, distinto a lo que puede pasar en cualquier parte de Suramérica, por supuesto que los compradores se aprovechan de la situación y la escasez de mercado”, remató.

Chacín confirmó que Venezuela está alistando un próximo embarque hacia Irak y recalcó que el gremio no ve con malos ojos las exportaciones ante la depresión del mercado local, pero si “hacemos voto porque se haga un compromiso para que el hato quede libre de aftosa”.

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia