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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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Especialistas en fiebre aftosa de los países miembros del Banco Regional de Antígenos para la Fiebre Aftosa (BANVACO) se reunieron en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, para avanzar en la definición de las bases técnicas que orientarán la conformación de las reservas estratégicas de antígenos del Banco.

Durante la reunión, coordinada por PANAFTOSA, se analizaron distintos escenarios epidemiológicos relacionados con la fiebre aftosa, los riesgos de introducción y propagación del virus en el continente americano, la situación sanitaria regional y el comportamiento reciente de diferentes linajes virales en otras regiones del mundo.

Como resultado del encuentro, los especialistas alcanzaron un consenso técnico sobre un conjunto de recomendaciones que será presentado a la Comisión Directiva del BANVACO. Entre ellas se incluyen la identificación de las cepas prioritarias que podrían formar parte del Banco y la definición de las cantidades mínimas de dosis que deberían considerarse para la conformación de las reservas estratégicas.

Estas recomendaciones representan un paso importante para la operacionalización del BANVACO y para fortalecer la capacidad de preparación y respuesta de los países de la región ante una eventual emergencia de fiebre aftosa.

Un banco de antígenos en permanente actualización

Los especialistas destacaron que la composición de un banco regional de antígenos debe concebirse como un proceso dinámico, sujeto a una actualización permanente en función de la evolución de la situación epidemiológica mundial.

En este sentido, consideraron necesario mantener mecanismos de vigilancia y análisis continuo que permitan identificar y evaluar oportunamente cambios en la distribución de los virus, comportamientos epidemiológicos inusuales, la emergencia de nuevas variantes o linajes y otros factores que puedan modificar el perfil de riesgo para los países de las Américas.

Este seguimiento permitirá revisar periódicamente las prioridades definidas para el BANVACO a la luz de la evidencia científica y epidemiológica disponible, contribuyendo a que las reservas regionales se mantengan adecuadas a las necesidades de preparación y respuesta de los países miembros.

Avances en la implementación del BANVACO

La reunión constituye un nuevo avance en la implementación del BANVACO, iniciativa coordinada por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA/SPV), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), orientada a fortalecer la seguridad sanitaria regional y la capacidad de los países para prepararse y responder ante emergencias relacionadas con la fiebre aftosa.

La reunión contó con el apoyo del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) de Bolivia y de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (FEGASACRUZ). Su colaboración hizo posible la realización del encuentro en Santa Cruz de la Sierra y puso de relieve la importancia de la articulación entre los sectores público y privado para la protección de la sanidad animal y del patrimonio pecuario de la región.

Los resultados técnicos consolidados durante la reunión serán elevados a las instancias correspondientes de la estructura de gobernanza del BANVACO y servirán de base para las próximas decisiones relacionadas con la conformación y el mantenimiento de las reservas estratégicas regionales de antígenos contra la fiebre aftosa.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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