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Uso de ethion en ovinos ¿controlaría sarna y piojo?

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En Uruguay instrumentarán prueba para medir residuos en carne y lana. El diseño de las pruebas para medir residuos de ethion en ovinos, tanto en carne como en lana, están bastante adelantadas y de hecho está el convencimiento de ponerlas en marcha lo antes que se pueda.

El citado principio activo hoy sólo está autorizado para el combate de la garrapata en bovinos, en predios en saneamiento y está absolutamente prohibido el uso en ovinos. Desde el año pasado, públicos y privados vienen analizando la posibilidad de volverlo a poner sobre la mesa para atacar sarna y piojo, donde en algunos departamentos como en el caso de Salto, tuvo a mal traer a varios productos con focos que se propagaron rápidamente.

El mes pasado se hizo una evaluación de esos focos y comenzó a trabajar una Comisión Interinstitucional, conformada por instituciones donde están representados tanto públicos como privados.

“Quedamos en definir los usos que se le podían dar el ethion para terminar de encaminar las pruebas que se puedan hacer”, confirmó a El País el presidente de la Cámara de Especialidades Veterinarias (CEV), José Mantero.

“El contexto teórico está armado y lo que tenemos que ver es el uso del producto por la contaminación de la lana”, agregó el industrial. Las pruebas deben ser mucho más cuidadosas porque los residuos en lana también pueden causar cierre de mercados.

Mantero confirmó también que “no hay una fecha determinada” para poner en marcha estas pruebas de medición de residuos en ambos componentes productivos del ovino.

El presidente de la CEV recordó que en ovinos “no está permitido el uso del ethion porque, a los tiempos de espera de la carne se le deben sumar los tiempos de espera en lana. Hay que ver si adaptando algunos usos se hace viable el uso o no” para tratar sarna y piojo.

En el marco de la tercera reunión del Comité de Sarna Ovina —integrado por los Servicios Ganaderos de Artigas, Salto y Paysandú, la Cámara de Especialidades Veterinarias, la CODESA e instituciones de productores como el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y el Instituto Plan Agropecuario (IPA)—, celebrado semanas atrás en Salto, Adolfo Casaretto, Jefe del Área de Transferencia del SUL, reconoció a Diario Cambio que hay que revisar el listado de productos para tratar sarna y piojo.

“La lista aprobada requiere actualización” y confirmó la intensión de “realizar una investigación diagnóstica de ver la sensibilidad y la resistencia a los umbrales de dosis para focos de campo, es decir avanzar en la terapéutica de esta enfermedad, todos coincidimos que es importante y en eso se va a trabajar”.

El veterinario del SUL anunció que fue contratado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, un especialista internacional que abordará la problemática, el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad con el Comité de Sarna Ovina. Se trata de Peter Bates, un profesional inglés que estará participando además de las jornadas de Buiatría en Paysandú.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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