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Uruguay Duplico sus Ventas de Leche en Polvo a China y paso a ser su Segundo Proveedor

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Las importaciones de productos lácteos de China vienen creciendo significativamente en los últimos 8 años (salvo en la crisis de 2015) a una tasa acumulativa del 9,6% anual, y como podrá verse en los cuadros siguiente, esa tendencia se intensifica más aún en 2021, de acuerdo a un informe que divulgó el OCLA de Argentina. 

En los 10 meses transcurridos del 2021 las importaciones de productos lácteos de China crecieron 22,9% en volumen de productos, que equivalen a unos 16.997 millones de litros leche, +28% que igual período del año pasado.

Las importaciones de los productos que representan el mayor volumen (50%), las leches en polvo y los sueros, crecieron el 34,9% y el 43,7% en volumen y valor, respectivamente en el período analizado. También tuvieron un importante crecimiento del 25,4% y 33,3% las importaciones de leches fluidas (por impulso de las descremadas que son el 86% de esa categoría). Los productos que cayeron en su volumen importado fueron aquellos de mayor valor agregado/unitario como lo son las fórmulas infantiles, lactosa de uso alimentario, los yogures y otros fermentados.

El monto total de importaciones en dólares creció en estos 10 meses un 14,3%, y el importe promedio pasó de US$ 3.763/ton. a US$ 3.499/ton (-7,0%), lo que ratifica el comentario del párrafo anterior que indica que las importaciones crecieron en productos commodities y cayeron en productos de mayor valor agregado/unitario.

La variación de importaciones de China de octubre 2021 fue del -5,7% en volumen y +3,6 en valor, respecto a septiembre 2021, lo cual evidencia cierta desaceleración en el ritmo de compras.

Con los niveles actuales de importaciones, China compra casi el 25% de lo que se comercializa en el mercado mundial de leche, que tiene un volumen de aproximadamente 85 mil millones de litros equivalentes, si no se incluye el comercio entre los países miembros de la Unión Europea.

China es el principal importador de Leche en Polvo Entera y su principal proveedor es Nueva Zelanda quien ostenta el 89% (667.083 tons) de participación de ese producto en el gigante asiático, en el período enero-octubre del 2021. Este país elevó un 35% sus ventas este año.

En tanto, Uruguay logró posicionarse como el segundo proveedor con la venta de 28.576 (+100%) duplicando el volumen que había colocado en enero-octubre de 2020 (14.276). En tercer lugar, quedó Australia con 25.732 toneladas de leche en polvo exportadas a China (+13,7%). Dentro de los principales 10 proveedores de leche en polvo a China, Uruguay fue de los países que más creció este año.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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