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Tropicarne «Primera Raza Bovina Mexicana»

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La Raza bovina Tropicarne es de origen Méxicano es el país de origen de esta raza. Fue creada en el norte del estado de Veracruz, México, para climas tropicales con el fin de producir gran cantidad de carne de buena calidad mencionándose para su composición la siguiente proporción de razas: 62.5%, Senepol, 23.4% Barzona, 7.8% Brahman y 5.3% Charolais.

Características físicas

  • Color: Rojizo (similar al alazán).
  • Conformación: Robusta, con buena masa muscular.
  • Piel: Gruesa, pero con movilidad.
  • Pelo: Corto y sedoso.
  • Cabeza: Corta a mediana.
  • Orejas: Cortas y rectas.
  • Cuernos: Un alto porcentaje son acornes (melones).
  • Giba: Ausencia de giba, considerando como morrillo.
  • Prepucio u ombligo: De mediano a corto.
  • Ubre: Mediana con tetas bien separadas.
  • Hueso: Mediano.

Pesos de la raza

Al nacer, las crías son chicas (34-38 kg) lo que es muy ventajoso, ya que los problemas al parto disminuyen. Después del nacimiento, hay una rápida recuperación, pues el peso de destete (240 días) es de 240 kg en hembras y de 263 kg en los machos. A los 18 meses, en pastoreo exclusivamente, las hembras alcanzan un peso promedio de 327 kg y los toretes de 447 kg y en edad adulta, las vacas oscilan entre 470 a 650 kg, y los machos de 750 a 950 kg.

La edad a primer parto en promedio es de 33 meses, lo que indica que las novillonas quedan cubiertas alrededor de los 24 meses, estando en pastoreo exclusivamente. Para ello, debieron tener un mínimo de peso de 350 kg para poderse empadrar.

Se utilizan 2 empadres en el año, de 60 días cada uno, con esto se esta logrando tener un intervalo entre partos inferior a 14 meses, y una fertilidad superior al 80 %, considerando el cálculo de la fertilidad por empadre de 60 días y utilizando una relación de 25 a 30 hembras por toro, disponibles para ser cubiertas.

La selección ha sido tan rígida que, las vacas deben de estar criando y estar gestantes simultáneamente.

Si una vaca no quedase cubierta al estar criando, esta es eliminada para rastro. Se están obteniendo crías que pesan al destete alrededor de 50% del peso de las madres.

Adaptación de la raza

Por ser una raza sintética, el Tropicarne se produjo teniendo como objetivo la crianza en el trópico. Combina sangre tanto europea como cebú, con cierta proporción de sangre de otras razas sintéticas. La proporción de cada raza según la respectiva Asociación es la siguiente: Senepol 62.5 %, Barzona 23.44 %, Brahaman 8.79 % y Charolais 5.23 %. Tanto la Barzona como la Senepol tienen importantes proporciones de sangre europea.

El ganado Tropicarne comienza a difundirse en México por lo que el número de criadores es aún pequeño, concentrándose éstos en el estado de Tamaulipas. La Asociación de Criadores se ubica en Tampico, Tamps

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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