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México impulsa su mejora genética importando más de 8 mil bovinos desde Australia

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La entidad sanitaria oficial de México (Senasica) certificó la ausencia de enfermedades de notificación obligatoria. El esquema de Verificación en Origen permite garantizar el cumplimiento de las regulaciones zoosanitarias y procedimientos cuarentenarios requeridos por México. Las reses fueron inspeccionadas por personal oficial de México en territorio australiano, son el primero y segundo embarques de cuatro programados para este año.

El Senasica avaló la importación segura de 8 mil 014 reses provenientes de Australia, las cuales llegaron a México en dos embarques marítimos, con el objetivo de fortalecer la calidad genética del hato bovino nacional y en beneficio de las y los productores pecuarios.

Los Médicos Veterinarios Zootecnistas del organismo de Agricultura certificaron en Australia, la ausencia de plagas y enfermedades de alto riesgo zoosanitario en los animales que llegaron a México en dos embarques de reses, el primero de 3 mil 19 animales y el segundo de 4 mil 995 reses de los cuatro en el marco del acuerdo entre el Senasica y el Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura de Australia.

A su llegada, personal del Senasica participó en las labores logísticas de recepción, verificó la integridad de los animales y revisó la documentación correspondiente para autorizar su traslado terrestre a granjas de reproducción ubicadas en Aguascalientes, Guanajuato, Chihuahua, Durango y Jalisco.

El esquema de Verificación en Origen permite garantizar el cumplimiento de las regulaciones zoosanitarias y procedimientos cuarentenarios requeridos por México, con el fin de proteger el patrimonio pecuario nacional contra enfermedades exóticas en el país.

Las reses del primer y segundo embarque de cuatro programados para este año, en el marco del acuerdo entre el Senasica y el Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura de Australia, fueron inspeccionadas por personal oficial de México en territorio australiano.

Para certificar la condición sanitaria del lote de reses, el Senasica envió a Australia a cuatro Médicos Veterinarios Zootecnistas quienes verificaron la ausencia de plagas y enfermedades de alto riesgo zoosanitario en los 3 mil 19 animales que formaron parte del primer embarque.  Asimismo, a finales de marzo, personal experto en inspección zoosanitaria verificó la salud de las 4 mil 995 reses que integraron el segundo lote de importación.

Con esta importación México busca fortalecer la calidad genética del hato bovino nacional y beneficiar a sus productores pecuarios, en un proyecto comandado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA), a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), quienes han avalado la importación segura de 8 mil 014 reses provenientes de Australia, las cuales llegaron a México en dos embarques marítimos.

El esquema de Verificación en Origen permite garantizar el cumplimiento de las regulaciones zoosanitarias y procedimientos cuarentenarios requeridos por México, con el fin de proteger el patrimonio pecuario nacional contra enfermedades exóticas en el país.

Las enfermedades monitoreadas fueron: lengua azul, Akabane, Aino, diarrea viral bovina, leucosis, tricomoniasis, rinotraqueitis infecciosa bovina, campilobacteriosis, dermatofilosis, anaplasmosis, ántrax, carbón sintomático, edema maligno, paratuberculosis y fiebre efímera bovina, entre otras enfermedades de notificación obligatoria.

Una vez cumplidos los requisitos sanitarios en origen, las reses fueron embarcadas en buques especializados que salieron del puerto de Portland, Australia, y arribaron 24 días después al puerto de Mazatlán, México.

A su llegada, personal del Senasica participó en las labores logísticas de recepción, verificó la integridad de los animales y revisó la documentación correspondiente para autorizar su traslado terrestre a granjas de reproducción ubicadas en Aguascalientes, Guanajuato, Chihuahua, Durango y Jalisco.

El personal oficial que recibió los cargamentos comprobó que el ganado estuviera libre de lesiones o signos sugestivos de enfermedad y en condiciones óptimas para su transporte en jaulas especiales.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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