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México logra su primera clonación en ovinos

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Tras más de veinte años de trabajo, el equipo de investigación obtuvo dos borregos mediante una transferencia de núcleos de células somáticas.

Después de 13 años de investigación continua, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) anunció la clonación del primer borrego sano en México, un logro que coloca al país en la lista de naciones que han alcanzado este nivel de biotecnología reproductiva.

Según un comunicado de la UAM, el procedimiento se realizó en el Laboratorio de Manejo de la Reproducción de la Unidad Xochimilco, donde un equipo encabezado por el doctor José Ernesto Hernández Pichardo logró desarrollar una cría mediante transferencia de núcleos de células somáticas, un proceso conocido como clonación somática.

Este tipo de células, explica el comunicado, son distintas a los óvulos y espermatozoides y permiten copiar genéticamente a un animal donador. “Cada uno de estos pasos requiere una precisión extrema de micromanipulación”, detalló el investigador.

272 embriones y 18 hembras receptoras para un solo nacimiento

El proceso no fue sencillo. Para obtener un solo borrego clonado fueron necesarios 272 embriones y 18 hembras receptoras. A cada una se le transfirieron cerca de 15 embriones en el oviducto, de los cuales solo tres gestaciones prosperaron. Una de ellas se perdió, otra llegó a término sin éxito, y solo una cría nació viva y sana, explicó Hernández Pichardo.

De acuerdo con la UAM, la técnica consiste en extraer el ADN del óvulo maduro y reemplazarlo con el núcleo de una célula somática del animal a copiar. Ese núcleo es “reprogramado” dentro del óvulo, dando origen a embriones genéticamente idénticos al donador.

El maestro Boris Ramos Serrano, quien realiza su doctorado en Ciencias Biológicas y de la Salud, participó en la micromanipulación, enucleación, activación artificial y cultivo in vitro de los embriones. Según Animal Político, Ramos destacó que el logro demuestra que México ya cuenta con el recurso humano y técnico para competir con otros países en el campo de la biotecnología animal.

Qué significa clonar un animal y por qué importa tanto

Según el National Human Genome Research Institute, la clonación reproductiva es el proceso de crear un organismo genéticamente idéntico a partir de una célula somática. El ADN del donador se transfiere a un óvulo al que se le ha removido su núcleo, y tras estimularlo con impulsos eléctricos, comienza a dividirse y desarrollarse como embrión. Ese embrión se implanta en una madre sustituta hasta el nacimiento del clon.

En el caso del borrego mexicano, la clonación tiene aplicaciones que van mucho más allá del experimento, como preservar especies en peligro, multiplicar ejemplares con alto valor genético y aplicar tecnologías de edición genética para mejorar la salud y productividad del ganado.

El equipo de la UAM, además, desarrolla líneas de investigación enfocadas en la conservación del borrego cimarrón mexicano, una especie bajo protección especial. De acuerdo con la UAM, la institución incluso cuenta con una patente para la clonación de embriones de esta especie, utilizando agentes antioxidantes y extractos de ovocitos que mejoran la calidad de los embriones y contribuyen a detener la pérdida de biodiversidad.

De Dolly a México: casi 30 años separan a la oveja escocesa del primer clon mexicano

La clonación de un ovino en México ocurre casi tres décadas después de la creación de Dolly, la primera oveja clonada del mundo. De acuerdo con animalresearch.info, Dolly nació en 1996 tras 277 intentos en el Instituto Roslin de Escocia, donde los científicos lograron reprogramar una célula de la ubre de una oveja adulta. Fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta y vivió más de seis años, por lo que demostró que los animales clonados podían reproducirse de manera natural.

El caso de Dolly marcó el inicio de una nueva era científica que permitió clonar posteriormente gatos, caballos, cerdos, cabras y vacas y que hoy, con el avance de técnicas más seguras y accesibles, se traduce en proyectos como el de la UAM en México.

México se suma al mapa global de la clonación animal

Aunque en 2003 investigadores en Yucatán lograron clonar dos ovejas llamadas Terra y Mota mediante bisección embrionaria (una técnica conocida como “clonación primaria”), el nuevo avance de la UAM representa la primera clonación somática exitosa de un ovino en el país, la misma técnica utilizada en el caso de Dolly.

El logro coloca a México junto a otras cinco naciones de América Latina que han conseguido clonar animales, consolidando a la UAM como una institución pionera en biotecnología reproductiva. “Clonar es el tope de la complejidad en reproducción asistida”, subrayaron los investigadores, que ahora buscan mayor apoyo y equipamiento para llevar sus técnicas a la vanguardia mundial.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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