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República Dominicana puso en Marcha su gran Proyecto Ganadero Nacional

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El Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF), junto a otras instituciones del sector y especialistas en ganadería de leche y carne, ejecutará un programa para mejorar la productividad de los hatos lecheros del país caribeño, con un financiamiento de US$14.4 millones de dólares americanos (unos RD$635.5 millones a una tasa de 44 por uno) para un período de 15 años.

El proyecto incluye préstamos para los ganaderos y la instalación de un laboratorio de biología reproductiva para evaluar, reproducir y poner material genético de alta calidad y sanidad de las razas de interés a disposición de los productores de leche.

Ese laboratorio ya se instaló en unas edificaciones del Centro de Producción Animal del Idiaf, en Pedro Brand, según informó el director ejecutivo del organismo, Rafael Pérez Duvergé.

Afirmó que este programa, que cuenta con una partida sustancial de recursos para financiar la compra de embriones, semen y animales para los ganaderos, impulsará de manera sostenida el desarrollo tecnológico de la ganadería, fortalecerá su competitividad, contribuirá a elevar los niveles de nutrición de la población infantil y aumentará el acceso de la población a carne y leche, principales fuentes de proteínas de alto valor biológico.

Se trata de un esfuerzo liderado por el Idiaf, la Dirección de Ganadería y el Consejo Nacional para la Reglamentación y Fomento de la Industria Lechera de República Dominicana (Conaleche), con el apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestal, Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (Feda) y el Patronato Nacional de Ganaderos.

“A pesar de los esfuerzos de los últimos 25 años para estimular la producción y elevar la productividad y competitividad de la actividad lechera, los índices de productividad están por debajo. Parición y duración del período de lactancia en los hatos del país siguen por debajo de los de otras naciones, por lo que hay que incorporar nuevas y mejores tecnologías”.

El proyecto señala que es conocido que en el futuro el mundo exigirá una vaca de tamaño medio, adaptada a climas tropicales y con producción de leche de alrededor de 3 mil kg a base de pasturas.

Desde hace 40 años Brasil tiene un programa de mejoramiento y selección y ha desarrollado una raza excelente adaptada al trópico y con una buena producción de leche, con excelente fertilidad y buena producción y longevidad.

Su objetivo general es contribuir a mejorar la competitividad de la ganadería bovina de carne y leche.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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