Noticias Internacionales

Reino Unido y Europa quieren importar más carne con sello de bienestar animal

Publicado

en

(1.654 lecturas vistas)

COMPARTIR

En el marco de un eventual acuerdo de libre comercio entre Reino Unido y Australia, los líderes de la industria cárnica del país oceánico afirmaron que ambas regiones presentan oportunidades interesantes para los exportadores de carne de res. Sin embargo, los consumidores cada vez más exigen estándares de bienestar animal.

Si bien Australia ya tiene relaciones con Reino Unido y la Unión Europea, el gobierno de Boris Johnson respalda un acuerdo comercial con cero aranceles y cero cuotas entre su país y el gigante oceánico, lo que impulsaría las exportaciones de carne roja.

De acuerdo con representantes de Meat & Livestock Australia, incluido su director Jason Strong, esta sería una gran oportunidad para la industria cárnica, según respondió al senado australiano sobre el Tratado de Libre Comercio pendiente con Gran Bretaña.

En este debate también se habló el interés por los consumidores de Reino Unido y los países miembros de la UE de adquirir carne producida con altos estándares de bienestar animal.

“El Reino Unido es una gran oportunidad porque es uno de los mercados de mayor valor y tenemos un producto en demanda en ese mercado. Podemos encajar con su producción nacional”, declaró Strong según el portal Farm Weekly.

Por su parte, Hugh Killen, director ejecutivo de la Compañía Agrícola Australiana (AACo) indicó que un acuerdo comercial entre el Reino Unido y Australia brindaría grandes oportunidades para ella y otros productores para expandir las ventas de carne de res en Gran Bretaña.

“En el caso de un acuerdo de libre comercio que elimine aranceles y cuotas, podríamos duplicar o triplicar las exportaciones (de carne australiana). De hecho, dado que las exportaciones son tan pequeñas ahora, es posible que incluso se puedan multiplicar por diez”, dijo para Financial Times.

Según una encuesta del Gremio Británico de Periodistas Agrícolas, el 77 % de los adultos de ese país está de acuerdo en que el gobierno debe garantizar que los alimentos importados cumplan con los mismos estándares ambientales y de bienestar animal que los producidos al interior.

No obstante, la misma encuesta reveló que el público no apoyaría ningún acuerdo de libre comercio que permita a Australia importaciones libres de aranceles de carne de res, cordero y azúcar.

A la UE también le interesa el bienestar animal

Por otra parte, en la Unión Europea siguen aumentando los precios de la canal de res y del ganado en pie, de acuerdo con un informe de Rabobank, lo cual indicaría que hay una escasez de animales y una mayor demanda por la proteína.

En abril, varios integrantes de la Unión Europea pidieron elevar las exigencias ambientales a la importación agrícola, así como exigir un etiquetado que asegure condiciones de bienestar animal para las carnes que importen.

Con esto, buscan darles mayor competitividad a los productos europeos frente a los de terceros países, además de mantener informados a los consumidores.

España, Francia e Italia respaldaron el etiquetado. El segundo consideró que “es un factor de futuro” que permitirá a los europeos “crear valor, diferenciándose de otras forma de cría que se aplican fuera de la UE”, mientras que Italia que opinó que el bienestar animal “tiene que ser una prioridad en la agenda”.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia