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Promoviendo la ganadería sostenible: experiencias en centro américa

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Foto. El ganadero Manuel Alfonso Aguilar posa junto a algunos de sus bovinos en uno de los segmentos en que ha dividido su potrero para implementar la técnica de pastizales rotativos, en su rancho Texas Ranch localizado en las cercanías de Agua Caliente, en el departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador. 

Cuando el salvadoreño Manuel Alfonso Aguilar vio que la ganadería tradicional que practicaba degradaba los suelos, comenzó a buscar otros métodos más amigables con el ambiente, y al encontrarlo dio un giro a su oficio y a su vida.

“Yo lo que estoy construyendo es un sueño, me gusta mucho incluir todo lo del medio ambiente”, menciona el señor Manuel Aguilar, durante un recorrido en su finca, Texas Ranch, ubicada en las inmediaciones de Agua Caliente, un municipio del departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador.

Aguilar logró conectar su pasión, la ganadería, con su interés por ayudar al planeta, con un modo de producción sostenible que va despuntando ya, aunque tímidamente, en El Salvador y en el resto de América Central, una región de 50 millones de habitantes.

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”: Arturo Ureña.

Algunas de esas naciones, como Guatemala y Honduras, presentaron algunos de los pasos dados en esa área, durante la 28° Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en diciembre de 2023 en Dubái.

Entonces, Elmer Olivas, viceministro de Agricultura de Guatemala, dijo que en la región del Petén, en el norte de su país, donde se encuentra el mayor hato ganadero nacional, con más de 1,8 millones de cabezas bovinas, se han realizado acciones de ganadería sostenible para no golpear la Reserva de la Biósfera Maya localizada allí.

Foto. Vacas y terneros se alimentan de una mezcla orgánica a base de forraje, hojas de leguminosas, caña de azúcar y cebada, entre otros componentes, en la finca ganadera de Manuel Alfonso Aguilar, quien está impulsando una ganadería sustentable en su finca en el norte de El Salvador

Ganadería sustentable vs tradicional

En El Salvador, con 6,7 millones de habitantes, y en el resto de la región, se ha practicado históricamente una ganadería que ha “convertido al ganadero en enemigo de los árboles” con la excusa de que con árboles los pastos no crecen, afirma el reporte Ganadería Ecológica, un estudio publicado en 2019 sobre las prácticas ecológicas implementadas en Texas Ranch.

El informe agrega que la ganadería convencional “ha traído consigo deforestación, erosión del suelo, compactación, emisiones de metano a la atmosfera, los cuales contribuyen notablemente al cambio climático”. En efecto, ese sector ha cargado con la cruz de ser un emisor de metano, por medio del estiércol del ganado.

La ganadería aporta 2,3 % del producto interno bruto (PIB) salvadoreño, y da empleo a unas 4000 familias.

En su búsqueda por cambiar ese esquema contaminante, Aguilar, un autodidacta de 65 años, encontró en internet una técnica diseñada por el francés André Voisin, quien en la primera mitad del siglo XX puso en práctica un sistema que volvía rotatorio el pastoreo.

En lugar de concentrar los bovinos en todo el potrero, lo que impide controlar el crecimiento homogéneo del pasto, Voisin dividió ese espacio en varios segmentos, para que los animales fueran comiendo de forma rotativa por un tiempo determinado en cada tramo.

De modo que cuando el ganado había recorrido y comido en todas las parcelas, el pasto en el primero segmento ya había brotado de nuevo, homogéneamente, asegurando la sostenibilidad del alimento, que además resultaba más nutritivo.

Foto. Un sistema de riego por aspersión mantiene saludable y nutritivo el pastizal que se cultiva en la finca ganadera Texas Ranch, en el norte de El Salvador, con el que en parte se alimenta a las 100 cabezas de ganado que producen la leche que luego se vende a una empresa láctea

Vacas rotativas y leguminosas nutritivas

“Los pastizales rotativos son clave en esta idea de sustentabilidad ganadera”, explicó Aguilar.

En la granja de 57 hectáreas, y con 100 cabezas de ganado, Aguilar ha dividido el área del potrero en 36 segmentos, donde mantiene principalmente 60 vacas lecheras.

El ganadero también implemento las cercas vivas: sembró árboles en los linderos de la finca y de las parcelas de los potreros segmentados.

Esos árboles, además de proveer de sombra al ganado y protegerlas del estrés por calor, ofrecen alimento con su follaje, de alto contenido nutricional, como la leguminosa madre cacao (Gliricidia sepium).

La dieta alimenticia del ganado se completa con zacate, como se llama localmente al forraje, y otra leguminosa: Cratylia argéntea, cosechados por él y que corta cada tres meses. También incluye una mezcla de melaza, caña de azúcar y cebada.

“Esa leguminosa es altamente nutritiva, hicimos pruebas que llevábamos al laboratorio y tenía 28 % de proteína, eso es muy bueno”, aseguró.

Añadió que la genética es importante para desarrollar una ganadería ecológica, y él le apostó por la raza Senepol, originaria de Senegal, África, porque se adapta mejor a los calores del clima local.

Todas esas medias favorecen el bienestar de los animales, generan una mejor calidad de los productos y un ahorro en los costos de producción, explica el documento Ganadería Ecológica.

Aguilar siguió esas y otras técnicas de producción ecológicas, y ahora es uno de los que más ha desarrollado la ganadería sustentable, la cual, aunque incipiente, poco a poco ha ido ganando más terreno en El Salvador y en el resto de América Central.

Ganadería y cambio climático

Además de los beneficiados ya apuntados, la ganadería sustentable también tiene un impacto directo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, como el carbono orgánico en el suelo.

En efecto, prácticas de manejo responsable de los suelos y en la cobertura arbórea pueden ser aliados en la reducción de esas emisiones, explicó Arturo Ureña, coordinador del Programa para Aumentar la Ambición Climática sobre el Uso de la Tierra y la Agricultura, que impulsó en mayo de 2023, en Costa Rica, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”, dijo Ureña, en conversación telefónica con IPS desde San José de Costa Rica.

De ahí, pues, el término “recarbonización” de los suelos, es decir, captar o retener carbono orgánico por medio de procesos microbiológicos, evitando que se vaya a la atmósfera.

Un documento de la FAO, publicado en 2022, destaca que la ganadería representa 46 % del PIB de América Latina y el Caribe y más de dos tercios de sus productores agrícolas perciben parte de sus ingresos del sector agropecuario. Pero la parte negativa es que la actividad “es una fuente emisora de gases que contribuyen al calentamiento global”.

En el programa que impulsa la FAO en Costa Rica participan 20 fincas ganaderas socias de la Cooperativa Dos Pinos, líder en producción láctea en Costa Rica.

También son parte de ese esfuerzo 25 fincas de café, y en total, junto a las ganaderas, son 500 las hectáreas intervenidas, en las que se han puesto en marcha prácticas de producción ecológicas similares a las que ejecuta Aguilar en El Salvador.

La ganadería representa 4 % del PIB de Costa Rica, y da empleo a unas 37 000 familias.

Ejemplo las prácticas señaladas son la arborización de los pastizales, no solo en las cercas, sino en todo el potrero, porque el pasto, en contra de la creencia de los ganaderos tradicionales, sí crece en la sombra.

Ureña comentó que todas esas prácticas del programa, que tiene una duración de cuatro años, van a medirse tomando como referencia dos protocolos de buenas prácticas que ya tiene diseñados y ha implementado FAO en otras regiones del mundo.

“Se califica con muy buen puntaje al productor que tiene en su potrero cobertura forestal, arbórea, no solo en cercas sino para que el ganado se pueda alimentar de ahí”, acotó Ureña.

Los árboles y una alimentación con el pasto adecuado, reducen también las emisiones de metano, presente en el estiércol, acotó el experto.

Aguilar, el ganadero salvadoreño, quiso implementar medidas de arborización en su potrero, para lo que compró 60 000 arbolitos, de diversas especies, los que sembró con gran entusiasmo

Pero el infortunio acabó con ese proyecto, en 2019.

Una chispa en un poste de energía eléctrica, dentro de los linderos de su propiedad, se convirtió en un incendio que se regó por las siete hectáreas ya sembradas de árboles, y los consumió en su totalidad. La compañía eléctrica se negó a compensarlo económicamente.

Foto. Campesinos guatemaltecos observan a miembros del Equipo Tenamaste aplicar un medicamento a una vaca propiedad de una de las familias campesinas que se benefician del trabajo comunitario desarrollado por esa organización en comunidades campesinas de Guatemala.

Ganadería ancestral indígena

En las comunidades rurales de Guatemala, donde la ganadería bovina cuenta con 14 000 productores y aporta 5,9 % del PIB, se impulsa un tipo de ganadería sustentable alejada de los proyectos burocráticos gubernamentales, pero fuertemente arraigada en el saber campesino.

“Ante la corriente de explotación tanto agrícola como ganadera, y de los demás recursos, como el agua y las semillas, nosotros reivindicamos los derechos de los pueblos, y tenemos esa apuesta por la vida”, dijo Willye Urizar, miembro del equipo de Tenamaste, desde el municipio de Quetzaltenango, en el suroeste de Guatemala.

El colectivo Tenamaste desarrolla desde hace 15 años un tipo de ganadería orgánica, en la que imprime, en las prácticas que desarrolla, la cosmovisión de los pueblos originarios mayas y campesinos, no solo en esa área sino que en agricultura también.

Tenamaste significa, en lengua awacateca, cada una de las tres piedras sobre las que se coloca la olla para cocinar, y el trabajo en ganadería orgánica lo desarrollo con el apoyo de Veterinarios sin Fronteras, una oenegé española.

El equipo trabaja, por ejemplo, en preparación de medicamentos naturales para la prevención y curación de enfermedades de animales, a base de plantas nativas y criollas, así como en la alimentación orgánica con raíces, hojas y semillas que aseguren una buena salud de las tres o cinco vacas que poseen las familias campesinas.

Actualmente parte del equipo desarrolla su labor en Raxhura, Chisec y otros municipios del departamento de Cobán, en el norte del país.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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