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Alltech publica su Informe de Sostenibilidad anual, en el que destaca su compromiso con la industria agroalimentaria global

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Alltech, líder global en salud y nutrición animal, ha publicado su Informe de Sostenibilidad 2025. El informe destaca el compromiso de Alltech de promover el bienestar de las personas, los animales y nuestro planeta trabajando en estrecha colaboración con clientes y socios de toda la cadena agroalimentaria mundial en más de 140 países.

“La industria agropecuaria siempre ha tenido la profunda responsabilidad de nutrir a las personas, cuidar la tierra y apoyar a las comunidades que dependen de ella”, afirmó el Dr. Mark Lyons, presidente y CEO de Alltech. “Hoy, esa responsabilidad es mayor que nunca. Se nos pide producir más, utilizando menos recursos, y hacerlo de una manera que sea transparente y confiable. En Alltech, vemos esto como una oportunidad para que el sector agropecuario lidere”.

Las expectativas de sostenibilidad siguen evolucionando a medida que los inversores, clientes y consumidores exigen una mayor transparencia y un impacto medible. Para Alltech, cumplir con estas expectativas significa reducir el impacto ambiental, pero también significa invertir en los miembros de su equipo, contribuir a comunidades fuertes y resilientes en los más de 140 países en los que opera, y actuar con integridad en todos los niveles del negocio.

“Como guardianes de la tierra, los productores siguen siendo fundamentales en este esfuerzo, combinando la tradición con la innovación”, dijo Tara McCarthy, vicepresidenta global de ASG en Alltech. “Alltech se enorgullece de asociarse con los productores para optimizar la productividad, la rentabilidad y la resiliencia mientras promueve la sostenibilidad. Este equilibrio es fundamental si queremos lograr un impacto a gran escala, y el Informe de Sostenibilidad de Alltech 2025 comparte ejemplos de cómo Alltech está trabajando con los productores y otros actores de la cadena agroalimentaria para lograrlo”.

Los logros clave en sostenibilidad descritos en el informe incluyen:

Impacto ambiental y sostenibilidad operativa

• Eficiencia energética y reducción de emisiones: Desde que estableció sus ambiciosos objetivos de reducción de GEI, Alltech ha completado 47 proyectos de eficiencia energética y energía renovable, reduciendo las emisiones en 15 837 toneladas métricas de CO2e al año. Solo en 2025, la empresa invirtió $2,72 millones, completando 13 proyectos de energía renovable que redujeron más de 3000 toneladas métricas de CO2e por año.

• Hitos de cero residuos: Alltech amplió sus prácticas de cero residuos enviados a vertederos, alcanzando un total de siete instalaciones en 2025.

• Gestión del agua: El agua reciclada o reutilizada aumentó en más del 55%, impulsada por cambios operativos específicos y una mejor identificación de los flujos de reutilización.

Liderazgo científico y en la industria agropecuaria

• Ciencia e impacto: En 2025, 43 estudios revisados por pares vinculados a las plataformas de Alltech demostraron que la mejora en la utilización de nutrientes, la resiliencia biológica y la gestión de alimento balanceado y de cultivos pueden generar importantes ganancias en productividad y sostenibilidad.

• Ampliación de los ACV: Alltech procesó 73 solicitudes de análisis de ciclo de vida (ACV) en toda la cadena de suministro agroalimentaria, aportando información clave sobre sostenibilidad en todas las especies y etapas de producción.

• Facilitando conversaciones importantes en la industria: A lo largo de 2025, World Without Cows (Un mundo sin vacas), un documental escrito, dirigido y filmado por miembros del equipo de Alltech junto con los periodistas galardonados Michelle Michael y Brandon Whitworth se proyectó más de 250 veces en 36 países. La película destaca el papel del ganado en un planeta próspero y promueve conversaciones importantes sobre cómo ejercer ese rol de manera más sostenible. En la COP30, Alltech también presentó Un mundo sin vacas: el equilibrio a prueba. Esta película complementaria de Un mundo sin vacas eleva las perspectivas de los ganaderos de una región que es central para las discusiones globales sobre la ganadería, el uso de la tierra y la deforestación.

Reconocimiento y certificaciones globales

• Reconocimiento: En 2025, Alltech obtuvo medallas de platino de EcoVadis en Alltech Coppens (Países Bajos), en Alltech Woolfox (Reino Unido) y en Dunboyne (Irlanda), la sede europea y centro de biociencia de Alltech, así como medallas de plata en Alltech Global y Alltech PDMM (Vietnam). Entre otros hitos, destacan la acreditación FAMI-QS
en México y las certificaciones Feed Standard del Aquaculture Stewardship Council (ASC) para Alltech Coppens y Alltech Fennoaqua.

Compromiso con la comunidad

• Donaciones a causas nobles: En 2025, la Fundación Pearse Lyons ACE proporcionó US$396 199 en fondos para causas nobles en todo el mundo.

Nuestro equipo

• Diversidad y compromiso de la fuerza laboral: Alltech emplea a más de 5300 personas de 72 nacionalidades y 59 idiomas nativos, lo que refleja un equipo global altamente diverso.

• Un equipo con una experiencia única: el 31% de los miembros del equipo lleva más de 10 años en Alltech, y el 10% más de 20 años.

“Creemos que nuestra industria tiene la capacidad no solo de enfrentar los desafíos de hoy, sino de ayudar a dar forma a un futuro más saludable y abundante para el planeta que todos compartimos”, dijo Lyons. “Esa convicción está expresada en nuestro propósito Trabajando Juntos por un Planeta de Abundancia®. Este propósito refleja cómo entendemos el progreso: no como un resultado único, sino como un equilibrio de tres prioridades interconectadas:
proporcionar nutrición para todos, proteger los recursos naturales de nuestro planeta y revitalizar las economías locales. El progreso en una depende del progreso en todas”.

El Informe de Sostenibilidad de Alltech 2025 completo ya está disponible.

Ver Informe de Sostenibilidad 2025 – CLICK AQUI

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Inocuidad alimentaria: la importancia de la detección de metales en alimentos para la exportación

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Del 6 al 10 de julio, el Laboratorio Nacional de Insumos Agropecuarios (LANIA) del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) fue escenario del Taller Regional para la Armonización de Métodos de Análisis de Metales Pesados, un encuentro que reunió a especialistas de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, con el propósito de fortalecer las capacidades analíticas de los laboratorios oficiales de la Comunidad Andina (CAN) y avanzar hacia protocolos estandarizados que garanticen la inocuidad de los alimentos destinados al comercio internacional.

Esta iniciativa representa un paso importante para consolidar sistemas de control más confiables, proteger la salud de los consumidores y fortalecer la competitividad de los productos agropecuarios de la región, promoviendo una producción agroalimentaria más segura, sostenible y con mayores oportunidades para los productores.

La confiabilidad de los alimentos de exportación no depende únicamente de su calidad sanitaria, sino también de la aplicación de metodologías estandarizadas que permitan identificar y cuantificar la presencia de metales pesados en productos agrícolas de origen primario. La determinación de estos contaminantes constituye uno de los principales requisitos para acceder a mercados internacionales, especialmente aquellos con altos estándares de inocuidad.

Durante las jornadas de trabajo, los participantes fortalecieron sus conocimientos técnicos para la implementación de metodologías analíticas armonizadas que permitan identificar la presencia y el tipo de metales pesados en frutas, hortalizas, vegetales y tubérculos, garantizando resultados confiables, comparables y acordes con los estándares internacionales.

La capacitación fue orientada por el doctor Fernando Lafont, director del Laboratorio de Espectrometría de Masas y Cromatografía de la Universidad de Córdoba (España), quien lideró sesiones teóricas y prácticas basadas en metodologías utilizadas por laboratorios de referencia de la Unión Europea. A través de ejercicios interlaboratorios y ensayos compartidos, los profesionales fortalecieron sus competencias para obtener resultados con altos niveles de precisión, trazabilidad y confiabilidad.

Contar con un protocolo armonizado para los países de la Comunidad Andina, reconocido internacionalmente, permitirá establecer criterios técnicos comunes, optimizar los procesos de vigilancia y reducir el riesgo de rechazos de productos en los mercados de exportación. Esto se traduce en mayores oportunidades para los productores, mayor confianza y un aporte al desarrollo económico de los países de la región.

Para el ICA y el Laboratorio Nacional de Insumos Agropecuarios (LANIA), este encuentro fortalece el trabajo articulado que se lleva a cabo con la Comunidad Andina para consolidar capacidades técnicas en materia de inspección, vigilancia y control de alimentos.

Estas acciones contribuyen a garantizar una producción más segura para los consumidores, respaldar el acceso a los mercados internacionales y avanzar en la construcción de un campo más competitivo, incluyente y sostenible, aportando a la seguridad alimentaria y a la transformación del sector agropecuario.

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México exporta carne de calidad a Filipinas

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Con el fin de fortalecer la exportación de cárnicos provenientes de plantas Tipo Inspección Federal (TIF), en beneficio de los productores y la industria mexicana certificada, el Senasica acompañó a la agencia sanitaria de Filipinas durante la verificación que realizaron a plantas mexicanas de procesamiento de cárnicos de res y cerdo.

Técnicos del organismo de Agricultura y del Servicio Nacional de Inspección de Cárnicos (NMIS, en inglés) de la República de Filipinas, visitaron más de 25 centros mexicanos de producción y transformación de cárnicos de cerdo y res, con miras a iniciar el intercambio comercial.

Las delegaciones estuvieron en 16 establecimientos TIF, nueve unidades de producción pecuaria, cuatro unidades de exportación en pie, así como laboratorios oficiales y autorizados del Senasica, en los cuales evaluaron las medidas sanitarias y de inocuidad que se llevan a cabo durante los procesos productivos.

En la reunión de cierre, el director general de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera (DGIAAP), David Soriano García, destacó que este tipo de visitas revelan la madurez de los mecanismos de sanidad e inocuidad con que cuentan los establecimientos TIF para ofrecer cárnicos seguros a la población mexicana y a consumidores de más de 60 países.

Además de la inspección en sitio, ambas delegaciones revisaron los programas de emergencia y control que opera el Senasica, los cuales son el pilar para proteger a México de plagas y enfermedades de importancia cuarentenaria.

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Visión artificial e IoT en producción láctea: así se traduce en calidad de leche cruda y trazabilidad

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En un establo de ordeño rotativo, una cámara instalada sobre el pasillo de salida identifica a cada vaca por su patrón de manchas y por la forma en que carga el peso sobre sus cuatro patas. No necesita un arete RFID (Radio Frequency Identification o Identificación por Radiofrecuencia en español), que puede llegar a perderse ni un lector que falle con el barro; en milisegundos, el sistema cruza esa identificación con el historial de la vaca, detecta una asimetría en el paso (quizá, un indicio temprano de cojera) y marca la alerta antes de que el operario del ordeño note algo distinto en el comportamiento del animal.

A unos metros, en la sala de tanques, un tablero IoT recibe en tiempo real la lectura de un analizador NIRS (Near-Infrared Spectroscopy o Espectroscopia de Infrarrojo Cercano): grasa, proteína, lactosa y, sobre todo, una tendencia de conteo de células somáticas que empieza a subir en el mismo cuarterón de la vaca que la cámara acaba de señalar.

Dos sistemas, un mismo problema, detectado horas (a veces días) antes de que ese problema llegue como un lote de leche cruda rechazado en la báscula de recepción de planta.

Esa escena, que hace cinco años sonaba a piloto tecnológico, hoy es la operación cotidiana de un número creciente de hatos lecheros en Latinoamérica y el resto del mundo. La ganadería de precisión que usa sensores para monitorear animales individuales en tiempo real ya no es solo una promesa de eficiencia productiva, sino un eslabón de la gestión de calidad e inocuidad de toda la cadena láctea, tal como lo documenta una revisión reciente sobre sensores IoT en ganado lechero, que describe cómo la integración de sensores, edge computing, nube y machine learning crea una red de objetos conectados que mejora la gestión individual de los animales mediante decisiones basadas en datos.

En este contexto, el problema que enfrenta cualquier equipo de calidad y trazabilidad en una planta procesadora no es la falta de datos, sino la fragmentación: la cámara de visión artificial genera un tipo de dato, el sensor de rumia genera otro, el tanque de enfriamiento un tercero, y ninguno de los tres llega, de forma estructurada, al sistema de gestión de calidad que decide si un camión cisterna se recibe, se retiene o se rechaza en planta.

¿Qué datos de monitoreo en finca son relevantes en la calidad de leche cruda y puntos críticos de control en planta?

No todos los datos que genera un sistema de visión artificial o IoT en finca tienen el mismo peso para calidad. Por eso, antes de invertir en tecnología o intentar integrar la que ya existe, vale la pena separar los datos verdaderamente accionables de los que solo alimentan un dashboard sin conexión con una decisión de control.

Identificación individual: la base que todo lo demás necesita

La visión artificial ha demostrado ser particularmente útil para la identificación y el seguimiento individual de animales sin necesidad de contacto físico, una capacidad que una revisión reciente de literatura sitúa como la puerta de entrada para todo lo demás: desde seguimiento de comportamiento de alimentación y rumia, pasando por la condición corporal, cojera, mastitis y producción de leche, hasta llegar al comportamiento reproductivo. Sin una identificación confiable (que ahora ya no depende solo de un arete electrónico, sino de reconocimiento visual del patrón de pelaje, la forma corporal o el comportamiento de marcha), ningún otro dato individual puede asociarse de forma consistente a una vaca, a un cuarterón de ubre o a un lote de leche cruda específico.

Cojera y mastitis: dos variables con impacto directo en calidad

Entre los problemas de salud que la visión artificial detecta con mayor madurez técnica, dos tienen relación directa y demostrable con la calidad de la leche cruda que llega a planta:

Cojera: suele ser uno de los problemas de salud más generalizados en el ganado lechero porque causa dolor, altera el patrón de marcha y afecta negativamente a la reproducción y la producción de leche, generando pérdidas económicas para el productor. Los sistemas de estimación de postura basados en video ya logran clasificar el nivel de cojera individual a partir de múltiples rasgos de locomoción, sin necesidad de observación manual… una tarea que, hecha por evaluadores entrenados, resulta demasiado lenta para operaciones de gran escala.

Mastitis: esta enfermedad ampliamente extendida y compleja provoca grandes pérdidas económicas y altera tanto la calidad como el rendimiento de la leche. Su indicador de laboratorio, el conteo de células somáticas (CCS), tiene umbrales bien establecidos en la normativa: un CCS individual de 100,000 o menos indica una vaca sin infección relevante; un umbral de 200,000 sugiere infección subclínica en al menos un cuarterón; y valores de 300,000 o más indican alta probabilidad de infección por patógenos significativos.

La razón por la que estos dos datos importan tanto es que ambos están directamente vinculados a los límites regulatorios que definen si la leche cruda puede procesarse como Grado A. El Grade «A» Pasteurized Milk Ordinance (PMO) de la FDA establece un límite bacteriano de no más de 100,000 UFC/mL para leche cruda de productor individual destinada a pasteurización, y estándares específicos de conteo de células somáticas, temperatura y ausencia de residuos de antibióticos como parte del set completo de estándares químicos, bacteriológicos y de temperatura que debe cumplir la leche Grado A.

Otros sensores IoT que completan el panorama de finca

Más allá de la visión artificial, la ganadería de precisión integra otros sensores que aportan piezas complementarias del rompecabezas de calidad. Algunos ejemplos son:

Acelerómetros y collares de actividad, que detectan cambios de comportamiento asociados a enfermedades metabólicas, cojera o celo.

Analizadores NIRS en línea, capaces de determinar en tiempo real la composición de la leche respecto a grasa, proteína y lactosa, y que, junto con los datos de vacas de alta producción, permiten la detección temprana de trastornos metabólicos, cambios en la leche y mastitis.

Sistemas de pesaje «walk-over» integrados con visión artificial, que estiman el rendimiento lechero individual sin necesidad de báscula dedicada. Son especialmente útiles en contextos donde los métodos tradicionales de recolección de datos no son viables.

Así es como se resume la forma en que un sistema de visión artificial de identificación individual y un tablero IoT de calidad en tiempo real deberían leerse en conjunto, sin ser dos fuentes de información separadas:

El valor de esta alineación no se encuentra en tener cada dato por separado, sino en que el tablero IoT de planta pueda recibir, en el mismo panel, la variable de finca (identidad, alerta sanitaria) junto con la variable de calidad medida en el tanque (composición, temperatura, CCS). Solo así, calidad puede decidir, antes de que el camión cisterna llegue a la báscula, si ese lote necesita muestreo adicional, retención o rechazo.

Impacto en trazabilidad, respuesta ante desviaciones y cumplimiento regulatorio

Tener el dato de finca solo permite visualizar la mitad del problema. La segunda, que determina si la inversión en visión artificial e IoT se traduce en valor de calidad, es si ese dato puede sostenerse como evidencia válida dentro de un sistema de gestión de inocuidad certificado, y si permite una respuesta más rápida cuando algo se desvía de la especificación.

De HACCP a ISO 22000

El HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) fue diseñado originalmente para plantas de procesamiento, y su aplicación en producción primaria sigue siendo, en términos de un análisis reciente sobre tecnología de «One Health» en hatos lecheros, todavía rudimentaria, a pesar de que el marco europeo de inocuidad alimentaria exige apoyo científico a la responsabilidad legal, científica y ética del productor primario. Esa brecha es el espacio que hoy empieza a llenar la combinación de visión artificial e IoT al convertir el monitoreo de finca en un sistema de autocontrol tipo HACCP para la producción primaria, con puntos de identificación temprana de eventos no deseados o inesperados, tanto microbiológicos como toxicológicos, en puntos estratégicos de la cadena láctea.

Por su parte, ISO 22000 no reemplaza al HACCP; lo envuelve dentro de un sistema de gestión completo. Mientras que HACCP únicamente funciona dentro del marco de análisis de peligros y puntos críticos de control, ISO 22000 sigue el ciclo Planificar-Hacer-Verificar-Actuar, que impulsa la mejora continua de todo el sistema de gestión de inocuidad alimentaria. Esto resulta útil para una planta láctea porque los datos de finca como identidad animal, alertas de cojera o mastitis y curvas de enfriamiento no son solo insumos operativos, sino evidencia documentada dentro del propio sistema de gestión, si la planta decide incorporarlos formalmente como parte de sus prerrequisitos y su plan HACCP.

La norma ISO 22000:2018, vigente y reconfirmada en 2023, exige que las organizaciones establezcan sistemas de trazabilidad y procedimientos de retiro como parte de los controles operacionales, y se aplica a todo tipo de organización dentro de la cadena alimentaria, desde productores primarios hasta minoristas. Para una planta que ya recibe datos de finca en tiempo real, es válido preguntarse si la data de finca puede alimentar directamente al sistema de trazabilidad exigido por la norma, o sigue viviendo en una plataforma aislada que no se audita.

Trazabilidad batch-a-finca: ¿qué debe responder el sistema?

Un estándar de certificación adicional para plantas lácteas como FSSC 22000 exige trazabilidad completa desde la finca hasta la distribución, y establece un criterio de desempeño muy concreto, en el que el sistema debe ser capaz de completar un ejercicio de retiro simulado en menos de cuatro horas. Esa exigencia (cuatro horas para reconstruir el camino completo de un lote, desde el tanque de finca hasta el producto terminado) es, en la práctica, imposible de cumplir de forma consistente si los datos de identificación animal, alertas sanitarias y parámetros de calidad de tanque no están integrados en un mismo sistema con trazabilidad batch-a-finca desde el origen.

En Estados Unidos, la regulación FSMA 204 añade una capa adicional de exigencia al imponer requisitos específicos de registro para ciertos alimentos, obligando a capturar Eventos Críticos de Rastreo (Critical Tracking Events) y Elementos Clave de Datos (Key Data Elements) a lo largo de toda la cadena de suministro alimentaria. Los datos que genera un sistema de visión artificial de identificación individual (qué animal, en qué fecha y qué alerta sanitaria activa) son candidatos naturales a convertirse en Elementos Clave de Datos si la planta diseña su arquitectura de trazabilidad pensando en esa integración desde el inicio, en lugar de intentar reconstruirla hasta después de que ocurre una desviación.

¿Qué pasa cuando el dato de finca sí llega a tiempo? La respuesta ante desviaciones

El valor real de esta integración se mide en la velocidad y precisión de la respuesta cuando algo se desvía. Así luciría el contraste de ambos escenarios:

La validación de datos que no puede saltarse

Ningún dato de finca (por sofisticado que sea el algoritmo que lo genera) debería incorporarse a un sistema de gestión de inocuidad sin un proceso explícito de validación. Esto incluye al menos tres verificaciones que calidad y regulatory deben exigir antes de tratar una alerta de visión artificial o IoT como evidencia de control:

La calibración periódica de sensores y cámaras frente a un método de referencia de laboratorio (por ejemplo, el conteo directo microscópico de células somáticas frente a la estimación óptica o electrónica que exige el propio PMO como métodos confirmatorios).

La trazabilidad del propio dato (quién lo generó, con qué versión de algoritmo y en qué fecha) como parte de la documentación exigida por ISO 22000 para cada control operacional.

La existencia de un protocolo de corrección cuando el sistema de visión artificial genera falsos positivos o falsos negativos, algo especialmente relevante en modelos de detección de cojera o dermatitis digital, donde estudios de despliegue en campo han identificado que la mayoría de los errores de clasificación ocurren cerca de los límites entre categorías de severidad.

Sin esa validación, el riesgo no es solo perder la inversión tecnológica, sino que se transforma en la construcción de un sistema de trazabilidad que parece robusto en el papel, pero que se derrumba en el primer ejercicio de auditoría o retiro real, que es precisamente cuando más se necesita que funcione.

La validación de datos que no puede saltarse

Ningún dato de finca (por sofisticado que sea el algoritmo que lo genera) debería incorporarse a un sistema de gestión de inocuidad sin un proceso explícito de validación. Esto incluye al menos tres verificaciones que calidad y regulatory deben exigir antes de tratar una alerta de visión artificial o IoT como evidencia de control:

La calibración periódica de sensores y cámaras frente a un método de referencia de laboratorio (por ejemplo, el conteo directo microscópico de células somáticas frente a la estimación óptica o electrónica que exige el propio PMO como métodos confirmatorios).

La trazabilidad del propio dato (quién lo generó, con qué versión de algoritmo y en qué fecha) como parte de la documentación exigida por ISO 22000 para cada control operacional.

La existencia de un protocolo de corrección cuando el sistema de visión artificial genera falsos positivos o falsos negativos, algo especialmente relevante en modelos de detección de cojera o dermatitis digital, donde estudios de despliegue en campo han identificado que la mayoría de los errores de clasificación ocurren cerca de los límites entre categorías de severidad.

Sin esa validación, el riesgo no es solo perder la inversión tecnológica, sino que se transforma en la construcción de un sistema de trazabilidad que parece robusto en el papel, pero que se derrumba en el primer ejercicio de auditoría o retiro real, que es precisamente cuando más se necesita que funcione.

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