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Honduras invertirá un millón de dólares para fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria

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La entidad oficial hondureña SAG-SENASA, junto a organismos internacionales FAO y USAID, lanzaron un nuevo proyecto que ayudará a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias en el país centroamericano.

Con este proyecto se fortalecerá el sistema de vigilancia nacional a través del enfoque de “Una Salud” en acompañamiento a la institucionalidad del país en la detención, protección y control de enfermedades transfronterizas de los animales. Se cuenta con un presupuesto de 1 millón de dólares, inversión que le permitirá a Honduras fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria para prevenir, detectar y responder a las amenazas que atentan contra la salud de personas, animales y medioambiente así como mejorar la contribución a la seguridad sanitaria nacional.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) a través del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), con apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), lanzó este día el Proyecto Centro de Emergencias de la FAO para la Lucha contra las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (ECTAD, por sus siglas en inglés).

El Proyecto buscará ayudar a Honduras a través del fortalecimiento de los sistemas de vigilancia zoosanitaria para la prevención y control de las enfermedades de origen animal, sobre todo aquellas que tienen el potencial de afectar a las personas y que no respetan fronteras, las enfermedades emergentes y reemergentes, las enfermedades desatendidas y la resistencia antimicrobiana (RAM) bajo el enfoque “Una Salud”.

La FAO promueve la aplicación del enfoque “Una sola salud” como parte de la transformación del sistema agroalimentario a favor de la salud de las personas, animales, plantas y el medio ambiente. Esto se traduce en una variedad de agentes y labores relacionadas con la agricultura sostenible, la sanidad animal, vegetal, forestal y acuícola, la inocuidad alimentaria, la resistencia a los antimicrobianos (RAM), la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida.

De acuerdo con estudios del ECTAD el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes recientes que afectan a humanos son de origen animal. La FAO con apoyo de USAID bajo el programa de Agenda de Seguridad Sanitaria Global (GHSA), han impulsado desde 2004, junto a los gobiernos, el Proyecto ECTAD en 49 países de África, Asia y Latinoamérica para crear sistemas sostenibles de sanidad animal y capacidades bajo el enfoque entendido como Una Salud”, fin de mitigar los efectos de las enfermedades animales.

En Latinoamérica y el Caribe ECTAD beneficia a Perú, Colombia, Jamaica, Guatemala, El Salvador y ahora a Honduras.

La implementación del Proyecto ECTAD en el país permitirá planificar y ejecutar la estrategia de emergencia y desarrollo de la FAO en materia de sanidad animal, como aporte a las acciones de vigilancia de la SAG a través del SENASA en coordinación con otras entidades del gobierno como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Recursos Naturales (SERNA), el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) en acuerdo con actores involucrados en el sector avícola, porcino, bovino, equino, caprino, entre otros.

En los últimos años, Honduras se ha centrado en el control y prevención de las enfermedades zoonóticas debido a su prevalencia e impacto en la economía y la salud humana y animal, las enfermedades más abordadas son la brucelosis, la tuberculosis bovina, la rabia, la fiebre aftosa, sin presencia de casos en el país, y la peste porcina clásica, erradicada en el año de 2011, dijo Laura Suazo titular de la SAG. 

Con un 1 millón de dólares (alrededor de 25 millones de lempiras) financiados por USAID, que serán ejecutados por FAO, con la asistencia técnica de SAG-Senasa, se contribuirá al control y vigilancia sanitaria humana, a la detección y control oportuno de enfermedades en animales, específicamente, en el sector ganadero nacional, y este proyecto viene ayudar al sector, en ese sentido en nombre de la presidenta Xiomara Castro agradecemos a nuestros cooperantes”, agregó Suazo.

De igual manera, Ángel Emilio Aguilar, director general de SAG- SENASA, manifestó que “las enfermedades zoosanitarias emergentes siempre están presentes en el mundo y Honduras no es la excepción, es por esta razón que con alianzas estratégicas entre la FAO y USAID, hemos acordado desarrollar este proyecto para la prevención y control de enfermedades trasfronterizas el cual viene a fortalecer los servicios veterinarios y de laboratorio.

Por su parte la Representante Residente de FAO en Honduras, Fátima Espinal, señaló que la FAO a través del proyecto ECTAD Honduras, la organización asume el compromiso para brindar el apoyo técnico al Gobierno en sus esfuerzos por alcanzar los objetivos y prioridades de desarrollo nacionales, utilizando para ello al Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (2022-2026) en dirección a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“El proyecto ECTAD ayudará al país a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias que puedan afectar los medios de subsistencia y amenazar la seguridad alimentaria. Con el desarrollo de capacidades para prevenir, detectar y responder a estas amenazas, el Proyecto desempeñará un papel fundamental en la protección de la sanidad animal y la salud pública para salvaguardar medios de subsistencia, la economía y la seguridad alimentaria de las y los hondureños”, indicó Espinal.

El Proyecto ECTAD se desarrollará en tres fases: primero la evaluación de la línea base de referencia e identificación de lagunas y necesidades relacionadas con la prevención, preparación, detección precoz y el control de las zoonosis emergentes, reemergentes, endémicas y la Resistencia Antimicrobiana (RAM).

En su segunda etapa se realizará la formación de los Servicios Veterinarios Oficiales para reforzar las capacidades de diagnóstico, vigilancia y mitigación de riesgos.Y finalmente se realizará la promoción en prácticas de salud pública y bioseguridad basadas en evidencia, políticas nacionales y marcos normativos que permitan la aplicación de “Una Salud” a escala nacional.

Más Datos

  • Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el mundo cada año, se reportan 2400 millones de casos de enfermedades en humanos y aproximadamente 2.2 millones de muertes debido a enfermedades zoonóticas.
  • De octubre 2022 a marzo de 2023 el Proyecto ECTAD atendió 340 brotes en 14 países: África, Asia y América Latina.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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