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Panaftosa: 65 Años de Fructífera Labor por la Sanidad del Continente

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El Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (PANAFTOSA-OPS/OMS) cumplió 65 años de cooperación promoviendo la erradicación de la fiebre aftosa, el control y la eliminación de las zoonosis y el consumo seguro de alimentos en las Américas.

El Centro fue creado el 27 de agosto de 1951, al amparo de un acuerdo entre la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Gobierno de Brasil, quedando subordinado a la OPS-OMS como centro internacional de apoyo científico-técnico sobre la fiebre aftosa para los países de las Américas. Este centro nació para responder a los países a dicha enfermedad, que llegó a ser endémica en prácticamente todo el territorio de América del Sur y fue introducida en los años 40 y 50 en Canadá y México.

Actualmente, además de la cooperación en el área de la fiebre aftosa, el centro trabaja en acciones de cooperación técnica sobre zoonosis e inocuidad de alimentos, consolidando la actuación de este centro en el área de Salud Pública Veterinaria. En 2014, Panaftosa fue nombrada Centro de Referencia en Salud Publica Veterinaria de la OIE, reconocimiento internacional como centro de excelencia.

Cooperando para la reducción del impacto socioeconómico de la Fiebre Aftosa en las Américas

La fiebre aftosa es una enfermedad viral, altamente contagiosa, que afecta principalmente a animales bovinos, bufalinos, porcinos, ovinos y caprinos, siendo una de las enfermedades más importantes de la ganadería mundial. Las altas tasas de infección y a la capacidad de adaptación del virus hacen que produzca un elevado daño clínico en las especies animales, con significativo impacto económico sobre la productividad de la agroindustria y dificultades de acceso a mercados pecuarios, resultantes de las restricciones comerciales impuestas por los servicios veterinarios de países importadores.

Panaftosa ofrece cooperación técnica con iniciativas que apoyan el fortalecimiento de los Programas Nacionales como el desarrollo de vacunas y de métodos diagnósticos, el establecimiento de la red sudamericana de laboratorios de diagnóstico, el sistema de información continental y vigilancia, la caracterización epidemiológica de ecosistemas de la enfermedad relacionada con los sistemas de producción bovina y la adecuación de mecanismos de vigilancia con base con riesgos, así como un extenso programa de capacitación y desarrollo de recursos humanos, principalmente en los servicios veterinarios de los países.

En una labor coordinada y armónica con los servicios autorizados y en minuciosa colaboración con el sector privado, se creó el Programa Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa (PHEFA) que cuenta con el compromiso y la voluntad política de los países y alcanzó el registro histórico de 30 meses sin ninguna notificación de ocurrencia de la enfermedad y con el 94% de la población bovina de América del Sur libre de la fiebre aftosa, con reconocimiento de la OIE.

A pesar de los importantes avances desde la creación del Panaftosa, la erradicación definitiva de esta enfermedad depende de la dedicación permanente de los países y el apoyo recíproco.

Ofreciendo cooperación técnica para iniciativas que reduzcan los riesgos y las consecuencias económicas originadas por las enfermedades transmitidas por alimentos: acciones del campo a la mesa

Las enfermedades Transmitidas por los Alimentos (ETA) continúan siendo responsables de altos niveles de morbilidad y mortalidad en la población general, pero en particular entre grupos de riesgo, tales como lactantes, jóvenes, niños, ancianos e inmunocomprometidos. Con fines de reducir la incidencia y las consecuencias económicas de las enfermedades transmitidas por los alimentos, los Estados Miembros de OPS/OMS adoptaron, en mayo del 2010, una resolución para fortalecer los programas sanitarios para garantizar la inocuidad de los alimentos. El Plan Estratégico de la OPS/OMS 2014-2019 en inocuidad de los alimentos tiene como misión disminuir la carga de las enfermedades transmitidas por los alimentos, fortaleciendo la cobertura universal en salud y garantizando el desarrollo sostenible de los Estados Miembros.

Panaftosa ofrece cooperación técnica a todos los países de Américas con la finalidad de disminuir los riesgos originados por las ETA teniendo en consideración todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción al consumo. Panaftosa también actúa como centro de difusión de información actualizada, relevante y capacitación efectiva. Tiene la capacidad de movilizar a profesionales especializados en los pilares fundamentales de un sistema de inocuidad de los alimentos: leyes, inspección, vigilancia, diagnóstico de laboratorios y educación-comunicación.
Destacamos algunas de las principales acciones y de los resultados alcanzados:

  • Creación de una red de laboratorios de alimentos que cuenta hoy con 154 laboratorios en 30 países;
  • Desarrollo de manuales de procedimientos y protocolos de laboratorio distribuidos en varias partes del mundo;
  • Establecimiento de una lista internacional de especialistas para respuesta inmediata en casos de notificaciones de emergencia;
  • Mejora de las leyes y reglamentos en los países sobre la seguridad de los alimentos.

Liderando los esfuerzos regionales para la erradicación de la rabia humana transmitida por el perro

Las zoonosis son enfermedades de los animales vertebrados que se transmiten naturalmente a los seres humanos. De los 1.415 patógenos humanos conocidos en el mundo, 61% es de origen zoonótico y, por lo tanto, hay una relación directa entre las actividades de salud pública para humanos con las actividades de salud pública veterinaria. Los brotes recientes de enfermedades emergentes zoonóticas y la agenda inacabada de las zoonosis tienen una multiplicidad de riesgos y afectan principalmente a las poblaciones más vulnerables social y económicamente.

El objetivo principal del trabajo del Panaftosa en el área de zoonosis es cooperar en la organización y fortalecimiento institucional de los programas nacionales y subnacionales de prevención, vigilancia, control, eliminación y erradicación de las enfermedades zoonóticas y afrontar los desafíos que significan las zoonosis emergentes y reemergentes, contribuyendo a reducir la carga sanitaria, social y económica que ellas ocasionan. Eso se fundamenta en la articulación intersectorial e interinstitucional, en el trabajo conjunto con la sociedad organizada y en la coordinación con otras agencias internacionales de cooperación técnica.

Panaftosa lidera los esfuerzos regionales para la eliminación de la rabia humana transmitida por perro que comenzaron en 1983. Desde entonces, la incidencia de la rabia humana de origen canino en la región ha disminuido en más de un 90%, gracias a los programas de vacunación masiva implementados por los países. Panaftosa se constituye en el mejor vehículo de facilitación y coordinación regional para la eliminación de la rabia, con la organización de reuniones regionales, facilitando la adquisición de vacunas caninas o prestando apoyo técnico puntual a países.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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