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Nicaragua Envió 897 Novillos a Venezuela

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Mujeres nicaraguenses beneficiarias del Bono Productivo Alimentario, comenzaron a exportar novillos en edades de 18 a 24 meses hacia Venezuela, como parte del programa ganadero que impulsa la Empresa Alba Alimentos de Nicaragua.

Otto Blandón, médico veterinario del Ministerio Agropecuario y Forestal, confirmó que a través del programa ganadero de Albalinisa, las mujeres beneficiarias del Bono Productivo Alimentario (BPA) han tenido la oportunidad de exportar directamente a Venezuela, novillos que son crías de las vacas que recibieron de parte del gobierno sandinista en el año 2007.

El pasado 24 de Febrero, en el navío Glamar San Lorenzo, en el Puerto Arlen Siu de El Rama, fueron embarcados 897 novillos. Con este embarque se completan 17 mil novillos y 3 mil vaquillas enviadas hacia Venezuela desde que comenzó el programa.

Cumplen Estándares de Calidad

El ganado exportado cumple con los diagnósticos oficiales del MAGFOR que verifica que están libres de enfermedades, que tienen un peso mínimo de 450 kilos y tres años de edad, es decir que los semovientes cumplen los parámetros sanitarios y estándares de calidad que el país comprador exige.

El barco lleva 180 quintales de concentrados, 220 bolsas de Muss Conver, además de pasto, agua y el botiquín de medicamentos veterinarios que facilita la empresa ALBALINISA, todo con el fin de que los novillos no bajen de peso y que lleguen sanos para los mataderos de Venezuela.

Marcos Antonio Mejía, productor del municipio el Coral en el Departamento de Chontales, destacó que las vaquillas nunca las había logrado vender a 1,200 dólares. “Pero, ahora tenemos esa gran dicha. Incluso la más barata la vendemos hasta en 800 dólares. Eso, para nosotros un buen beneficio que nos ayuda a resolver los problemas”, señaló.

Reconoció que “el programa ganadero, es bueno e importante porque Nicaragua tiene más realce al vender ganado en pie a otros países”.

Pablo López Solís, Gerente del Puerto Arlen Siu, señaló que la comercialización de ganado en pie a través de Albalinisa, ha permitido aumentar los ingresos del puerto al brindar servicios portuarios en 36 viajes en los cuales han movilizado un promedio de 700 a 850 semovientes por cada exportación.

“Lo importante es que se genera mano de obra local, porque la mayoría de los que trabajan son gente que están en fincas. Es decir, que con este programa de ganado se activan muchos focos de comercialización e intercambio que le permite a la gente dinamizar la economía en su centro o negocios”, comentó López Solís.

ALBALINISA tiene proyectado para el 2011 exportar 22 mil novillos y 9 mil vaquillas a Venezuela, en vista que Nicaragua está cumpliendo con los requisitos exigidos por ellos. Además, a nivel nacional existe una ganadería que puede cumplir con la demanda internacional.

El sector ganadero nicaragüense del 2006 al 2010 ha logrado crecer en más del 34 por ciento en todas las actividades. Según declaraciones del Ministro Agropecuario y Forestal, compañero Ariel Bucardo, “el incremento ha sido en la producción de carne y leche, la matanza y en las exportaciones”.

Según estadísticas de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (CONAGAN) entre el 2009-2010, este sector exportó 77 millones de dólares más que el año anterior. Las exportaciones pasaron de 398 millones a 495 millones en todos los rubros. La meta para este año es crecer entre un 7 y un 10 por ciento tanto en las exportaciones como el crecimiento del hato ganadero.

 

Fuente: MAGFOR

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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