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Mitos e Ideas Erróneas sobre el Consumo de Leche

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¿Crees que no es aconsejable beber leche de vaca en la edad adulta y que es preferible sustituirla por otro producto para alimentaros?. Ante la avanzada de personas que mal informan todo el tiempo sobre las propiedades de la leche veamos si es cierto.

Llevamos años escuchando y leyendo diversas opiniones acerca de la conveniencia o no de beber leche, como que los adultos no debemos hacerlo porque no la digerimos bien o incluso que nos envenena. Pero como las opiniones y las conclusiones de análisis con más ideología que otra cosa no sirven para realizar afirmaciones válidas, veamos qué nos dicen los estudios rigurosos y contrastados sobre este asunto.

La Leche no debe darnos miedo

  • “La leche no alimenta”: falso. Además de hidratos de carbono y una ridícula cantidad de grasas, la leche contiene vitaminas y minerales (fósforo y calcio en grandes cantidades), y su proteína, la mayoría de los aminoácidos esenciales. Lo demás es agua, prácticamente. Así que se trata de un buen alimento, sería absurdo pensar lo contrario si es aquello con lo que los mamíferos nutrimos a nuestras crías.
  • “A los adultos no nos sienta bien la leche”: incorrecto. Después de la última glaciación, todos los seres humanos adultos eran intolerantes a la lactosa (el azúcar de la leche, formado por glucosa y galactosa), es decir, no sintetizaban la enzima necesaria para digerirla. Pero, hace alrededor de 11.000 años, aprendimos a reducirla elaborando productos lácteos que todo el mundo podía consumir. Y hace unos 7.500 años, una mutación genética provocó que produjésemos la enzima lactasa, lo que nos permitió empezar a consumir leche sin problemas. En la actualidad, tras la expansión del gen mutante por todo el mundo, alrededor del 35% de la población humana es capaz de digerir la lactosa después de los 7 o los 8 años de edad sin ningún tipo de dificultades. En España, por ejemplo, la mayor parte de la ciudadanía tolera la lactosa; en Hispanoamérica, alrededor de la mitad.
  • “Un intolerante a la lactosa no puede beber nada de leche”: incorrecto. El umbral de tolerancia depende de cada individuo, y las diferencias pueden ser grandes; hay intolerantes a la lactosa que pueden llegar a consumir dos tazas de leche al día sin que les ocurra nada y, en general, los que consumen productos con lactosa absorben más calcio que quienes la toleran. Además, muchas personas creen que son intolerantes a la lactosa sin serlo; es muy importante un buen diagnóstico, dado que sus problemas de salud pueden deberse a otras causas, o incluso la intolerancia puede ser transitoria debido a ellas.
  • “El ser humano es el único animal que consume leche de adulto”: incorrecto. Es extraño que alguien no haya visto nunca, por ejemplo, a perros, gatos y roedores adultos beberla si tienen ocasión. Pero es lo que pasa cuando nosotros poseamos un nivel de inteligencia suficiente para desarrollar la ganadería y pulgares oponibles para ordeñar, además del gen mutante para producir lactasa. Y que algo sea una característica propia de una sola especie no la hace negativa o antinatural.
  • “Es mejor beber leche sin lactosa desde niños”: falso. La producción de lactasa depende del consumo de lactosa. Al dejar de tomarla, es posible que el niño produzca cada vez menos lactasa hasta que llegue el momento de que se ponga malo si bebe un vaso de leche en cualquier sitio que sus padres no controlen. Si bien esta situación es reversible, mantener el bienestar del niño hace desaconsejables experimentos que, de por sí, son innecesarios.
  • “La leche completamente natural es más saludable”: falso. La leche contiene agentes patógenos (bacterias, mohos, protozoos, levaduras, etcétera), y requiere un proceso de pasteurización para reducirlos, sin alterar sus propiedades, y que cumpla con las normas de seguridad alimentaria.
  • “La leche sin lactosa es más sana”: falso. Si toleramos la lactosa, no hay razones para que consumamos leche sin ella: no es más saludable ni se digiere mejor.
  • “La leche de soja alimenta tanto como la de origen animal”: falso. Los nutrientes de la segunda no se pueden comparar con los de la primera, pese a que no tiene colesterol y sí isoflavona, beneficiosa para el control de este por desaconsejada para embarazadas, adolescentes y críos hasta los cinco años para evitar problemas hormonales. Además, la leche de soja contiene oligosacáridos que no son digeribles y, por tanto, provocan gases y digestiones pesadas y molestas, e inhibidores de la tripsina, una enzima fundamental para la absorción de las protenías. Suele añadírsele un aminoácido esencial del que carece, la metionina, y se la somete a un proceso térmico para reducir la tripsina, pero ni con aditivos ni con tratamientos es equiparable a la leche animal. La leche de soja no se puede comparar en nutrientes ni en salud a la de vaca.
  • “La leche sube el colesterol”: matizable. La grasa láctea que ingerimos (4 gramos de cada 100) incrementa el colesterol total, pero no el malo de forma significativa, e incluso este es menos malo por el volumen de la partícula láctea.
  • “El consumo de leche causa enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer de ovario y de próstata, mucosidad y asma”: falso. Ningún estudio riguroso ha encontrado relación alguna entre el consumo de leche y estas enfermedades. Es más, lo que sí se ha encontrado es que las personas que beben más leche (a partir de 450 ml diarios) tienen un 13% menos de probabilidades de morir por tales causas que los que beben menos de 100 ml al día, el calcio y el potasio de la leche mejoran la elasticidad de las arterias, los péptidos bioactivos de las proteínas lácticas pueden reducir la presión arterial y hasta resulta más razonable que el consumo de leche prevenga la diabetes.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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