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La Sombra en Corral de Destete Precoz Mejora 6% la Eficiencia de Conversión de Carne

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El agrónomo uruguayo Álvaro Simeone demostró además que un mejor confort de los animales en verano mejora 11% la ganancia diaria de peso.

El experto en producción intensiva de carne, Álvaro Simeone, indicó que “el impacto de la sombra (en un corral de terneros destetados precozmente) es importante porque mejora 6% la eficiencia de conversión y 11% la ganancia diaria de peso. Los terneros que tenían sombra ganaron casi 200 gramos (diarios) más que los otros”.

Simeone hizo esta afirmación en su charla realizada en la 13ª Jornada Anual de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), de la Facultad de Agronomía, el jueves 11 en Paysandú.

En este marco, el agrónomo presentó los resultados de la investigación sobre destete precoz a corral. “La aplicación de destete precoz en sistemas criadores permitiría mejorar la preñez de los rodeos de cría. El destete precoz antes se hacía en praderas, ahora debido al avance de la agricultura hay menos praderas pero a la vez más granos. Entonces tenemos la posibilidad de formular dietas a corral para terneros destetados precozmente, con 80 kilos. Es una categoría muy eficiente y que permite obtener un buen resultado económico”, explicó.

Simeone remarcó que “como el destete precoz se hace en verano nos preguntamos cuál es el efecto de ponerle una sombra en el corral. ¿Mejora la ganancia diaria de peso de esos teneros por mejorar el confort y disminuir el estrés térmico?”

La investigación permitió responder que “el impacto de la sombra mejora la eficiencia de conversión 6% y la ganancia de peso 11%”. El trabajo también evaluó la posibilidad de utilizar comederos de autoconsumo y fuentes alternativas de proteínas.

Comederos de autoconsumo 

Simeone señaló que “también nos preguntamos si este destete precoz se podía hacer con comederos de autoconsumo, en lugar de darle diariamente la comida al ternero”.

A partir de los resultados del trabajo anual realizado en la estación experimental Mario A. Cassinoni también se pudo concluir que el autoconsumo es totalmente viable. Para un criador que tiene un campo en el norte y que quiere hacer un destete precoz a corral porque no tiene mucho pasto verde y quiere que los animales ganen un kilo por día, el autoconsumo es una opción viable. Rellena el comedero una vez por semana y los terneros tienen una buena performance.

Fuentes de proteínas 

El otro trabajo se hizo para tratar de abaratar el costo de la dieta con diferentes fuentes de proteínas, probando una más barata como la urea. “Si bien hay respuesta a mejorar la calidad de la proteína, teniendo fuentes de proteínas no degradables en mayor proporción, se comprobó que utilizando fuentes de nitrógeno no protéico de urea es viable trabajar con terneros de destete precoz”, afirmó Simeone.

El agrónomo remarcó que estas son “tres formas de hacer que la técnica sea operativamente viable y con un buen resultado económico”.

La eficiencia de conversión lograda en esos trabajos es que en los terneros destetados precozmente la eficiencia era de tres a uno. Con un costo de la ración de US$ 500 la tonelada (cada kilo de ración US$ 0,50), necesito tres kilos de ese alimento para producir un kilo de carne. Esto me da un costo de producción de un kilo de carne a US$ 1,50 y el precio del ternero es de US$ 2,50, o sea que le estoy ganando US$ 1 por kilo. Estamos hablando de US$ 100 por ternero, la cuenta es interesante.

Fuente: El Espectador

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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