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Investigadores de Australia desarrollan pastillas que reducen los eructos de las vacas

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La Universidad de Queensland (Australia) afirmo que su investigación tiene el potencial de reducir las emisiones de metano en la industria de la carne de res de todo el país en un 30 %, según el portal australiano ABC.

En total, están trabajando en 4 proyectos que podrían reducir estas emisiones en el sector agropecuario, incluyendo las del ganado en pastoreo. El profesor Ben Hayes de la misma universidad dijo que los 3 proyectos podrían aplicarse simultáneamente a la industria ganadera.

“Estamos adoptando un enfoque múltiple para esto y no solo dependemos de una tecnología», dijo y agregó que hay grandes oportunidades para mitigar estas emisiones.

Uno de los proyectos es el desarrollo de pastillas antieructos para los bovinos. Los investigadores diseñaron un modelo del sistema digestivo de los bovinos para probar si las tabletas de liberación lenta podrían reducir sustancialmente las emisiones de metano.

La profesora Mary Fletcherm investigadora principal, explicó que un biopolímero o molécula natural, que contiene un químico bioactivo o natural, se usaría para hacer un objeto en forma de cilindro del largo de una mano de humano, que sería la tableta para el ganado.

Esta pastilla se ofrecería a los bovinos en la boca donde se asentaría en el rumen, el compartimento más grande del estómago. Con el tiempo, el biopolímero se degradaría por las bacterias, liberando el bioactivo que destruye el metano y sin dejar residuos.

Estos productos químicos disiparán cualquier metano en las entrañas, deteniendo los eructos y las flatulencias del ganado que contienen el gas nocivo para el medio ambiente.

“Los biopolímeros son polímeros biológicos que son producidos por bacterias, se biodegradan a químicos inofensivos, que de todos modos estarían dentro del rumen. Son buenos portadores de fármacos y otros bioactivos y en este caso queremos aplicarlo al metano”, indicó Fletcher.

Otras pastillas antieructos para el ganado

Este no es el primer proyecto de tabletas para reducir emisiones del ganado. Desde hace varios años otros equipos trabajan en soluciones similares, como investigadores en Alemania que idearon unas pastillas para reducir las flatulencias del ganado, reportó The Guardian citado por El Mundo.

En 2007, el equipo de Winfried Drochner, profesor de Nutrición Animal de la Universidad de Hohenheim, elaboró las pastillas a base de hierbas naturales que, combinadas con una dieta especial y horarios de comida estrictos, reducirían las emisiones generadas por estos animales.

Una década más tarde, un artículo de El País de España reveló la creación de una molécula que reduce las emisiones de metano de vacas, ovejas y cabras.

El compuesto 3NOP tiene una estructura muy similar a una coenzima que interviene en el metabolismo de las arqueas, cuyo subproducto es el metano. La molécula 3NOP puede inhibir el 100% de la liberación de metano.

Dos años después, La Sexta contó que una compañía habría desarrollado un compuesto natural a base de ajo y cáscara de naranja para modificar la composición bacteriana del rumen y reducir emisiones de metano en un 30 %.

Sin embargo, esta reducción se comprobó en laboratorio en condiciones óptimas, por lo que señalaron que el efecto podría reducirse al 10 % cuando se utilice en campo.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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