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Cómo aprovechar de mejor manera el forraje en su Hato Ganadero

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El aprovechamiento del forraje es fundamental para mantener la salud, productividad y rentabilidad de un hato ganadero. Desde la cuenta de X del proyecto local Granada (Meta) comparten algunos tips para aprovechar mejor los forrajes como son: planificación del pastoreo, monitoreo de la calidad del forraje, conservación de forraje, suplementación estratégica, gestión del agua, manejo del suelo y control de malezas.

En cuanto a la planificación del pastoreo, el portal regenerate.eu, explica que es el sistema para planificar el movimiento de animales en las distintas divisiones del terreno con el objetivo de evitar el sobrepastoreo, aprovechar al máximo la disponibilidad forrajera y dejar el suficiente tiempo de descanso para que las plantas se recuperen. Para ello es necesario disponer de un número de cercas con una superficie pequeña que favorezcan los movimientos.

Un pastoreo bien planificado en el que los animales están en el lugar adecuado y en el momento adecuado sirve como herramienta para regenerar la tierra, mejorar la calidad del pasto, almacenar carbono en el suelo y revertir la desertificación. El pastoreo planificado provoca mejoras en el suelo ya que disminuye la superficie de suelo desnudo, la compactación, y aumenta la infiltración de agua. Así mismo se ha demostrado que este tipo de pastoreo tiene hasta dos a tres veces mayor producción de biomasa, lo cual permite mayor autonomía forrajera, menor dependencia de insumos externos, y por tanto, el aumento el rendimiento económico a largo plazo.

Monitoreo de la calidad

Uno de los parámetros que se utiliza para determinar la calidad alimentaria de un forraje es el denominado Valor Relativo del Forraje, que estima la energía digestible ingerida, el cual se calcula a partir de la ingestión y digestibilidad de la materia seca, según el portal cofocyl.com Por su parte, el portal ganaderiasos.com, señala que un forraje tiene alta calidad cuando tiene aproximadamente 70 % de digestibilidad in Vitro de la materia seca (DIVMS), menos de 50 % de fibra detergente neutra (FDN) y más de 15 % de proteína bruta (PB). Entre tanto, es.extension.umn.edu, sostiene que se recomiendan evaluaciones visuales de la calidad del heno además de un análisis de laboratorio.

Las evaluaciones visuales deben considerar factores como el estado de madurez, el color, la frondosidad, el material extraño, el olor y la condición general. Sin embargo, no pueden asignar un valor real a los factores de calidad del forraje que son importantes cuando se alimenta con heno.

Conservación del forraje

La Conservación de forrajes, para poder suplir las necesidades en épocas de escasez es muy importante. Entre las ventajas está la disponibilidad de forraje para alimentar a los animales durante todo el año, producción de leche y carne constante todo el año, permite aprovechar excedentes de pastos y forrajes que se presenten en época de lluvias, aumenta la productividad de forrajera en la finca ganadera, y permite el almacenamiento de grandes cantidades de forrajes en poco espacio, entre otras.

El método de conservación a utilizar será totalmente independiente a las condiciones climáticas del lugar y se debe tener en cuenta que el material que se desee conservar presenta una serie de características como estructura, contenido de azúcares, contenido de materia seca, capacidad tampón, etc. Existen, básicamente, tres métodos de conservación como son la henificación, el ensilaje y el henolaje.

Suplementación estratégica

De acuerdo con Agrosavia, la suplementación estratégica se basa en el análisis de la calidad nutricional de los alimentos, la estimación de los requerimientos nutricionales de los bovinos, el conocimiento de las condiciones climáticas de la zona de implementación, el suministro de cantidades recomendadas y el uso de un programa de balanceo de raciones. El suministro de los suplementos, deben tener en cuenta cuatro factores: El tipo de animal por suplementar (vaca, bovino de levante, bovino de ceba); el estado fisiológico (preparto, posparto, vaca seca, crecimiento); el volumen de producción de leche (baja producción, menor a 5 kg/vaca por día; media 5,1 a 8,0 kg/vaca por día y alta mayor a 8,1 kg/vaca/día); y, la condición corporal (escala 1 a 5 en doble propósito y de 1 a 9 en ganado de carne). Un aspecto importante para el éxito de la suplementación es la calidad y cantidad de forraje disponible en la pradera, que se debe manejar preferiblemente mediante pastoreo rotacional con periodos de ocupación y descanso definidos.

Gestión del agua

Según el manual práctico ganadero, de Fedegán, es fundamental para la conservación del agua, mantener los corredores ribereños con vegetación nativa suficiente y sin el acceso de los animales que la dañen. Los nacederos de agua se deben preservar conservando su estructura y vegetación alrededor. Una práctica que se hace muy valiosa en época de verano intenso es la cosecha y almacenamiento de aguas lluvias y de escorrentías que de otra manera se desperdiciaria. Los techados de casas, establos y corrales, con un adecuado uso de canales y tanques de recibo brindan la posibilidad de recoger el agua lluvia de una manera sencilla y muy práctica para diferentes usos domésticos y de los animales.

Manejo del suelo

El manejo de suelos en sistemas ganaderos busca implementar prácticas que contribuyen a mejorar los indicadores de calidad al disminuir la resistencia vertical y tangencial a la penetración de raíces, aumentar la velocidad de infiltración del agua, disminuir la densidad aparente del suelo y aumentar la disponibilidad de nutrientes.

En este sentido, el análisis del balance de nutrientes en los agroecosistemas puede ser utilizado como una herramienta para incrementar el conocimiento del ciclo de nutrientes, como un indicador del rendimiento y como un instrumento para encaminar el manejo de los nutrientes en el sistema.

Control de malezas

El control de malezas de las pasturas es un factor determinante en el éxito del establecimiento del cultivo y de la alimentación de los animales. Las malezas invasoras de las pasturas representan una preocupación importante a la hora del establecimiento de las pasturas y cultivos debido a que compiten con la siembra generando una reducción en el rendimiento esperado, en la productividad del ganado y la biodiversidad natural. Además, puede afectar negativamente la salud del ganado o incluso del ser humano al consumir carne o leche producida de animales que hayan consumido malezas tóxicas, según el Manual Práctico Ganadero de Fedegán.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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