Noticias Internacionales

Uruguay logro reducir emisiones de gases de efecto Invernadero

Publicado

en

(885 lecturas vistas)

COMPARTIR

El portal Diálogo Chino entrevistó al ganadero uruguayo Sebastián Olaso, ubicado en Rincón del Sauce, departamento de Florida, que tiene novillos angus en 1300 hectáreas para producir carne certificada como carbono neutro y que será la primera exportada bajo ese sello. Apenas exportarán 60 toneladas anuales.

“El ganado no es el problema, es parte de la solución; el ganado come pasto que vuelve a crecer y en ese proceso fija carbono en el suelo”, afirmó.

Ganadería climáticamente inteligente en Uruguay

El concepto “ganadería climáticamente inteligente” define a los proyectos públicos y emprendimientos privados que apuntan a mejorar el balance de gases de efecto invernadero en el sector ganadero, a certificar procedimientos y generar productos con mayor valor agregado.

En Sudamérica se ha tratado de posicionar la ganadería como una actividad potencialmente neutra en carbono, en la que las emisiones se compensan con el almacenamiento de carbono en el suelo. Esta afirmación se ha escuchado especialmente en Uruguay, donde predominan las pasturas.

La ganadería de Olaso está haciendo esfuerzos por adoptar enfoques “climáticamente inteligentes” y buscar un futuro más sostenible para la producción de carne vacuna.

Certificación de la carne carbono neutral

Olaso dirige la empresa ganadera Mosaica que desde diciembre de 2021 produce y exporta carne vacuna carbono neutral. Los primeros cortes de novillos angus de su marca Sol Dorado volaron a Suiza con el sello carbono neutral “Cradle to Gate” de la alianza uruguayo-austríaca LSQA.

La certificación está basada en estándares internacionales ISO y usa la metodología del Panel Intergubernamental de Expertos del Cambio Climático (IPCC) para relevar y verificar la huella de carbono en carne. Se suma a otras como Grass Fed (alimentada con pasto) y Never Ever 3 (sin antibióticos, promotores de crecimiento ni alimentos con proteína animal).

“El 28 de febrero de 2020 decidí empezar la certificación. ¿Por qué? Después de leer los resultados de un focus group para el mercado europeo sobre preferencias de los consumidores de carne”, detalló Olaso.

Para la certificación se hace un balance entre emisiones y captura de carbono del propio campo, el ganado, los bosques nativos y montes forestales, las operaciones mecanizadas, la capacidad del suelo y la fertilización.

Luego se verifica que el establecimiento logró una captura de carbono igual o superior a sus emisiones en todas las etapas del sistema, desde el nacimiento, pasando por la cría y la ceba, hasta llegar al frigorífico, lo que incluye las emisiones del transporte.

“Para compensar las emisiones de metano y carbono con secuestro de carbono todo debe estar a nombre de la misma empresa en un ciclo cerrado y completo; llevó un año hacer el análisis y el estudio, y otro año llegar a tener toda la información de LSQA para completar la certificación”, precisó.

Y añadió: “El campo natural captura unas dos toneladas de carbono por año por hectárea y el monte captura entre 15 y 20 toneladas por hectárea, pero depende de la edad y el tamaño de los árboles, así como de los suelos”.

Otros países que producen carne cero carbono

El mercado europeo es el que tiene más interés en las carnes carbono neutrales, de acuerdo a Olaso. Si de acá a 2035 no se podrá vender automóviles a combustión en la Unión Europea, ¿cuánto falta para que el ingreso de carnes que no sean carbono neutrales o amigables con el ambiente sea más limitado o incluso se les cierren las puertas? Capaz que menos de 10 años, estima.

Además de Uruguay, en mayo de este año, el mayor frigorífico de Nueva Zelanda, Fern Farms, exportó sus carnes carbono cero a Estados Unidos y lo celebró con una presentación en Nueva York. En Estados Unidos, Reino Unido y Australia también se produce carne carbono neutral a pequeña escala para el mercado local.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia