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Un estudio confirma que el primer gato infectado con SARS-CoV-2 en España falleció por una patología grave

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A principios de mayo se daba a conocer la muerte de Negrito, el primer gato infectado con SARS-CoV-2 en España y que sufría una cardiomiopatía hipertrófica felina. El equipo de investigación, que publica ahora los resultados de los análisis posteriores de la necropsia, confirma que el felino sufrió una infección aparentemente asintomática y que el virus no agravó su salud ni fue causa de su muerte.

Negrito, un gato de cuatro años, convivía con una familia afectada por covid-19 con un caso de muerte. Cuando empezó en mayo pasado a presentar dificultades respiratorias graves fue llevado al Hospital Veterinario Sant Mori de Badalona, donde se le diagnosticó una patología en el corazón. Debido a un estado terminal, se decidió hacer una eutanasia.

La necropsia, llevada a cabo en las instalaciones de Alto Nivel de Bioseguridad del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA), del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), confirmó que Negrito sufría una cardiomiopatía hipertrófica felina y que su muerte no era provocada por el nuevo coronavirus. Sin embargo, la prueba PCR confirmó que el animal se había infectado con SARS-CoV-2, pero con una carga viral muy baja y residual.

Hasta ahora, ha habido pocos casos de infección de felinos por SARS-CoV-2 en todo el mundo. Por esta razón, los investigadores del IRTA-CReSA junto a investigadores de IrsiCaixa, el Barcelona Supercomputing Centre (BSC) y veterinarias del Hospital Veterinario Sant Mori profundizaron el estudio del caso. Los resultados se han publicado en la revista PNAS.

Negrito desarrolló anticuerpos

Los científicos realizaron un análisis de la sangre de Negrito y de otro gato que también vivía en el mismo hogar, Whisky, que no tuvo ningún signo de la enfermedad. Las pruebas, realizadas por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa –centro impulsado conjuntamente por la Fundación “la Caixa” y el departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña–, mostraron que los dos gatos habían desarrollado anticuerpos contra el SARS-CoV-2.

El virus de Negrito tenía un 99,9 % de similitud con el del propietario que murió. “Esto sugiere que el gato se infectó directamente a partir de los miembros de la familia”, explica Marc Noguera-Julián

“En ambos casos hemos detectado anticuerpos neutralizantes, es decir, que tienen la capacidad de unirse al virus y bloquearlo”, explica Julià Blanco, investigador IGTP en IrsiCaixa. “Esto es importante ya que nos demuestra que el sistema inmunitario de los gatos puede hacer frente al virus y, en estos casos en concreto, protegerlos para que no desarrollen síntomas”, añade.

Por otra parte, en la actualidad, hay estudios experimentales que demuestran que los gatos, además de infectarse con SARS-CoV-2, lo pueden transmitir a otros gatos cercanos, incluso sin presentar signos clínicos. No obstante, las primeras sospechas de los investigadores eran que tanto Negrito como Whisky se habrían infectado a partir de sus propietarios porque no habían estado en contacto con otros gatos.

Para comprobarlo, el equipo analizó la secuencia genética del virus que tenía Negrito y vio que tenía un 99,9 % de similitud con el virus del propietario que murió. “Esto sugiere que el gato se infectó directamente a partir de los miembros de la familia”, explica Marc Noguera-Julián, investigador de IrsiCaixa.

Los animales domésticos no transmiten el virus

Teniendo en cuenta el número de personas infectadas en todo el mundo y los pocos casos reportados de animales, los expertos siguen remarcando que “los animales de compañía desempeñan un papel insignificante en la epidemiología del SARS-CoV-2”, subraya Júlia Vergara-Alert, investigadora del IRTA-CReSA.

Según la experta, los gatos infectan de manera muy residual y no hay ninguna evidencia de transmisión del virus a las personas. “Se trata de un caso de zoonosis reversa, en que los gatos son las víctimas colaterales sin que el virus les provoque problemas de salud”, constata.

Hasta el momento, solo ha habido un episodio reportado en los Países Bajos en el que un granjero se ha infectado a través de visones, lo que sería el primer caso potencial conocido de zoonosis de la COVID-19.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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