Noticias Internacionales

China Construyó Moderna Planta de Leche en Polvo en Cuba

Publicado

en

(3.533 lecturas vistas)

COMPARTIR

Un grupo de especialistas chinos viene trabajando en las últimas pruebas al vacío en la planta de leche en polvo que comenzará a operar la próxima semana en la provincia cubana de Camagüey, en el centro del país.

«A partir de la comprobación en la práctica con el personal especializado chino, se prevé que la fábrica inicie la producción oficialmente el 5 de septiembre», declaró a periodistas el ingeniero Yoel Marsilli, especialista principal de esta inversión.

Ubicada a unos 530 kilómetros al este de La Habana, la planta realiza pruebas al vacío todos sus sistemas productivos con la supervisión de los especialistas de la República Popular China.

La comprobación al vacío, es decir sin usar materia prima, se ha realizado en cada una de las áreas de la fábrica, para identificar los sistemas que se establecen en la producción, como los procesos de generación del vapor, bombeo de agua, agua suave, agua congelada y aire comprimido.

Los especialistas chinos ahora también capacitan a los 159 trabajadores de la planta, todos vinculados directamente a la producción y quienes además fueron preparados de forma teórica por expertos de la industria láctea cubana.

Con tecnología de avanzada, 95% china y 5% italiana, la fábrica posee una capacidad instalada para procesar 100.000 litros de leche fluida diarios, a partir de los cuales se obtendrán 10 toneladas de leche en polvo por jornada y cinco toneladas de mantequilla.

«Ese resultado se alcanzará a los dos años de funcionamiento. En esta primera etapa se procesarán solo unos 60.000 litros de leche por jornada, para obtener unas seis toneladas de leche en polvo diarias, y tres de mantequilla», explicó Marsillí.

La puesta en marcha de la primera fábrica de su tipo que se construye en Cuba permitirá disponer de una reserva del alimento y contribuirá a disminuir gradualmente unas 35.000 toneladas de leche en polvo que cada año se importan.

La producción de esa planta representa para la isla el ahorro de unos 14 millones de dólares al año, cifra que equivale al 5% de la importación de leche en polvo de la Isla en ese periodo.

A través del sistema de racionamiento con alimentos subsidiados, sólo reciben leche los niños de hasta siete años de edad y algunas personas con dietas orientada por el médico.

«Hay que borrarse de la mente eso de los siete años, llevamos 50 años diciendo que hasta los siete años. Hay que producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche y hay tierras para producirla aquí», afirmó el presidente cubano Raúl Castro el 26 de julio de 2007 en Camagüey.

Castro, que impulsa un ambicioso proceso de «actualización del modelo económico», ha reiterado que la producción local de alimentos es «un asunto de seguridad nacional».

Como parte de la vasta reforma en marcha, el gobierno cubano repartió en usufructo más de un millón y medio de hectáreas de tierras ociosas.

El director del Centro Nacional de Control de la Tierra, Pedro Olivera, dijo en una reciente comparecencia televisiva que se han entregado en usufructo más de un millón 538.000 hectáreas, desde que el gobierno adoptó esa medida a fines de 2008 para acabar con las tierras ociosas y elevar la producción agrícola.

La mayoría de esas tierras se destina a la ganadería con más del 50%, seguido de varios cultivos que superan el 20%, el arroz (8%), el ganado menor (7%) y el resto (15%) al tabaco, café y caña de azúcar.

La entrega de tierras no significa un alza productiva inmediata, pues la mayoría de las áreas están infestadas de marabú, un arbusto espinoso de la familia de las «Mimosáceas» de rápida propagación que forma tupidos bosques y que es difícil de erradicar.

Cuba, cuya economía sufre de falta de liquidez, importa cada año unos 2.000 millones de dólares en alimentos, los cuales se destinan en lo fundamental a la canasta básica que se reparte cada mes a la población con precios subsidiados.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia