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Alianza Público Privada para Capacitar Pequeños Ganaderos Lecheros en Chile

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En Chile se celebró el lanzamiento de la Alianza Productiva Público – Privada entre el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y la empresa láctea CHILOLAC, que beneficiará a pequeños productores de leche, usuarios de INDAP, a través de asesorías técnicas que tienen como objetivo mejorar la calidad higiénica y composición de la leche, aumentar la producción de praderas y mejorar el precio obtenido por los productores usuarios del Programa.

En la oportunidad el Director Regional de INDAP, Enrique Santis, explicó que “esta Alianza nace por la búsqueda de un Chile más inclusivo, ya que a través del Programa 25 usuarios de INDAP podrán hacer uso de las herramientas de la institución, para cumplir de mejor manera con los requerimientos de la empresa privada y así asegurar su poder comprador y potenciar la producción de leche sana, en una isla sana, con gente sana”.

Además agregó que “INDAP y CHILOLAC han asumido un compromiso, pero es importante que ese compromiso también lo asuman los productores, que se comprometan a mejorar en calidad de leche e infraestructura. Y para lograrlo es importante que los productores escuchen a sus técnicos y asesores”.

Para la realización del Programa de Capacitación, que contempla charlas, talleres, visitas de campo y asesorías en terreno, CHILOLAC aportará el 33% del costo total del Programa para el primer año que supera los 13 millones de pesos (USD 26,000 dólares americanos), el INDAP el 57% del valor que supera los $ 22 millones y los usuarios en su conjunto harán un aporte de más de 3 millones de pesos.

El Gerente Comercial de CHILOLAC, Óscar Becker, comentó que “en nuestra empresa hemos vivido alegrías y penas, pero qué mejor, que hoy que estamos pasando por una buena etapa contar con el apoyo de INDAP para mejorar la calidad de la leche de nuestros proveedores. Porque este es un trabajo muy difícil ejecutar solos, para lo cual es importante contar con el apoyo del Estado”.

Los productores lecheros asociados a esta Alianza poseen un potencial que aún no se ha desarrollado, según la encargada del Programa Alianzas Productivas de INDAP, Patricia Montaldo, quien además agregó que “en la actualidad este grupo posee en promedio 25 vacas, 26 hectáreas y producen un volumen total de leche de 38.961, con un precio promedio pagado a cada productor de $126 pesos por litro”.

Según la profesional, INDAP espera que a través de esta alianza dichos números mejoren de aquí a un año. Por ello en la actividad cada agricultor recibió una carpeta con el plan de trabajo que contempla a lo largo del año charlas técnicas, talleres, visitas de campo y registros prediales, para lograr que cada agricultor pueda comenzar a registrar sus datos en el Control Lechero Oficial.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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