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Médicos Veterinarios Ecuatorianos se Pronuncian sobre Vacunación de Bovinos Neonatos contra la Fiebre Aftosa

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Gremio profesional ecuatoriano consideró urgente y necesario enviar el oficio adjunto a la Directora de AGROCALIDAD, como desprendimiento tácito del último Congreso de Aftosa realizado los días 25 y 26 de noviembre del 2010 y que de acuerdo a su juicio se debe solicitar una rápida explicación técnica de tal acción, porque la consideran inadecuada por todo punto de vista, sustentado en este momento por críticos cuadros que estan afectando a terneros en la zona de Santo Domingo de los Tscahilas.

Santo Domingo de los Tsachila, 18 de julio del 2011

Doctora

María Isabel Jiménez F.

DIRECTORA DE AGROCALIDAD. MAGAP

Quito.-

De nuestras consideraciones:

A nombre del Colegio de Médicos Veterinarios de esta nobel provincia agropecuaria, me dirijo a usted, para transmitirle una constante y justificada “queja” de los colegas de práctica de campo, que se relaciona con la decisión de su programa de vacunar neonatos bovinos dentro del programa de control y erradicación de la fiebre aftosa que se ejecuta en el país y por ende en nuestra provincia, con resultados prácticos alarmantes y que ésta Presidencia consiente del problema, recoge y transmite a usted, solicitándole nos indique las justificaciones técnicas de esa actitud, que riñe contra todo principio médico, al tratarse de una especie que la naturaleza le dotó a la madre la capacidad de entregarle calostro, como medida pasiva, precisamente para permitirle completar su desarrollo inmunitario y adaptarse a las criticas condiciones extra fetal que inicia.

No deseamos como gremio profesional disminuir el input técnico que el programa desarrolla en el país, ni mucho menos obstaculizar la importante actividad que ejercen, en la cual están comprometidos innumerables colegas veterinarios que saben y conocen como nosotros las consecuencias de esta práctica, que no la hemos visto en otros países, en especial desarrollados. Hacemos notar nuestra voz para alertar al país que este gremio consciente de su rol participativo en la profilaxis sanitaria nacional, ya discutió en noviembre anterior (2010) con expertos nacionales e internacionales el tema de la aftosa y recomendó al MAGAP considere nuestras observaciones técnicas para re enderezar ciertas actividades, que a juicio del congreso merecían su inmediata aplicación, entre ellas el tema aludido. Para su conocimiento anexo el resumen ejecutivo del evento, para que se digne ordenar su revisión por los técnicos y se proceda, en lo posible, a la incorporación de sus resultados, si el análisis así lo determina, manteniéndonos como gremio vigilantes y alertas al tratarse de un tema que solo los médicos veterinarios estamos en capacidad técnica de proponer y cumplir, conforme a nuestra formación científica, orientada a lograr resultados alentadores para el sector y país.

Pueden existir variadas razones que justifiquen SUPERFICIALMENTE la vacunación de neonatos rumiantes que en efecto hemos leído y escuchado, pero ninguna a nuestro criterio sobrepasa la realidad que la naturaleza ha otorgado a esta especie en el tema y los resultados desastrosos que en la practica aun opera en el país, al desconocer el productor ciertas realidades fisiológicas, que el ternero al nacer requiere superar para fortalecer precisamente su inmunidad. Jorge Reyes Valdivieso (1986), en la hoya de Loja, en su tesis de Maestría en Salud Animal obtenida en la Universidad de Chile, ya alertó al país, sobre la mínima inmunidad pasiva que los terneros poseían al nacer, por no lograr que el ternero consuma la cantidad adecuada de calostro en las primeras 48 horas post parto, siendo la causa de elevadas tasas de mortalidad, especialmente enfermedades diarreicas y neumónicas, recomendando LA VACUNACIÓN DE LAS MADRES, con antígenos que el ternero iba a enfrentar en su vida activa, práctica razonable que debe ser considerada, en vez de peligrar vacunarlos, al no estar en condiciones de responder adecuadamente con niveles de anticuerpos específicos y linfokinas (celulares), éstas mucho más importantes en antígenos de vida intracelular como los virus, entre ellos el rotavirus de la aftosa, que es endémico en algunas partes del país.

Deseamos como gremio profesional que nos demuestren con hechos científicos comprobados, que el neonato ungulado, no va a tener reacciones negativas de disminución de su respuesta inmunitaria cuando sea adulto (si es que llega a esa etapa), si fue vacunado en las primeras horas de vida, como ahora vemos obligatorio, aún con resguardo del ejército hacerlo. En contraposición existen innumerables estudios que demuestran su inconveniencia, precisamente porque causan disminución de la respuesta inmunitaria en el animal, cuando inicia su vida inmunitaria activa; siendo igual a la práctica ya desecha en medicina humana de enriquecer con inmunoglobulinas al paciente afectado, con miras a robustecer su inmunidad humoral, lográndose una disminución de su respuesta normal. Si el objetivo, según parece de orden epidemiológico, persigue cerrar las brechas por donde le virus de campo puede multiplicarse y afectar al bovino, vacunando todo ser vivo de esta especie en cualquier etapa que se encuentre, creemos que el neonato por su condición de dependencia pasiva no representa un potencial peligro, pues posee anticuerpos entregados por su madre en la gestación que la naturaleza lo preparó para enfrentar a ese virus u otros patógenos comunes del medio.

Este hecho mencionado solo nos permite, en honor al espacio, indicar y dejar sentado, que los bovinos poseen una placenta sidesmocorionica, donde el epitelio coriónico esta en contacto con los tejidos uterinos, IMPIDIENDO en la gestación, el paso transplacentario de moléculas de inmunoglobulinas de la madre al feto, dependiendo

los neonatos específicamente de los anticuerpos que su madre le otorga en el calostro, debiéndonos más bien preocupar que esta práctica sea generalizada en el pais para mejorar la pecuaria bovina nacional, amén del terrible cuello de botella, al parecer insalvable, del déficit de alimentación (dependiente solo de pastos) que la mayoría de productores entregan a su animales, encontrándose a nuestro juicio el mayor problema de repercusión sanitario que enfrenta por años el país. La vacunación para que sea respondida adecuadamente por el animal depende exclusivamente de la nutrición que recibe.

Esperamos poder contribuir de mejor manera (continua y constante), a los planes de prevención sanitaria que ejecuta AGROCALIDAD, pues como ecuatorianos, es nuestro deber hacerlo. Quizá el hecho indicado que motiva el presente sea el inicio de una relación que debe dar frutos positivos al país, supeditando con el mayor respeto a recabar de usted la oportuna respuesta a nuestra posición profesional.

De la señora Directora,

Dr. José M. Aguilar Reyes M.Sc.

PRESIDENTE DEL COLEGIO DE MÉDICOS VETERINARIOS DE SANTO DOMINGO

Fuente: Perulactea. Envío especial.

 

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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