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Veterinarios de Florida descubren que perros y gatos pueden contraer COVID

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A medida que omicron arrasa en los hogares de Florida, más dueños de mascotas informan que sus perros o gatos muestran signos de coronavirus.

Si bien el COVID-19 en las mascotas es una ocurrencia rara, los veterinarios ahora saben que puede suceder. Las mascotas de todo el mundo, incluidos gatos y perros, se han infectado con el virus que causa el COVID-19, principalmente después del contacto cercano con personas con COVID-19.

Un fabricante de una prueba COVID PCR para mascotas, IDEXX Laboratories, ha analizado más de 5000 muestras recolectadas de perros, gatos y caballos que tenían enfermedades respiratorias. Las pruebas confirmaron más de tres docenas de casos de COVID en un perro o gato durante la pandemia. La mayoría de los animales estaban en un hogar donde los humanos tenían el virus.

A diferencia de la proliferación de kits caseros para humanos, la prueba de COVID para mascotas es un hisopo nasal o de garganta que debe ordenar y realizar un veterinario.

Veterinarios de Florida tratan síntomas

La Dra. Alison Birken del Victoria Park Animal Hospital en Fort Lauderdale dijo que si un perro o un gato ingresa a su consultorio con síntomas como diarrea o vómitos y alguien en el hogar ha tenido COVID, ella está tratando los síntomas en lugar de evaluar al animal para detectar el virus.

“No es común que los perros y los gatos contraigan el COVID de los humanos y, si lo hacen, los signos son leves”, dijo.

Los gatos son más susceptibles que los perros y tienen más probabilidades de contraer la COVID de sus dueños, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Algunos gatos que dieron positivo por COVID se enfermaron con problemas respiratorios y respiratorios, y un gato también tuvo vómitos y diarrea, según veterinarios en VCA Animal Hospitals.

Los grandes felinos, en particular los tigres y los leones, también se han visto afectados por el virus. Un brote en el zoológico del Bronx en el estado de Nueva York, probablemente debido a un cuidador del zoológico infectado, resultó en 4 tigres y 3 leones con tos y problemas respiratorios. Otro brote en tigres malayos ocurrió en Zoo Knoxville, Tennessee.

Los roedores también han tenido coronavirus. La semana pasada, Hong Kong anunció el sacrificio de más de 1,000 hámsters domésticos y la cuarentena de sus dueños en respuesta a los temores de que las mascotas hayan transmitido el coronavirus a las personas. También se han confirmado casos de COVID en visones, hurones, gorilas, leopardos de las nieves y pumas.

Lo que muestra la investigación

Investigadores de la Universidad Texas A&M muestrearon más de 580 mascotas viviendo en hogares donde al menos una persona estaba infectada y descubrió que 100 de los animales también estaban infectados. Solo alrededor de una cuarta parte de los infectados tenían signos y eran leves.

“Las personas infectadas que comparten espacio con sus mascotas pueden infectar a sus mascotas, al igual que los humanos pueden infectar a otras personas”, dijo Sarah Hamer, investigadora principal de Texas A & M que examina cómo COVID-19 está afectando a las mascotas.

Con omicron altamente infeccioso, las redes sociales están llenas de publicaciones de dueños de mascotas convencidos de que su perro o gato tiene el virus.

El veterinario de Wellington, el Dr. Mark Planco, dijo que solo ha visto a un perro con enfermedad de las vías respiratorias superiores después de que sus dueños dieron positivo. Debido a que los síntomas eran leves, el perro no fue evaluado y se recuperó por sí solo.

“Las pruebas de COVID se realizan principalmente en entornos agrícolas donde el virus podría provocar grandes pérdidas”, dijo Planco. “En este momento, la susceptibilidad es baja para las mascotas. Podríamos terminar con una mutación que es más capaz de infectar a perros y gatos, pero hasta ahora no la he visto”, dijo.

Los CDC dijeron que un perro o gato con COVID mostraría estos síntomas: fiebre, tos, dificultad para respirar, lentitud, estornudos, secreción nasal, pérdida de apetito, secreción ocular, vómitos y diarrea.

Con omicron todavía infectando a personas en Florida, los veterinarios dicen que si tiene COVID, también puede tomar medidas para evitar que su gato o perro contraiga el virus: evite el contacto con su mascota, incluidas las caricias, acurrucarse, besarse o lamerse, compartir alimentos y durmiendo en la misma cama. Y use una máscara y lávese las manos antes y después de interactuar con su mascota.

La Dra. Lori Teller, presidenta electa de la Asociación Médica Veterinaria Estadounidense y profesora clínica asociada en la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de Texas A&M, dijo que los dueños de mascotas no deben preocuparse demasiado. “Algunos cientos de perros y gatos han dado positivo en comparación con millones de personas”. Ella dijo que no hay evidencia de que los perros y gatos transmitan COVID a los humanos.

Si su perro o gato muestra signos, los veterinarios dicen que primero le harán una prueba para detectar las enfermedades respiratorias más comunes antes de ordenar una prueba de COVID. Teller dijo que los veterinarios tratarían los síntomas recomendando que su mascota descanse mucho y tome líquidos, y si es necesario, medicamentos antiinflamatorios o antifebriles.

Teller dijo que nadie sabe por qué algunos perros y gatos contraen COVID. “Esa es la pregunta del momento. Es probable que esos animales tengan comorbilidades como diabetes o enfermedades del corazón y estén en riesgo. Las mismas comorbilidades que ponen a los humanos en mayor riesgo”.

“La mejor manera de proteger a tu mascota es protegerte a ti mismo”, dijo.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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