Noticias Internacionales

CRISPR: vacas con microbiomas ‘a medida’ para frenar las emisiones de metano

Publicado

en

(490 lecturas vistas)

COMPARTIR

Científicos de EE UU trabajan en modificar los microbios intestinales de estas reses para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La técnica, basada en esta herramienta de edición genética, aún está en fase experimental, pero podría transformar la ganadería sostenible. En los últimos años la comunidad científica se ha preguntado si es posible emplear edición genética en los microorganismos del rumen para limitar la emisión de metano. Por otro lado, el proyecto METALGEN en España mide las emisiones de forma directa e individual en los animales de una forma no invasiva

Gran parte del metano emitido por las vacas proviene de microbios de su intestino que expulsan a través de eructos. Por ello, tanto la dieta como la genética de los propios animales tendrían un importante impacto en la composición de dicha microbiota. Y la modificación de estos organismos para disminuir su producción de gas permitiría también reducir las emisiones antes de que lleguen a la atmósfera.

En los últimos años la comunidad científica se ha preguntado si es posible emplear herramientas de edición genética, como CRISPR, para intervenir en los microorganismos del rumen y así limitar la emisión de metano.

Este es el reto que se marcó hace un par de años un grupo de investigadores de la Universidad de California (UC) en Davis, la UC Berkeley y la UC San Francisco (todas en EE UU), respaldados por una financiación de 70 millones de dólares del Audacious Project de la organización TED.

El profesor Ermias Kebreab, conocido por estudios previos para lograr que los aditivos de algas marinas en la alimentación bovina afecten hasta en un 82 % a la producción de metano, es uno de los líderes de esta iniciativa.

En conversaciones con SINC, este investigador, que también ejerce como director del Centro Mundial de Alimentos, ha explicado que usando CRISPR Cas9 en su intervención temprana han comprobado que se produce “una reducción continua de las emisiones”. No obstante, aún no han desarrollado la técnica, por lo que considera que “es muy pronto”.

Bacterias seleccionadas minuciosamente

Kebreab cuenta que se han centrado en los genes que controlan la última parte del proceso que genera el metano. Para ello, habrían seleccionado las bacterias más comunes, las que funcionan mejor en el estómago de la vaca y las que se pueden cultivar y modificar en el laboratorio. “Elegimos cepas según su abundancia, niveles de actividad ruminal y su capacidad de cultivo y transformación”, apostilla.

El profesor de la UC Davis comenta que siguen varias estrategias para garantizar que los microbios editados puedan prosperar y dominar un ecosistema tan complejo y competitivo como el rumen.

Nos centramos en rasgos que mejoran la competitividad, como la flexibilidad metabólica, y en probar métodos de administración que favorezcan la colonización en etapas tempranas de la vida, cuando los nichos microbianos aún se están formando”, aclara.

En cuanto a un posible escape de microbios modificados a ecosistemas silvestres, afirma que se toman muy en serio los riesgos de la transferencia horizontal de genes y han diseñado “estructuras con una movilidad mínima y sin marcadores de resistencia a los antibióticos, con mecanismos de seguridad integrados en el genoma”.

Kebreab asegura que no han encontrado evidencias de que haya razas bovinas más compatibles con las intervenciones microbianas basadas en CRISPR en el rumen. E incluso asevera que la edición genética podría funcionar igualmente en otros rumiantes como ovejas o cabras, más comunes en otros países en desarrollo.

Foto. Matthias Hess (a la izquierda) y Ermias Kebreab (a la derecha) están junto a un aparato que simula el estómago de una vaca y permite analizar los microbios que generan metano. / UC Davis | Gregory Urquiaga

Avances en paralelo en España

España también ha desplegado una iniciativa en esta línea en la que han participado el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), del CSIC, la Confederación de Asociaciones de Frisona Española (CONAFE) y NEIKER. En su proyecto METALGEN buscan la mejora de la eficiencia alimentaria y la mitigación de emisiones de gases con efecto invernadero en vacas lecheras. Para su investigación han contado con información genética de 1 500 ejemplares de explotaciones comerciales.

Hasta ahora, el proyecto ha logrado la medición de emisiones de forma directa e individual en los animales de una forma no invasiva. Asimismo, ha identificado los microorganismos que favorecen la producción de metano de las arqueas o que limitan esa producción.

METALGEN ha incorporado igualmente la edición genética del microbioma, aunque uno de sus impulsores, Óscar González Recio, reconoce a SINC que esta técnica se encuentra en una etapa muy temprana.

“De momento la investigación se limita al laboratorio. Hacer una edición genética dirigida a uno o pocos microorganismos y que no afecte al resto de la comunidad microbiana ni al animal es un reto, que requiere mucha más investigación y evidencia antes de poder ponerla en práctica”, subraya González, antes en INIA y actualmente presidente de la sección ‘Microbioma’ de la Sociedad Internacional de Genética Animal (ISAG) y profesor de la Universidad de Edimburgo.

Este investigador, no obstante, reconoce que uno de los hallazgos que más les ha sorprendido es que el control genético de la microbiota resulte tan consistente entre las vacas criadas en diferentes países.

Eficacia combinada

Para González hay otros enfoques como los aditivos alimentarios, las algas marinas o las vacunas que podrían ser complementarios y convivir con la mejora genética.

“Podemos y debemos atajar el problema por varios frentes, cada uno con sus ventajas y sus inconvenientes. Por ejemplo, la mejora genética necesita de más años para ver el efecto pero, por otro lado, su aplicación es más barata y permanente. Mientras que con vacunas o estrategias nutricionales se requiere una implementación continua y completa que aumenta mucho el coste, los cambios son visibles a más corto plazo”, opina.

Podemos y debemos atajar el problema por varios frentes, cada uno con sus ventajas y sus inconvenientes. Óscar González, impulsor del proyecto METALGEN

Kebreab coincide en esta complementariedad y destaca que, aunque CRISPR tiene el potencial de producir efectos a largo plazo con una sola intervención, “su escalabilidad y aceptabilidad requerirán una validación exhaustiva”.

Foto. Los miembros del equipo tras el proyecto METALGEN, una iniciativa española para reducir las emisiones de metano. / Óscar González Recio

Una vacuna contra el metano

David R. Yáñez-Ruiz es el coordinador de un proyecto del CSIC puesto en marcha en la Estación Experimental del Zaidín (EEZ) —que incluso ha contado con financiación de la Fundación Bezos— para el desarrollo de una vacuna que reduzca las emisiones de metano del ganado.

El objetivo es que la respuesta inmune disminuya la producción de metano en torno a un 30 %. Primero se desarrollará en vacuno lechero, luego en vacuno de carne y posteriormente en otras especies.

El objetivo es que la respuesta inmune disminuya la producción de metano en torno a un 30 %

La ventaja de la vacuna, a diferencia del CRISPR, es que ofrece una vía más inmediata, estable y compatible con protocolos ya consolidados en ganadería.

El investigador comparte con SINC que están completando los primeros ensayos en terneros para caracterizar cómo colonizan estas arqueas desde el nacimiento y cómo responde el sistema inmunitario. Con esa información se diseñarán los antígenos, la vía y el momento óptimo de vacunación. Uno de sus grandes beneficios es que bastarían una o dos dosis en toda la vida del animal, frente a aditivos como Bovaer, que deben administrarse de forma continua y resultan poco viables en sistemas de pastoreo.

Sin embargo, Yáñez-Ruiz también reconoce que “la vacunación presenta otras limitaciones, como conseguir una respuesta inmune lo suficientemente alta (<30 %) sin afectar a otras funciones del animal”. Una reducción a esos niveles no perjudicaría ni su digestión ni su salud.

Integrar microbios de otros excrementos

Otra alternativa curiosa y llamativa es un experimento llevado a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Washington. Estos probaron microbios de excrementos de bebés canguro en simuladores de estómago de vaca.

Dichos microbios se caracterizan por generar ácido acético en lugar de metano, lo que reduce emisiones y aporta energía aprovechable para el crecimiento del ganado. Al introducirlos en el estómago simulado reemplazaron a los productores de metano durante meses. El próximo reto es comprobar si funciona en vacas reales.

Futuras aplicaciones

Yáñez-Ruiz destaca que el potencial del CRISPR es “enorme” en la modulación del microbioma digestivo, puesto que ya se conoce el genoma completo de la arquea más abundante del rumen (Methanobrevibacter ruminantium) y eso permitiría iniciar pruebas de edición genética en sistemas in vitro. “Sin embargo, el tiempo que se requiere para que esto pueda llegar a ser posible, no solo por cuestiones técnicas, sino legales, es aún muy largo”, asegura.

Hay que esperar entre 5 y 7 años para hacer más ensayos con animales y estudios de campo de contención

Para Ermias Kebreab, antes de usar el corta-pega genético a gran escala en granjas o sistemas comerciales habrá que esperar entre 5 y 7 años para hacer más ensayos con animales y estudios de campo de contención.

No obstante, la perspectiva es muy prometedora y los miembros de su proyecto ven “grandes posibilidades para CRISPR en el ganado más allá del metano, incluida la resistencia a las enfermedades, una mejor administración de vacunas y la resiliencia al estrés, si se aborda de manera responsable”.

La legislación marcará que su implantación se demore más o menos, con la FDA de EE UU desarrollando ya una guía para microbios modificados genéticamente. Eso sí, Europa muestra aún su habitual enfoque más restrictivo.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

3er Congreso Nacional de Producción de Burros

Publicado

en

COMPARTIR

El Tercer Congreso Nacional de Producción de Burros se realizará los días 23 y 24 de octubre de 2026 en la Finca Láctea El Pichanal, ubicada en Santa María, Catamarca, Argentina. El evento busca impulsar la profesionalización de la ganadería asina, el manejo sostenible y la producción de leche y carne de burro.

Detalles del Evento

  • Fecha: 23 y 24 de octubre de 2026.
  • Lugar: Finca Láctea “El Pichanal”, Santa María, Catamarca, Argentina.
  • Organizador: Finca y Estancia El Pichanal.
  • Apoyo técnico: Universidad Nacional de Catamarca.

Objetivos y Actividades

  • Promover el intercambio de conocimientos científicos y técnicos sobre la ganadería asina.
  • Exponer avances en la producción de leche de burra (pasteurizada y congelada) y derivados cosméticos.
  • Analizar el potencial de la carne asnal y el valor nutricional de los productos.
  • Introducir novedades genéticas como el burro Pêga de Brasil.
  • Dividir las jornadas en un día de campo y otro de conferencias magistrales.

Leer más

Noticias Internacionales

Argentina aplicará un nuevo método de diagnostico de la Brucelosis Bovina

Publicado

en

COMPARTIR

 

SENASA incorpora la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método oficial complementario para el monitoreo de la enfermedad.

Con el objetivo de robustecer las estrategias del Plan Nacional de Control y Erradicación de la Brucelosis Bovina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó la Resolución N° 438/2006 e incorporó en su sistema diagnóstico la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método complementario para la vigilancia epidemiológica de la enfermedad.

Con la Resolución N.° 656/2026, oficializada a través del Boletín Oficial, el organismo sanitario incluye una nueva técnica para la detección de anticuerpos de manera rápida, con alta especificidad y sensibilidad, a los fines de agilizar los tiempos de respuesta de los laboratorios habilitados.

La prueba diagnóstica, basada en un kit rápido autorizado por la Dirección General de Laboratorios y Control Técnico (DGLyCT), permite fortalecer la detección temprana en los establecimientos tamberos y ampliar la cantidad de diagnósticos disponibles para el análisis de brucelosis en leche.

Al igual que la prueba de Anillo en Leche (PAL/MRT) y el ELISA indirecto, la inclusión de este análisis resulta fundamental para los establecimientos que cuenten con estatus de libre de la enfermedad, ya que podrán escogerlo para recertificar su condición cada 90 días.

Por su parte, las técnicas rápidas en sangre (suero) se mantendrán para el uso exclusivo del personal oficial del SENASA, con excepción de aquellas circunstancias epidemiológicas que justifiquen su uso por parte de terceros, sujeto a autorización previa.

En cuanto a los análisis, la normativa establece que los mismos deberán realizarse en laboratorios habilitados que integren la Red Oficial del SENASA en línea con los procedimientos técnicos oficiales, mientras que los resultados deberán gestionarse e informarse de manera obligatoria en los sistemas informáticos oficiales que el Servicio Nacional disponga.

Con esta actualización normativa, el SENASA reafirma su compromiso con el estatus sanitario nacional, facilita herramientas para la vigilancia, el control y la erradicación de la brucelosis bovina, reduce los tiempos de diagnóstico y brinda mayor transparencia en el proceso de carga de datos oficiales.

Leer más

Noticias Internacionales

Desarrollan un film biodegradable para conservar carne vacuna

Publicado

en

COMPARTIR

Un estudio del INTA en el que participaron investigadores de Balcarce, Buenos Aires, y Anguil, La Pampa y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema) evalúa el desempeño de films compostables biobasados como alternativa a los plásticos de un solo uso en la industria cárnica. Los resultados muestran que preservan la calidad, la inocuidad y la estabilidad del producto, al tiempo que contribuyen a una producción de carne más sostenible.

En la industria cárnica, el envase cumple un rol fundamental: protege al alimento de la contaminación, reduce la pérdida de humedad y ayuda a conservar las características físicas, microbiológicas y sensoriales que determinan su calidad. Sin embargo, el creciente impacto ambiental de los plásticos de un solo uso impulsa la búsqueda de materiales más sostenibles.

Con este objetivo, un equipo de investigadores del INTA Balcarce, del INTA Anguil y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema) evaluó la viabilidad técnica de films compostables biobasados desarrollados para reemplazar los films plásticos convencionales por materiales compostables para el envasado de la carne en atmósfera aeróbica.

“Estos nuevos materiales están formulados a partir de polímeros biodegradables que pueden degradarse biológicamente bajo condiciones de compostaje, transformándose en biomasa, dióxido de carbono y agua sin dejar residuos”, explicó Testa.

Para el ensayo, los cortes obtenidos fueron fraccionados en bandejas y envasados con dos alternativas: un film convencional de PVC y un film compostable. Posteriormente permanecieron durante siete días en exhibición aeróbica refrigerada con luz, simulando las condiciones habituales de una góndola de supermercado.

Durante ese período, los investigadores analizaron la estabilidad del color, la capacidad del material para regular el intercambio gaseoso y evitar la oxidación, su resistencia frente al frío y la humedad, y la evolución de los parámetros microbiológicos y fisicoquímicos de la carne.

Los resultados demostraron que el envase compostable presentó un comportamiento equivalente al del plástico convencional, sin comprometer la calidad del producto durante todo el período de almacenamiento.

“El desarrollo y la validación de films compostables a escala de laboratorio responden a la necesidad de garantizar que el nuevo material mantenga los altos estándares de conservación, frescura e inocuidad que la carne exige durante su vida útil”, afirmó Testa.

La investigadora agregó que la incorporación de estos materiales “representa un avance significativo para la modernización de la cadena cárnica” y permitirá a procesadores y empacadores reducir de forma sustancial la generación de residuos plásticos, en línea con las crecientes demandas de los mercados.

Aprovechar subproductos para producir carne

El trabajo también evaluó una segunda estrategia orientada a mejorar la sostenibilidad de la cadena de producción: la incorporación de granos de destilería secos (GDS), un subproducto de la industria del bioetanol de maíz, en la alimentación de bovinos.

La investigación comparó la calidad de la carne de vaquillonas terminadas sobre pasturas de alfalfa con la de animales suplementados con GDS en una proporción equivalente al 1 % de su peso vivo.

Los GDS son un subproducto generado durante la producción de bioetanol a partir de maíz y representan una alternativa para valorizar residuos agroindustriales dentro de sistemas ganaderos. Según explicó Testa, las vaquillonas suplementadas presentaron un mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia a un mayor grado de marmóreo, dos atributos que favorecen la clasificación comercial de las reses. Al mismo tiempo, la incorporación de este ingrediente no modificó parámetros tecnológicos de importancia, como el área de ojo de bife, el pH final, la temperatura de la res ni la terneza, medida mediante la fuerza de corte.

En cuanto a la apariencia, la carne proveniente de animales suplementados mostró un color rojo más intenso y brillante al inicio del período de conservación. “Si bien el color no altera el valor nutricional del alimento, constituye el principal atributo que considera el consumidor al momento de evaluar la frescura en el punto de venta”, explicó la investigadora.

Para Testa, el estudio demuestra que es posible avanzar hacia una producción de carne más sostenible mediante estrategias complementarias. “Abordar la sostenibilidad de manera sistémica permite integrar la nutrición animal, el aprovechamiento de subproductos agroindustriales y el desarrollo de nuevos materiales para el envasado sin comprometer la eficiencia ni la calidad del producto”, concluyó.

Leer más

Tendencia