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Uso del Propilenglicol como Suplemento para el Ganado Lechero

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El propilenglicol funciona como un suplemento que se mezcla con la ración diaria de las vacas.

El glicol de propileno es una sustancia aceitosa que se obtiene por hidratación del óxido de propileno. Se utiliza como aditivo en vacas lecheras de alta producción como fuente rápida de glucosa y energía.

El propilenglicol (PG) es un precursor gluconeogénico que se ha utilizado como tratamiento de la cetosis desde los años 1950. En los últimos años, ha crecido el interés para aplicarlo como aditivo en la alimentación de ganado, especialmente en vacas.

Esta sustancia aumenta el nivel de azúcar en la sangre de las reses y además contribuye a una mejora energética de alimento para todas las especies.

Se suministra para disminuir los efectos nocivos del balance energético negativo (BEN), que ocurre cuando las vacas de alta producción consumen poca energía. Pero su mayor importancia radica en el control de movilización de grasa, debido a su capacidad de estimular la liberación de insulina.

Luis Antonio Cuadros Moreno, zootecnista experto en nutrición bovina, sostuvo que el PG ya se ha usado en otros países, y que en Colombia se usa, aunque no de forma tan difundida como otros productos.

“Entre las alternativas que yo busco para reemplazar al glicerol, está el propilenglicol. Hace parte de los precursores gluconeogénicos, como el maíz, la melaza y el azúcar. El problema es su costo”, comentó.

Expertos sugieren administrar una dosis diaria oral de 300 a 400 ml/día en una única dosis diaria durante los 10 días previos al parte con el fin de reducir la incidencia de hígado graso y cetosis. Asimismo, hicieron esta recomendación por el efecto positivo que tiene sobre la ingestión en materia seca.

También se han observado sus efectos en el desempeño reproductivo de las reses. En su trabajo de grado para Magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional, Sandra Marcela Castro realizó un trabajo de suplementación con PG durante el periodo de transición a la lactancia en vacas Holstein, evaluando su efecto en actividad ovárica y salud uterina.
En su tesis, la investigadora concluyó que el propilenglicol no tuvo efecto significativo sobre la secreción de insulina ni sobre el tamaño o diámetro folicular.

De hecho, el médico veterinario Jorge Osvaldo Núñez opinó que el empleo de PG permitió aumentar el porcentaje de preñez a la primera IATF. Sin embargo, años después, sugirió que el incremento en el uso comercial de grasas sobrepasantes (bypass) ha hecho más práctico el aporte de energía sobrepasante.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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