Noticias Internacionales

Uruguay Realiza Estudios para Determinar la Resistencia de la Garrapata

Publicado

en

(1.124 lecturas vistas)

COMPARTIR

En el marco del programa de lucha contra la garrapata Rhipicephalus (Boophilus) microplus llevado a cabo por la Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG) en todo Uruguay, se han detectado en todas las zonas del país, predios con cepas de garrapatas multi resistentes a principios activos de productos garrapaticidas registrados por la División Laboratorios Veterinarios (DILAVE). 

La DGSG resolvió facilitar a los productores interesados la realización de estudios de resistencia a principios activos de productos garrapaticidas. Para ello, deberán registrarse en la oficina del Servicio Ganadero Local o Zonal de ubicación del establecimiento, completando los datos del formulario que se les proporcionará a tales efectos.

Posteriormente, la División Sanidad Animal, previo análisis epidemiológico de la situación del establecimiento, procederá a la extracción y/o recepción de muestras para realizar el test de resistencia a la parasitosis, en los casos que, de acuerdo a criterios técnicos determinados por dicha División, amerite realizar el estudio. Las muestras serán procesadas en el Laboratorio Oficial (DILAVE), sin costo para el productor, durante el término de 2 años a partir de la entrada en vigencia de esta resolución.

Sanidad Animal determinará el nivel de riesgo del establecimiento, en base a las16 resultancias del test de resistencia y a las condiciones del predio, y dispondrá las medidas sanitarias adecuadas en acuerdo con el productor y VLEA.

Un problema que preocupa a todo el país

Si las garrapatas están generando resistencia a varios de los antiparasitarios, cuyo abuso puede provocar consecuencias ambientales y residuos en el animal, es especialmente relevante ser lo más eficaz posible a la hora de administrar los productos. Los residuos en carne, leche, cuero y lana son graves, porque el alimento deja de ser inocuo; el uso de cueros o lanas con residuos de acaricidas es grave por posibles intoxicaciones y alergias.

El trabajo de Eleonor Castro, de la Unidad de Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Uruguay y sus colegas apunta justamente a poder desarrollar un test de PCR que permita diagnosticar en forma temprana la aparición de estas mutaciones en los establecimientos.

“Con esta herramienta, uno puede ir monitoreando tempranamente y asesorar a los establecimientos qué productos se deben usar”, aclara la veterinaria. Esta estrategia molecular es más rápida que hacer pruebas aplicando directamente los antiparasitarios en las garrapatas y observando su resultado, algo que lleva varias semanas. El análisis genético permitiría saber de antemano qué aplicación es la más efectiva de los dos o tres productos que se usan más comúnmente.

“Es la primera vez que se encuentran mediante test molecular estas dos mutaciones en Uruguay. Es importante que se hayan diagnosticado porque son las más frecuentes, pero probablemente haya otras, y se produzca también resistencia metabólica, algo que aún no hemos estudiado” reflexiona Castro. Lo ya estudiado, en cambio, sí merece ser tenido en cuenta: “para los principios activos que se usan comúnmente estas dos mutaciones son relevantes”, apunta.

En este caso, claramente, menos es más. “A medida que uno aplica estos productos el residuo se va acumulando, así que mientras menos usemos mejor”, dice Castro. Si los casi dos años de pandemia no nos demostraron lo beneficioso que puede ser realizar a tiempo un test PCR, allí está la experiencia de las garrapatas para reforzar la idea.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

Publicado

en

COMPARTIR

El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

Leer más

Noticias Internacionales

La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Tendencia