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La FAO Actualiza la Base de Datos Mundial sobre Enfermedades Animales

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De acuerdo con el organismo internacional, el mundo debe estar atento a las nuevas amenazas derivadas de las enfermedades animales. “Debemos priorizar y fortalecer el sector de la sanidad animal”, señaló QU Dongyu, Director General de la FAO, en un acto para presentar el sistema EMPRES-i+ (https://empres-i.fao.org/). 

Añadió que “unos sistemas nacionales e internacionales de sanidad animal sólidos son fundamentales para evitar enfermedades, garantizar alimentos inocuos y nutritivos y proteger los intereses de los agricultores”.

Los sistemas de información sobre enfermedades han de ser mucho más eficientes a la hora de recopilar macrodatos, ser más sensibles para detectar hechos inusuales y tener la capacidad de compartir información con rapidez, indicó.

Explicó que el nuevo sistema en línea prestaría un apoyo más adecuado a los países para detectar y mitigar amenazas graves derivadas de enfermedades animales y señaló que la pandemia de la COVID-19 había puesto de manifiesto los desafíos y la importancia de la alerta temprana.

Entre las principales enfermedades de los animales que actualmente amenazan la seguridad alimentaria y los medios de vida figura la peste porcina africana, que según el Banco Asiático de Desarrollo ha supuesto ya pérdidas en la región de entre 55 000 y 130 000 millones de dólares y recientemente también ha llegado a las Américas.

El sistema EMPRES-i+ sustituye a una versión anterior, el EMPRES-i, que se puso en funcionamiento en 2004 y ha sido utilizada ampliamente por cientos de partes interesadas que abarcan desde comunidades locales hasta asociados mundiales para el desarrollo.

La nueva versión es una plataforma alojada en la nube con capacidad para conectarse a otras plataformas de datos de los sectores de la salud pública, la sanidad animal y el medio ambiente. Esto ayudará a los usuarios a acceder con facilidad a datos de otros sectores y utilizar la información que necesiten para su posterior análisis.

También allí hay análisis avanzado de datos a fin de que los usuarios determinen fácilmente episodios de enfermedades y tendencias. Además, ayudará a los países a planificar sus enfoques de control de enfermedades y orientar las intervenciones;

Igualmente ofrece funciones de previsión y alerta temprana para permitir a los países hacer un seguimiento de la propagación de enfermedades y el riesgo de nuevos brotes. Gracias a esta función, los países podrán prepararse para posibles brotes de enfermedades con mucha antelación.

La FAO considera la sanidad animal un aspecto fundamental para la seguridad alimentaria y nutricional, así como para lograr muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente aquellos relacionados con la mejora de la producción, la erradicación de la pobreza, el fin del hambre y el logro de una vida sana para todos. Su labor en materia de sanidad animal forma parte de un enfoque integrado “Una salud” y se centra en la gestión de los riesgos en las interfaces entre animales, seres humanos y plantas.

“El nuevo EMPRES-i+ subraya el valor de los sistemas de información de alerta temprana para mejorar la vida y los medios de subsistencia. Pero esto solo se puede alcanzar mediante el intercambio colectivo de información y la acción temprana”, concluyó el directivo.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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