Noticias Internacionales

Uruguay alcanza una tasa promedio de preñez en vacunos de 80 %

Publicado

en

(1.246 lecturas vistas)

COMPARTIR

De acuerdo con dicho trabajo se detectaron 293.051 preñeces sobre un total de 366.136 vientres analizados.

El veterinario Emilio Machado, en una nota de El País, de Uruguay, hizo referencia a que fue uno de los mejores años de promedio nacional, ayudado por el componente climático.

“El nivel de manejo ha ido mejorando por interés de los productores con un estímulo comercial fuerte. Estamos en un año con buen clima y las cosas están dadas para que los resultados sean buenos”, expresó Machado.

Según explicó, las lluvias de enero favorecieron al sur del país y algo del norte, pero complicaron en Salto y Artigas. No obstante, puntualizó que allí se dio la misma diferencia histórica entre quienes aplicaron medidas y quienes no.

El dato de preñez que arrojó la encuesta del INIA fue muy positivo, porque no solamente la tasa es de las más altas desde que se realiza este trabajo, sino que es la confirmación de que la cadena cárnica responde a las señales de mercado mejorando sus indicadores, señala la nota.

De los 366 mil vientres diagnosticados, 80 % estaban preñados, el segundo valor más alto en 20 años y cuatro puntos porcentuales por encima del resultado de 2021. En promedio, la diferencia entre la tasa de preñez del taller de INIA y la tasa de destete al año siguiente es del orden de 10 %, por lo que se puede proyectar que el destete de terneros a mediados de 2023 sea del orden del 70 %.

De confirmarse estos cuatro puntos porcentuales más, se compensaría la contracción del rodeo de cría de este año, derivado de la elevada faena de vientres durante todo el ejercicio 2021/22 (255 mil más que el anterior). Así, la cantidad de terneros contabilizados a mediados del año próximo se aproximaría a los 3 millones, cerca de 100 mil más que los que se estarían contabilizando al 30 de junio de 2022.

Así mismo, se indica que buena parte del entore se había llevado adelante con condiciones forrajeras precarias derivadas de una intensa sequía que azotó a todo el país hasta mediados de enero y que se extendió por alguna semana más en el norte. Una de las principales determinantes de la tasa de preñez es la oferta de forraje en los campos criadores antes y durante el entore, variable indisolublemente ligada al régimen hídrico. La otra -y con una importancia relativa mayor, de acuerdo con los resultados del Taller de Preñez- es la aplicación de medidas de manejo para favorecer la condición corporal de las vacas, tales como destete temporario o precoz.

Hasta ahora, las favorables condiciones del mercado internacional de la carne y los altos precios recibidos por los productores por el ganado terminado habían tenido un impacto muy positivo en las fases de terminación y recría, lo que se puede ver claramente en sus principales indicadores, en especial en la edad de faena que determina una mejora en la tasa de extracción.

El dato de preñez del Taller de INIA estaría indicando que las señales positivas del mercado están llegando al primer eslabón de la cadena, algo fundamental para sostener la oferta en el mediano plazo, sin embargo aclara que es algo que tendrá que consolidarse en los próximos años.

“Lo positivo es que este elevado resultado no se da por condiciones forrajeras muy favorables -más bien, todo lo contrario-, por lo que las explicaciones pasan por el hecho de que los criadores están tomando medidas de manejo necesarias para mejorar los niveles de procreo”, indica la nota.

Machado, encargado de la presentación de los datos de preñez durante el Taller, destacó algunos aspectos relevantes y que permiten proyectar un futuro más promisorio para la cría, desafectando parcialmente sus resultados de los avatares climáticos.

Por un lado, que “es muy poca la gente que no hace diagnóstico de gestación”. Por lo tanto, una amplia mayoría de los criadores utiliza esta herramienta fundamental para la toma de decisiones. Por otro lado, que el impacto de tomar medidas de manejo para mejorar la tasa de preñez tiene un mayor impacto que el clima. A esa conclusión se pudo llegar dada la particularidad del año, porque en el norte del país la sequía se extendió prácticamente a lo largo de todo el entore, en tanto que en el centro y sur las condiciones climáticas mejoraron notoriamente a partir de mediados de enero.

En las secciones “con lluvia” la diferencia en la tasa de destete entre productores que no aplicaron y los que aplicaron medidas de manejo fue de 11 puntos porcentuales, al pasar de 74 % a 85 %. Por su parte, en las “sin lluvia”, la diferencia fue de 15 puntos porcentuales (67 % contra 82 %). Hay una incidencia lógica del clima, pero en los dos escenarios es más importante el hecho de tomar medidas de manejo apropiadas y que no tienen mayores costos, caso de destete precoz.

El tercer punto para resaltar es que la proporción de vacas entoradas que habían fallado el año anterior es insignificante, de poco más de 3 %. Los productores aprovecharon los altos precios del envío a faena y vendieron casi todo lo fallado. Ya no corre más aquello de que luego de un año con pocas pariciones, al siguiente se preña una alta proporción porque eran vientres vacíos del año anterior. Esos vientres se venden y salen del rodeo de cría.

El dato del Taller de Preñez del INIA y las razones por las cuales se logró es, sin dudas, tranquilizador para la industria. Una cantidad de terneros en el entorno de los 3 millones es indispensable para pensar en sostener niveles de faena por encima de los 2,5 millones. Después, la demanda interna deberá ser suficiente como para que una baja proporción de esos animales se exporte como terneros en pie para que sean recriados y terminados en el país. El dato también debería ser tranquilizador para quienes están realizando inversiones en los siguientes eslabones de la cadena, tanto recría como engorde.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia