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Un Atractivo Negocio: Transferencia de Embriones en Bovinos

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La transferencia de embriones en ganado bovino es una técnica para el mejoramiento genético de las reses, la cual hasta el momento ha sido poco utilizada en México, pero que representa un atractivo nicho de negocio para la industria ganadera y lechera de este país.

Los 131 estudiantes de la carrera de agronomía del Instituto Tecnológico de Monterrey campus Querétaro son los pioneros en ser capacitados en esta técnica de transferencia de embriones en bovinos, lo que les permitirá proyectarse en esta especialidad, que tiene un amplio futuro y que ha sido poco explorada.

Por su parte, el Tec de Monterrey en Querétaro tiene como objetivo incrementar la cantidad y calidad de la leche que se extrae en el Caetec, el cual es un rancho que tiene el campus de esta institución y donde los alumnos de la carrera de agronomía realizan sus prácticas profesionales.

Marco Antonio Asprón Pelayo, responsable de este proyecto científico, explicó que la transferencia de embriones en bovinos consiste en provocar que una vaca o vaquilla «donadora», mediante un tratamiento hormonal e inseminación con un toro con alto valor genético, produzca varios embriones, los cuales, siete días después, le son extraídos para ser transferidos a otras hembras «receptoras», que previamente fueron sincronizadas con el calor de la donadora.

El especialista, con 33 años de experiencia en esta técnica –tiempo durante el cual ha realizado la transferencia de más de cinco mil embriones–, indicó que la vaca receptora no transmite ninguna característica genética a la cría y sólo sirve para mantenerla hasta el nacimiento y durante la lactancia.

Expuso que en condiciones normales, cada vaca produce una sola cría al año, lo que significa que cuando mucho producirá seis a ocho becerros durante su vida.

Mediante este procedimiento, se pueden obtener miles de crías de un toro, con la transferencia de embriones se han llegado a tener más de cien crías de una vaca durante su vida productiva, lo cual facilita el mejoramiento genético, con el consecuente incremento de la producción de carne o leche.

En la transferencia de embriones se involucran las siguientes actividades: selección de donadoras, sementales y receptoras; súper ovulación e inseminación de las donadoras; sincronización estral donadora-receptoras; recolección y evaluación embrionaria; transferencia a las receptoras; y congelación, refrigeración y microcirugía embrionaria.

Asprón Pelayo comentó que en el Caetec se están realizando transferencias de embriones obtenidos de las mejores vacas del hato, inseminadas con «semen sexado», para obtener crías hembra, que permitirán aumentar la producción de leche.

En el Caetec, que se ubica en Ajuchitlan, en Colón, se tienen aproximadamente 200 vacas que producen, las cuales, de manera individual, producen alrededor de 37 litros por día y con esta nueva técnica se aumentaría 20 por ciento la generación del lácteo, que en su gran mayoría es comercializado a la empresa Lala, precisó.

Esta técnica, agregó, no es nueva, pero ahora que se está haciendo mucho para avanzar en la medicina genómica, «se podrá seleccionar mejor a los animales que van a producir los embriones para que esto se traduzca en una mejor producción».

La transferencia de embriones permite obtener leche de mayor calidad, «que tenga más proteínas, menos grasa». En el lapso de dos años se espera transferir alrededor de 20 embriones por mes en este rancho.

Este proyecto apenas está iniciado, «apenas hicimos un trabajo de transferencia de embriones y ahora estamos haciendo una mayor selección de animales para integrarlos al proyecto».

Para arrancar con este proyecto científico, se tuvo que adquirir un microscopio y una congeladora de embriones, «los cuales teóricamente pueden durar diez mil años congelados, aunque la idea del proyecto es no congelarlos sino transferirlos lo más pronto posible, a fin de mejorar la calidad genética del animal».

El siguiente paso de este proyecto «es establecer de manera rutinaria el proceso de transferencia de embriones como una metodología de mejora genética del ganado».

El Tecnológico de Monterrey, señaló, no busca incrementar la cantidad de cabezas de ganado con esta técnica, «sino que las que nazcan a través de este método produzcan más leche y de mejor calidad».

Según el científico, se tiene proyectado que en dos años nazcan 350 vacas en el Caetec, mismas que van a producir más leche, que en una proporción minoritaria se utilizará para procesar alimentos, como son quesos, yogures y mantequillas, entre otros.

 

Fuente: El Financiero

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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