Noticias Internacionales

Festuca de los Prados: Un Forraje Olvidado

Publicado

en

(4.067 lecturas vistas)

COMPARTIR

Un científico del Servicio de Investigación Agrícola de los EE.UU (ARS) ha descubierto de nuevo un forraje olvidado que podría ser muy útil en los sistemas del pastoreo rotacional intensivo usados hoy en día.

Como resultado de información provista por un agricultor sobre un forraje inusual, genetista Michael Casler con el Centro Estadounidense de Forraje de Vacas Lecheras mantenido por el ARS en Madison, Wisconsin, identificó el forraje como la festuca de los prados. Esta festuca es un césped de hace muchos años y fue muy popular antes de la introducción de la festuca alta hace 50 o 60 años.

ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU.(USDA por sus siglas en inglés).

Casler ha desarrollado una nueva variedad de la festuca de los prados. Ahora los criadores de plantas están produciendo semillas de esta nueva variedad llamada ‘Hidden Valley’ para lanzamiento en el futuro.

Algunos hongos no tóxicos llamados endófitos viven dentro de la festuca de los prados, ayudando a la planta a sobrevivir las temperaturas altas, la sequía, y los insectos plagas. Diferente de los endófitos tóxicos que viven en muchas variedades comerciales de la festuca alta y la ballica, la festuca de los prados no intoxican el ganado.

Charles Opitz encontró el forraje en la sombra de una sabana de robles en su granja lechera cerca del pueblo de Mineral Point, Wisconsin. Él dice que las vacas les gustan consumir el forraje y ellas producen más leche después de comerlo. Casler usó los marcadores genéticos del ADN para identificar el forraje descubierto por Opitz.

La festuca de los prados tolera las temperaturas frías y es muy persistente. Este césped emergió de los refugios de sabanas de robles para dominar muchos pastizales en el área ‘driftless’ en el Medio Oeste de EE.UU. donde no hay los sedimentos dejados por el movimiento de los glaciares continentales.

Casler y sus colegas han encontrado esta festuca en más de 300 granjas en el área ‘driftless’ en Wisconsin, Iowa y Minnesota. Geoffrey Brink, quien es agrónomo trabajando con Casler, descubrió que la festuca de los prados tiene del 4 por ciento al 7 por ciento más digestibilidad que los otros forrajes de temporada fría en EE.UU.

En otro estudio, investigadores mostraron que la festuca de los prados es más nutritiva que la festuca alta o el pasto ovillo, y esta calidad podría compensar sus rendimientos un poco más bajos en los estados del norte, como descrito en ‘Agronomy Journal’ (Revista de Agronomía). También, es posible que el déficit en rendimientos sea menos importante en un sistema del pastoreo rotacional intensivo.

 

Fuente: ARS

Leer más
2 comentarios

1 comentario

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia