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Tratando Naturalmente la Mastitis con … ¿Ajo?

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En Colonia Yguazú, departamento de Alto Paraná (Paraguay), la Cabaña Jersey utiliza un producto natural para el control de la mastitis en las vacas lecheras: el ajo. ¿Se atrevería a probarlo en sus vacas?

Esta práctica terapéutica de aplicar ajo en casos de mastitis clínica, ha permitido a la Cabaña Jersey de Paraguay, tratar los pezones infectados a un costo muy bajo y sin efectos colaterales. La técnica no es nueva ya que es utilizada en el Brasil y generaría buenos resultados en hembras de alta producción.

Es conocido que la mastitis es una de las principales enfermedades que afecta a las vacas lecheras y es causada, más que nada, por las bacterias que dañan a las ubres, sea por falta de higiene en los establecimientos u otros inconvenientes.

Para el tratamiento de la enfermedad, se recurren a antibióticos químicos, los cuales no siempre son efectivos en un 100%. Teniendo en cuenta este factor, desde la Cabaña Jersey, que trabaja con ejemplares de esta raza, se inició un proceso de investigación para encontrar otras alternativas de lucha contra la afección y, precisamente, en el 8° Congreso de Producción Lechera, realizado en Porto Alegre, Brasil, en el 2013, se encontró la solución. La novedad era el uso de una técnica de control a base de ajo.

PRODUCTO NATURAL

Los ganaderos indican que para preparar el tratamiento se debe machacar ocho bulbos de ajo con un mortero y colocarlos en 40 ml de aceite. Luego se debe calentar la mezcla, por unos tres a cuatro minutos, para obtener un líquido blanquecino. Este se colocará en cada pezón en una proporción de 5 ml.

Optar por esta alternativa natural implica un ahorro en cuanto a costos de producción, ya que los medicamentos comerciales para el tratamiento de la mastitis significan un costo.

MODO DE APLICACIÓN

El aceite se colecta con una jeringa de 5 ml y se coloca en el orificio del pezón infectado, dos veces al día, durante un periodo de seis días. En el caso de ser un caso más grave de mastitis, el tratamiento se prolongaría por unos días más.

Con el uso de antibióticos, la leche es descartada, mientras que con el aceite y el ajo, no. Esto quiere decir que la producción puede consumirse sin problemas.

RECOMENDACIÓN

Es ideal preparar una cantidad considerable del extracto de ajo y colocarlo en un recipiente sellado, de tal forma a extraerlo rápidamente cuando fuere necesario.

Si bien es cierto esta experiencia resulta interesante y muchos ganaderos quisieran replicarla en sus regiones o países, siempre se recomienda que estos trabajos de campo sean realizados bajo la asesoría de un profesional Médico Veterinario, para garantizar la buena salud de la vaca que es sometida al tratamiento alternativo y para diseñar un ensayo que genere realmente información valiosa para el productor.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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