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Sudamérica ya cuenta con Laboratorio de Referencia para Fiebre Aftosa y Estomatitis Vesicular

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Foto.  Como parte de las actividades de rutina en el laboratorio BSL 4 OIE, el personal de PANAFTOSA revisa los manómetros para verificar si el grado de presión negativa en las salas del laboratorio se mantiene. Como una de las herramientas de mitigación de los riesgos biológicos, la presión negativa ayuda a prevenir que los patógenos salgan del laboratório. 

Panaftosa cuenta ahora con un laboratorio de vanguardia para manipular agentes patógenos peligrosos. El establecimiento cumple con las normas más altas de bioseguridad y bioprotección establecidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para el nivel de bioseguridad 4. 

La inauguración oficial en 18 de septiembre de 2014 del laboratorio de referencia de PANAFTOSA, en Pedro Leopoldo (Brasil), marca la finalización de un largo trayecto, que comenzó a fines de años noventa, cuando el laboratorio del centro de la OPS en Duque de Caxias (Rio de Janeiro) tuvo que dejar de manipular las muestras vivas del virus de la fiebre aftosa debido —paradójicamente— al avance que se había logrado en cuanto a la eliminación de esa enfermedad en ese estado.

El laboratorio se encuentra adyacente al Laboratorio Nacional Agrícola del Brasil (LANAGRO) y está ubicado dentro de un gran complejo que pertenece al Ministerio de Agricultura, en el Estado de Minas Gerais, a casi 500 km de la sede del centro, cerca de Rio de Janeiro, donde solía funcionar el laboratorio anterior.

Foto. La flecha roja muestra las instalaciones del laboratorio de PANAFTOSA, situado dentro del complejo del Laboratorio Nacional Agropecuario (LANAGRO) de Brasil.

PANAFTOSA y LANAGRO se rigen por rigurosas medidas de biocontención a fin de prevenir la contaminación dentro del complejo. La entrada y salida del área de laboratorio de nivel de bioseguridad 4 requiere un cambio completo de ropa, ducha y otras precauciones de seguridad para mitigar todo riesgo. Solo un número reducido de personas designadas puede acceder a las salas de trabajo por medio de una contraseña.

Inicialmente, el laboratorio se centrará en su misión original: brindar apoyo a la eliminación de la fiebre aftosa en la Región mediante servicios de diagnóstico para los Estados Miembros, formulación de normas con respecto a las pruebas y las vacunas, y distribución de los reactivos biológicos de referencia para los laboratorios nacionales de los países de la Región.

La fiebre aftosa es una enfermedad sumamente infecciosa, a veces incluso mortal, que afecta al ganado bovino y otros animales biungulados (es decir, de pezuña hendida). La enfermedad constituye una barrera para el movimiento y el comercio nacional e internacional de animales y sus productos, con consecuencias negativas tanto sociales como económicas.

Foto. El técnico del laboratorio introduce su contraseña para abrir la cámara  de aire, dicha cámara con dos puertas herméticas en serie que no se abren simultáneamente o al mismo tiempo. Dentro de la cámara, se descontamina el equipo a ser retirado de la unidad BSL 4 OIE. Luego de la descontaminación, el equipo puede salir de la cámara.

Otras enfermedades prioritarias para PANAFTOSA son algunas zoonosis, como la encefalitis equina y la gripe zoonótica, que podrían incorporarse en un futuro en la labor del laboratorio. Esto dependerá de una evaluación de los riesgos biológicos en la que se asegure que se han cumplido los requisitos para manipular este tipo de agentes patógenos dentro del establecimiento y del acuerdo de las autoridades brasileñas.

El laboratorio es el primero en América del Sur en ser reconocido como laboratorio de referencia para la fiebre aftosa y la estomatitis vesicular tanto por la OIE como por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). También tiene la distinción de estar administrado por una organización internacional y estar integrado con una organización de salud pública como la OPS/OMS. Muchos laboratorios de referencia de la OIE y de la FAO funcionan dentro de las instituciones nacionales y, a menudo, carecen de las funciones complementarias de prestar cooperación técnica para la vigilancia y el control de las enfermedades, y no están en estrecha colaboración con las autoridades de salud pública.

Un virólogo de PANAFTOSA supervisará el trabajo del laboratorio de referencia, con el apoyo de cinco técnicos. El equipo de Pedro Leopoldo depende directamente de PANAFTOSA.

Foto. El pasillo de acceso al laboratorio de PANAFTOSA con las cajas que contienen los equipos de control de acceso junto a las puertas de las salas del laboratorio, previenen  el acceso no autorizado del personal a las áreas restringidas. El equipo registra la información electrónicamente y la envía al sistema de control central del laboratório.

Desde la creación de PANAFTOSA en 1951, el gobierno brasileño ha proporcionado generosamente los edificios y las instalaciones necesarias para alojar este centro de la OPS, así como equipo y materiales. Sin embargo, a fines de los años noventa cuando el Estado de Rio de Janeiro fue declarado “libre de fiebre aftosa con vacunación”, ya no fue posible trabajar con el virus vivo de fiebre aftosa en el laboratorio del centro, de nivel de bioseguridad 2. Desde entonces PANAFTOSA ha estado usando temporalmente el Laboratorio Nacional Agrícola de Belem, en el Estado de Pará, al norte del país, donde la enfermedad es todavía endémica. Esta solución resultó ser un reto, en particular para manejar los graves brotes internacionales como el que ocurrió en el Cono Sur en el 2001.

El fortalecimiento de la capacidad en materia de laboratorios de PANAFTOSA fue una recomendación que el Grupo Asesor Externo sobre Salud Pública Veterinaria le hizo a la Directora de la OPS, en la cual se solicitaba un esfuerzo especial a corto plazo encaminado a lograr la construcción, el mejoramiento y la acreditación de redes de laboratorios que incluyeran centros de referencia con condiciones adecuadas de bioseguridad. Por otro lado, también responde a la recomendación del 51.º Consejo Directivo, que manifestó que en vista de la convergencia de la salud humana y animal, es cada vez mayor la necesidad de ejercer el liderazgo en el área de las zoonosis, la inocuidad de los alimentos y la seguridad alimentaria.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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