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Sistema TIF: Productos Cárnicos de Calidad de México para el Mundo

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El sello TIF garantiza al consumidor la sanidad en la elaboración del producto y que adquiere un alimento libre de contaminantes o sustancias tóxicas que pudieran dañar la salud humana.

Para impulsar la matanza de ganado en establecimientos TIF, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México (SAGARPA), a través del SENASICA, en 2010 invirtió más de 732.608 millones de pesos, en beneficio de tres mil 950 productores que sacrificaron 5.3 millones de cabezas de ganado en 75 establecimientos TIF de 23 entidades federativa.

Al cumplirse 60 años del sello Tipo Inspección Federal (TIF), México ha consolidado un sistema que cuenta con 360 establecimientos en 27 estados, a través de los cuales nuestro país, en 2010, logró abastecer con productos de calidad al mercado interno y divisas por 578 millones de dólares por la exportación de productos cárnicos.

El esfuerzo conjunto entre la SAGARPA, productores e inversionistas ha permitido la exportación de cárnicos mexicanos de las especies: bovina, porcina, equina y avícola, a 17 países del mundo como Estados Unidos, Japón, Corea, la Unión Europea y Puerto Rico.

Es por ello que para impulsar la matanza de ganado en establecimientos TIF, la SAGARPA, a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), en 2010 invirtió 732.608 millones de pesos, en beneficio de tres mil 950 productores que sacrificaron 5.3 millones de cabezas de ganado en 75 Establecimientos TIF de 23 entidades federativas.

Otorgó además 176 millones de pesos para apoyar a la infraestructura TIF; con estos recursos se emprendieron 43 proyectos de infraestructura que generaron mil 200 empleos y beneficiaron a 30 mil productores que sacrifican y procesan sus productos cárnicos en estos establecimientos.

Lo anterior lo informó el Director General de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera del SENASICA, Octavio Carranza, durante a una visita a una planta TIF de la empresa Capistrano, donde apuntó que a fin de motivar el consumo de productos TIF en el mercado interno, a través de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (ASERCA) la SAGARPA canalizó recursos por 13.5 millones de pesos que sirven para la promoción de la nueva imagen del Sello TIF y sus beneficios para el consumidor.

Por otro lado, con el fin de impulsar la colocación de cárnicos mexicanos en el mercado internacional, la Coordinación General de Promoción Comercial y Fomento a las Exportaciones de ASERCA inició en 2004 una fuerte campaña de promoción en países como Japón, Rusia, Singapur y Corea del Sur, lo que ha significado que las exportaciones a estos países registren una tasa media de crecimiento anual de 10.26 por ciento.

Para impulsar la implementación de más establecimientos TIF, recientemente SENASICA firmó un convenio con la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, a efecto de presentar un Prototipo Modular, que se pondrá a disposición de los interesados, es decir, productores, inversionistas, gobiernos estatales y municipales.

Beneficios del Sistema TIF

El Sistema TIF es un importante activo del Gobierno Federal para garantizar la inocuidad de los productos cárnicos al mercado interno y un mecanismo de reconocimiento internacional para los empresarios e industriales mexicanos interesados en exportar sus productos.

El sello TIF contribuye desde hace seis décadas a mantener a la vanguardia las empresas procesadoras de cárnicos en el país, por lo que se ha convertido en requisito indispensable para exportar productos y subproductos cárnicos.

La Certificación TIF trae consigo una serie de beneficios para el consumidor, quien cuenta con la garantía de calidad sanitaria con la que fue elaborado el producto; se establece que el alimento que adquiere está libre de contaminantes o sustancias que pudieran dañar la salud humana.

Para las empresas que procesan cárnicos bajo los lineamientos TIF es más fácil movilizar su producción de una zona a otra del país; sus productos son mejor cotizados en el mercado interno, además de que tienen la posibilidad de acceder al mercado internacional, ya que los establecimientos TIF son los únicos elegibles para exportar productos y subproductos cárnicos mexicanos.

El sistema TIF es el único reconocido por autoridades sanitarias de otros países, porque cumple con estándares internacionales en materia de inspección veterinaria sobre los procesos de obtención y transformación de productos y subproductos derivados de la carne.

Para otorgar la Certificación TIF a un producto, el SENASICA vigila el proceso en su totalidad, desde las instalaciones, la construcción del establecimiento, la maquinaria, equipo, indumentaria y enseres que se utilizan en el proceso.

En los años 50, el sistema TIF comenzó con 15 establecimientos que enlataban carne, hoy en 27 entidades del país existen 360 Establecimientos TIF en los que se efectúan diversas labores como: sacrificio, corte y deshuese, procesamiento de cárnicos o almacenamiento, según la especialidad de cada uno de ellos.

Existen 122 Establecimientos TIF sólo de sacrificio de ganado bovino, porcino, ovino, caprino, equinos y conejos, además de aves como pollos y codornices. En breve el modelo TIF se ampliará a otros procesos como: productos de la pesca, lácteos, miel y huevo para plato.

 

 

Fuente: Sagarpa

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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