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Sanmarquinos Aportan Información Genética de Perú y Sudamérica para Vacunas y Tratamientos Frente a COVID-19 más Efectivos

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En el mundo se está trabajando en una nueva generación de vacunas y pruebas de diagnóstico. Pero estas investigaciones carecen de información genética de Perú y Sudamérica.

Un importante estudio que contribuye en la lucha contra el COVID-19, a cargo de egresados sanmarquinos, de la Escuela Profesional (EP) de Genética y Biotecnología de la Facultad de Ciencias Biológicas, fue publicado en la prestigiosa revista de alto impacto Frontiers in Immunology, una de las más importantes del mundo en el área de inmunología.

En tiempos del nuevo coronavirus, la escasa información genética poblacional sobre Perú y Sudamérica, necesaria para elaborar vacunas o pruebas de diagnóstico, fue lo que motivó a un grupo de jóvenes investigadores, egresados de la Decana de América, a realizar un estudio que cubra ese déficit.

En el mundo, además de las investigaciones que se efectúan para hallar una vacuna contra el COVID-19, como las que realizan Sinopharm de China o la Universidad de Oxford, en paralelo, se hacen otros estudios que forman parte de una nueva generación de vacunas y pruebas de diagnóstico, a los que se suma esta iniciativa de los especialistas sanmarquinos.

El PhD.c David Requena Anicama, quien lidera el grupo de investigación, informó que pese a que este tipo de estudios alternativos se encuentran en etapas preclínicas y solo hay uno que está en la fase 1, están avanzando y recibiendo financiamiento de EE. UU. y otros países, por lo que a su equipo le inquietó la falta de información en esta parte del continente.

“Nos preocupó que no hubiera información genética de Perú y Sudamérica, sobre cómo escoger fragmentos del virus que podrían servir, potencialmente, como vacunas o pruebas de diagnóstico específicas, que ya no están basadas en el organismo entero o en proteínas completas, sino solamente en fragmentos”, explicó el experto.

Con ello, precisó, “lo que se espera es que (dichos fragmentos) puedan desarrollar más inmunidad, al venir en mayor concentración o al presentar diversas partes del organismo y no solamente una proteína”.

Más de 2000 estudios

Frente a la escasez de información, el grupo de trabajo ha recopilado más de 2000 estudios científicos, empezando por colectar data de genes HLA del sistema inmunológico, que son los que se encargan de reconocer a los fragmentos del virus.

Requena Anicama reveló que han elaborado esta suerte de mapa, tanto para proveer información a proyectos que ya están en curso, así como para las iniciativas sudamericanas de Perú, Argentina, entre otras naciones, para desarrollar pruebas de diagnóstico especializadas.

Por su parte, el bachiller Aldhair Médico Pimentel, integrante del equipo de trabajo, instó a investigadores e instituciones que escanean los genes de HLA, como los bancos de sangre o programas de donantes de médula ósea, a que se animen a publicar sus resultados para combatir la escasez de información.

“En el caso de Brasil, ha liberado una data de millones de personas, mientras que en otros países de la región no llega ni a cientos ni a miles”, lamentó.

Los investigadores anunciaron que están en conversaciones con el Centro de Investigaciones Tecnológicas, Biomédicas y Medioambientales (CITBM) de la UNMSM para que realicen algunas pruebas y los citados fragmentos puedan ser validados, con el fin de hacer un inmuno diagnóstico más preciso contra los anticuerpos que manifiesta la población peruana.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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