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SAG Lanza Programa Especial para Erradicar la Brucelosis Bovina en Chile

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El Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, realizó en Puerto Varas el lanzamiento de un Programa FNDR que viene a fortalecer al Programa Oficial de Erradicación de Brucelosis Bovina existente en el país. Lo anterior, se enmarca en el plan de trabajo para lograr eliminar esta enfermedad de la región y del país, por lo cual el principal propósito es estimular el envío a matadero de bovinos reactores y susceptibles a la enfermedad desde rebaños cuarentenados.

El Director Regional (S) del SAG Los Lagos, Luis Alfredo Paredes, sostuvo que “el programa que hoy estamos lanzando fue respaldado por la Comisión Silvoagropecuaria del Gobierno Regional de Los Lagos, GORE, a través del aporte de 500 millones de pesos. Son recursos que vienen a apoyar la fase final del Programa de Erradicación de la Brucelosis Bovina que lleva adelante el Ministerio de Agricultura, a través del SAG, en el país”. “Si bien es cierto, el presupuesto en su mayoría está destinado al envío de animales reactores a matadero, también va a permitir buscar la enfermedad a través de la toma de muestras en predios, en aquellos lugares donde más ha costado encontrar el agente infeccioso, la bacteria Brucella abortus, como ocurre en aquellas zonas más apartadas y de difícil acceso”, precisó Paredes.

La ejecución del programa está diseñado para los años 2018 y 2019 y proyecta beneficiar directamente a más de 1400 productores. La autoridad regional del SAG expresó un “especial agradecimiento a los productores de bovinos de rebaños de carne y leche, a la industria pecuaria conformada por las asociaciones gremiales, ferias ganaderas, establecimientos faenadores,  laboratorios de diagnóstico privados, a los médicos veterinarios autorizados, a los representantes del mundo académico, a profesionales y técnicos SAG, al Intendente y al Gobierno Regional, que han hecho posible avanzar en el control y erradicación de esta enfermedad a nivel nacional y regional”.

“El lanzamiento e implementación de este programa especial marca un importante paso en lo concerniente al control de la brucelosis en la región de Los Lagos, enfermedad que ha sido parte del quehacer del SAG en los últimos 43 años. Tiene una gran significación para los productores por cuanto su expresión clínica y subclínica en bovinos afecta la productividad como consecuencia de su principal signo que es el aborto. A eso se suma, en el caso de los productores lecheros que certifican actualmente sus rebaños como libres de la enfermedad, que puedan acceder a los bonos sanitarios que la industria láctea ha implementado en los últimos años”, enfatizó Paredes.

En ese sentido, el Seremi de Agricultura, Juan Vicente Barrientos, sostuvo que “como Ministerio nos sentimos contentos de dar este nuevo paso y recibir del GORE recursos adicionales para avanzar en la erradicación de la brucelosis bovina, enfermedad que produce pérdidas económicas y cierre de mercados para la exportación, además de transmitirse a las personas, de tal forma que tiene una doble mirada: desde la salud pública y desde la productividad”.

Actualmente, a nivel país, existen 19 predios cuarentenados por brucelosis, de los cuales 6 están ubicados en la región de Los Lagos, todos en la provincia de Llanquihue.

Principales hitos

Durante la actividad, se hizo un recuento de los principales hitos del Programa Ministerial de Erradicación de la Brucelosis Bovina y de la evolución de la prevalencia de la enfermedad, desde 1975, tiempos en que sólo se utilizaba como única herramienta de control la vacunación de terneras con Cepa 19, método que actualmente no está en uso.

Después vino la implementación del Programa de Certificación de Predios Libres, en el año 1983, donde se incluyeron las enfermedades de brucelosis, tuberculosis y leucosis bovina, también con financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional de la época y cuyo objetivo principal fue sentar las bases para la exportación de bovinos de razas lecheras.

“El año 1995 el Servicio cambia la vacuna Cepa 19 por la Cepa RB51, que a su labor de protección se suma los métodos diagnósticos. Luego, se establecieron nuevas medidas sanitarias en rebaños bovinos, como la vigilancia en leche, la vigilancia en puntos de comercialización de ganado (ferias ganaderas) y la vigilancia en mataderos. Además, se implementó la acreditación de médicos veterinarios y también de laboratorio privados. Todas medidas destinadas a encontrar rápidamente los predios infectados y lograr así su intervención de manera oportuna”, subrayó  el directivo regional.

El año 2006 el país toma una nueva decisión con la restricción de movimiento de animales desde predios infectados, estableciéndose así los llamados predios cuarentenados. La aplicación de esta medida marca un hito y un quiebre favorable en el control y erradicación de esta enfermedad.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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