Noticias Internacionales

Recomendaciones para un Buen Manejo del Estiércol en Sistemas Ganaderos

Publicado

en

(3.801 lecturas vistas)

COMPARTIR

Mejoras en políticas regionales en los países de Latinoamérica, ayudarían al sector agropecuario a obtener más beneficios socioeconómicos y ambientales.

Expertos y tomadores de decisión de Centroamérica relacionados con el sector agropecuario reunidos en Costa Rica, han realizado un diagnóstico situacional de la región y brindado recomendaciones y enmiendas de política para mejorar el manejo del estiércol, considerando el uso eficiente del agua y el manejo sostenible del suelo.

Esta reunión se realizó como parte de una iniciativa denominada Mejoramiento del Marco de la Política Regional del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) para Explotar el Valor Integral del Estiércol, la cual es liderada por el CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza).

La iniciativa ha contado con el respaldo de los Ministros de Agricultura que conforman el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC), por lo que se espera poder ejecutar las acciones que sean necesarias en estrecha coordinación con las instancias de este consejo.

En la reunión participaron más de 10 expertos, quienes para dar sus recomendaciones y sugerir enmiendas a las políticas actuales revisaron la legislación existente. “Lo que vamos a procurar es hacer un diagnóstico de la situación actual en Centroamérica para luego sugerir cambios que promuevan un adecuado manejo del estiércol en los sistemas ganaderos”, mencionó Villanueva.

Foto. Expertos y tomadores de decisiones de Centroamérica que participaron en la reunión (CATIE)

Por su parte, Irene Cañas, viceministra de Ambiente y Energía de Costa Rica, quien participó en la inauguración del taller junto a Manuel Jiménez de la Secretaría del Consejo Agropecuario Centroamericano (SECAC), afirmó que resulta importante seguir avanzando en el manejo integral del estiércol desde una visión regional e instó a los presentes a pensar en el aprovechamiento del estiércol como una oportunidad y no como un problema.

Para Villanueva, el enfoque de ganadería sostenible busca generar múltiples beneficios y el estiércol producido en los sistemas ganaderos manejado integralmente representa una oportunidad para producir biofertilizantes y biogas, lo cual a su vez puede traer beneficios para la seguridad alimentaria, la salud pública y las familias rurales en términos de ingresos; además, se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y se conservan los ecosistemas acuáticos.

El sector agropecuario centroamericano es un importante dinamizador de las economías de los países de la región, juega un papel determinante en la seguridad alimentaria y nutricional de las familias y es el soporte del desarrollo rural y un pilar fundamental para reducir la desnutrición y para combatir la pobreza. No obstante, el cambio y la variabilidad climática representan un problema real que amenaza con descapitalizar las ya vulnerables unidades productivas existentes.

En este contexto es que el sector agropecuario, y de manera especial la ganadería, tienen el desafío de enfrentar las amenazas del cambio climático y una alternativa es a través del manejo integral del estiércol.

El taller logró desarrollar una cohesión interesante entre actores e instituciones de distintos países, lo cual permitirá el intercambio de información, experiencias y trabajos colaborativos. La idea es conformar una red latinoamericana que funcione como una comunidad de aprendizaje para fortalecer de manera continua el recurso humano sobre la gestión del estiércol.

Para Villanueva la región podría obtener múltiples beneficios del estiércol, pero para esto es importante primero mejorar las condiciones del entorno para ofrecer créditos diferenciados para inversiones en infraestructura, maquinaria y equipo, así como desarrollo de cadenas de valor; y luego promocionar con evidencias los beneficios que genera este subproducto.

Los beneficios que alcanzaría la región estarían relacionados con el mejoramiento de los suelos para la producción sostenible de alimentos, el incremento de la producción de energía renovable a partir del estiércol, la reducción de gases de efecto invernadero como metano y óxido nitroso, la disminución de la contaminación de las fuentes de agua y la disminución de riesgos para la salud pública.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia