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¿Quiere Producir Carne Bovina de Calidad en Menos Tiempo?

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Mejor calidad de la carne a través de la disminución en el tiempo de engorde de los bovinos, es la principal ventaja de los sistemas silvopastoriles.

Para que la carne bovina sea más tierna, jugosa y cumpla con los estándares internacionales de calidad, investigadores agropecuarios ensayan sistemas productivos que podrían cambiarle la cara al sector en Colombia.

Mientras mejoran las praderas involucrando un arbusto rico en proteína con pasto tradicional, ceban el ganado con una dieta aventajada en valor nutricional. Los resultados son promisorios.

Desde el 2006, el gremio de ganaderos de Colombia reconoció la necesidad de intensificar la producción bovina en el país y propuso aumentar el hato de 24 millones de cabezas de ganado que pastorean en 38 millones de hectáreas, a por lo menos 40 millones de cabezas para un suelo de solo 20 millones de hectáreas.

Para lograr esta meta, resulta clave identificar maneras de aumentar la productividad de las praderas para que soporten un mayor número de animales. Según Rolando Barahona Rosales, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UN en Medellín, la solución ya está lista: si se implementan 10 millones de hectáreas de Sistemas Silvopastotriles intensivos (SSpi) de similar productividad a los de la Leucaena, arbusto ampliamente utilizado en sistemas agroforestales en el mundo, Colombia podría alimentar los 40 millones de cabezas que aspira tener.

El profesor Barahona es uno de los investigadores del proyecto Análisis comparativo de la producción de carne bovina en sistemas silvopastoriles y confinamiento, que se realiza en el Centro Agropecuario de Cotové, con una inversión de 1.200 millones de pesos, financiados en su mayoría por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Es liderado por investigadores de la UN en Medellín, con el apoyo del Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (Cipav), la Universidad de Antioquia y la Cooperativa Lechera Colanta.

En este estudio, los expertos comparan la efectividad de los dos sistemas intensivos de producción de carne (silvopastoriles y cebas en confinamiento), para demostrar sus ventajas e identificar características por mejorar. Hasta el momento los resultados son promisorios.

En el Centro Agropecuario Cotové en el municipio de Santa Fe de Antioquia se establecieron 10 hectáreas de sistemas silvopastoriles.

En Busca del Mejor Modelo 

En los sistemas silvopastoriles, las gramíneas –o pastos tradicionales– se combinan con leguminosas como la Leucaena leucocephala, cuyo contenido de proteína en las hojas es cercano al 30%, superior al de un concentrado comercial que oscila entre 14% y 18%. El uso de leguminosas es de gran importancia puesto que, entre otros beneficios, estas plantas fijan nitrógeno, disminuyendo así el uso de fertilizantes de síntesis química.

La ceba en confinamiento es un sistema de producción que ha ganado “bastante” popularidad, ya que le permite al ganado permanecer en condiciones de comodidad y sombra, así como acceder fácilmente al alimento, constituido por especies forrajeras de alta productividad que además potencian la capacidad productiva del suelo. De hecho, se estima que su manejo adecuado permitiría sostener hasta 10 animales por hectárea.

La meta de los investigadores es establecer cuál de estos modelos se adapta mejor a las condiciones colombianas y combina de manera favorable el uso de los recursos naturales con la mitigación del impacto ambiental y la obtención de un producto con características nutricionales óptimas para el consumidor.

La evaluación de los sistemas contempla una mayor producción de carne por unidad de área. En condiciones tradicionales, el promedio de ganancia de peso de un animal oscila entre 200 y 300 gramos día, y se alimenta menos de una cabeza por hectárea. Mediante el establecimiento de SSpi se han observado ganancias de peso de por lo menos 750 gramos por día, logrando con ello alimentar al menos cuatro animales por hectárea/año. En otras palabras, mientras en un sistema tradicional se producen entre 60 y 80 kilogramos de peso vivo por ha/año, con los SSpi se logran al menos 1.095 kilos.

Con este estudio no solo se potencian los recursos naturales, sino que, mediante el ofrecimiento de una dieta mejor balanceada, se busca producir mejor carne en menor tiempo, aumentar el número de cabezas de ganado por hectárea y reducir las emisiones de metano y el uso de fertilizantes, lo que contribuye a la disminución de los efectos del calentamiento global.

Según el investigador Barahona, “en Cotové se han establecido 10 hectáreas de SSPi, pero también se evalúa la efectividad de los sistemas en dos fincas de la región Caribe colombiana. Entretanto, con la Cooperativa Colanta se valora una ceba intensiva en el municipio de Santa Rosa de Osos”.

Hasta 20 años pueden ser productivos los sistemas silvopastoriles.

Mejor Uso de los Recursos Naturales 

“Mientras hoy se necesitan 42 meses para que un bovino alcance su peso de sacrificio (unos 420 kilos), con la aplicación de los SSPi este tiempo se reduciría a 21 meses. Una disminución del 50% en el periodo que favorece la calidad de la carne y mejora la productividad de las praderas”, dijo el profesor de la UN en Medellín.

Los sistemas silvopastoriles con Leucaena empiezan a ser productivos a los 4 meses y tienen una vida útil de hasta 20 años, si su manejo es adecuado. Los estudios revelan que el clima cálido y seco (como el de la región Caribe, que posee el 40% del ganado que hay en el país, siendo la mayor productora de carne) es el más apto para su establecimiento, aunque se está identificando su comportamiento en regiones de clima frío y bosque húmedo tropical.

Nuevas Técnicas

Los investigadores de la UN apoyan su investigación en el uso de herramientas modernas como la técnica de ultrasonido, un método no invasivo que permite observar las modificaciones de la masa muscular del animal y obtener una radiografía precisa sobre cómo los cambios en la alimentación afectan su desarrollo. También permite saber en qué etapa de la vida productiva de los animales se origina la deposición de grasa intramuscular o marmóreo, una característica que determina en gran medida propiedades organolépticas de la carne como sabor, jugosidad y terneza.

A la vez, se utiliza un método denominado Alcanos, para determinar el consumo de forrajes, y se establecerá uno de cromatografía que permitirá medir el contenido y composición de la grasa bovina, incluyendo la presencia de ácido linoleico conjugado, una molécula a la que se le atribuyen impactos muy positivos en la salud de los seres humanos, como el control del colesterol.

Este proyecto, que busca mejorar la producción de carne bovina en el país, se complementa con cultivos de alfalfa, una leguminosa forrajera de alta calidad nutricional que se puede cortar cada 30 días, y con un buen manejo de sus lotes permanece productiva entre 5 y 8 años. “Su uso, aún verde o seca y convertida en heno, sirve para alimentar el ganado en épocas de sequía, cuando se disminuye la producción de pastos”, concluye el investigador de la UN.

Fuente: Agencias

 

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Colombia

Lactoinducción permite recuperar animales con problemas de Fertilidad

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Esta es una práctica en la que a través de procesos hormonales y químicos se induce la lactancia en vacas infértiles, con el objetivo de lograr no solo la producción de leche sino trabajar y recuperar animales con problemas reproductivos.

La lactoinducción es justificable desde el punto de vista económico y de producción y se está implementando en Colombia en los últimos años, especialmente, en las sabanas de Bogotá.

Cesar Augusto Gómez Velásquez, médico veterinario, magíster en reproducción animal y docente de la Universidad de la Salle, explicó que como su nombre lo indica, la lactoinducción se refiere al proceso de la inducción artificial de una lactancia.

Indicó que hay que partir de que la lactancia se produce después de un parto, donde hay un juego hormonal durante la gestación entre progesterona y estrógeno.

El médico veterinario señaló que en algunas ganaderías de leche hay vacas que son genéticamente muy buenas, pero que por diferentes razones llegan al final de la lactación sin lograr una gestación; es decir, vacías. En su opinión experta, esas vacas se convierten en problemas para el hato porque tienen muchos días abiertos y eso representa importantes pérdidas económicas.

“Cuando ocurre lo anterior, surge una alternativa con la cual a partir del uso de hormonas se simula una gestación y una vez decaen los niveles séricos, el animal cree que ha parido y genera una nueva lactancia”, detalló.

Agregó que se presume que la lactancia después de la inducción química, representa en aumento de entre 70 % y 80 % con relación a la anterior, es decir, que el productor va a tener ciertas ganancias.

Gómez Velásquez comentó que cuando hay animales con problemas como estos, la única solución no es eliminarlos o descartarlos, sino que la idea sería mantenerlos en el hato produciendo leche y que más adelante se pueda trabajar en solucionar los problemas reproductivos.

Eliana María Reinoso, médica veterinaria, especialista en reproducción y conocedora del tema, comentó que los protocolos se aplican en vacas que tienen más de 250 días abiertos y se realizan con el objetivo de reanudar la producción de leche de los animales, porque en la mayoría de caos, son ejemplares de alto rendimiento.

“La idea es mitigar las pérdidas económicas de un animal mientras está en la finca sin producir leche”, sostuvo Reinoso. Asimismo detalló que hay 3 protocolos: uno con progesterona inyectable, otro con un dispositivo intravaginal y uno último con progesterona micronizada, es decir, de larga acción.

Señaló que el protocolo más utilizado en el país tiene una duración de 21 días, se inicia inyectando progesterona y estrógeno simultáneamente por 10 días. Añadió que durante los días 18, 19 y 20  se aplica dexametasona y que luego en el día 21, el animal es dirigido a la sala de ordeño para estimular la secreción de leche y se la da oxitocina para ayudar la eyección del líquido.

En Colombia ya hay fincas que están trabajando e implementando procesos de lactoinducción y se conocen casos en los que se han ‘rescatado’ animales que eran buenos productivamente pero no reproductivamente mediante esta alternativa.

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Colombia

Los Ganaderos también son los Guardianes del Bosque

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Un estudio realizado en ocho predios ganaderos en una zona rural de Palmira en el departamento colombiano del Valle del Cauca, demostró que el uso de los recursos naturales (suelo, agua y atmósfera), no afecta la sostenibilidad de la zona, pero aspectos como falta de vías y servicios públicos perjudican la calidad de vida de sus pobladores. Para ellos, se propone un esquema de pago por servicios ambientales.

Entre los parques naturales Las Hermosas y Nima (Valle del Cauca), a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la vereda La Nevera. Allí la mayoría de sus habitantes han encontrado en la ganadería una de las pocas fuentes de sustento.

Esta actividad no es de carácter intensiva y tecnificada, por el contrario, la ganadería que practican es extensiva, pues suelen tener un animal por hectárea en promedio. Aunque resulta positivo en aspectos medioambientales, no representa una óptima rentabilidad y se ve reflejado en la disminución de su calidad de vida, por la falta de vías y servicios públicos básicos, entre otros.

“Esta situación podría afectar la sostenibilidad del sistema productivo”, afirma Raúl Andrés Molina Benavides, zootecnista y magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UN) Sede Palmira, quien adelantó un estudio en la zona para caracterizar los sistemas ganaderos y evaluar su viabilidad ambiental, económica y social.

Según el experto, lo que sucede en esta vereda, ubicada en la zona rural alta del municipio de Palmira, es el reflejo de lo que acontece en el país. De las más de 51 millones de hectáreas dedicadas a las actividades agropecuarias, alrededor de 37 millones se destinan a la ganadería, particularmente la bovina, que en un 70 % se realiza bajo sistemas de producción extensivos.

“Estos se caracterizan por una baja eficiencia en el uso del suelo, sumado a un gran deterioro ambiental a causa de problemas como la deforestación, las quemas, la erosión, la pérdida de la biodiversidad y la inequidad social, factores que han influido en la percepción sobre la ganadería bovina, vista como un sector productivo que atenta contra la sostenibilidad ecológica mundial”, amplía.

Ambientalmente Sostenible

Para el desarrollo del estudio, se tomaron 192 muestras de suelo en ocho predios, a dos rangos de profundidad (0-5 y 5-10 cm) en cuatro sitios de muestreo (una en bosque nativo y tres en potreros destinados para el pastoreo del ganado) y con tres repeticiones por sitio de muestreo. Además, para indagar aspectos como el tamaño del predio, el área en pastos, el número de animales en el hato, la cantidad de vacas en el ordeño, las fechas de partos y la producción de leche por vaca diaria, se realizó una encuesta a los propietarios.

De esta manera, el investigador encontró considerables valores de carbono orgánico en el suelo (33,72 toneladas por hectárea (t/ha) para el bosque y 25,29 t/ha para los potreros), así como una óptima densidad o compactación (de 0,46 gramos/centímetros cúbicos -g/cm3- y 0,5 g/cm3, respectivamente).

Según estos resultados, los suelos de la zona son importantes sumideros (acumuladores) de dióxido de carbono, ya que tienen buena capacidad de retención de agua y de fertilidad moderada, explica el investigador.

Para medir la cantidad de agua utilizada por un bovino, (huella hídrica) desde su nacimiento hasta el sacrificio (10 años), se consideraron tres aspectos: la cantidad de líquido necesario para alimento (forraje y concentrados), bebida y servicios. En La Nevera esta fue de 16.222 m3, valor que se encuentra por debajo del promedio mundial. Esto puede atribuirse a las altas precipitaciones (lluvias) de la zona, lo que disminuye la cantidad de agua requerida para el riego de los potreros.

En cuanto a la emisiones de gases de efecto invernadero, calculadas a través del simulador dgas (Dairy Greenhouse Gas abatement strategy Calculator), las fincas en promedio emitieron 76 kg de dióxido de carbono equivalente por año –kg CO2eq (unidad de medida que unifica diferentes poderes de calentamiento global). Respecto a la huella de carbono, esta fue de 4,2 kg CO2eq/kg de leche, el cual está por encima del promedio mundial (2,6), debido a la baja producción de leche por animal.

Problema Social

En relación con el componente social, el 75 % de las viviendas de los predios estaban en estado regular, el 100 % de los campesinos no acceden a programas de educación, capacitación y asistencia técnica y la totalidad de los predios no cuentan con servicios públicos (agua, luz, alcantarillado, gas, etc.).

Precisamente, Evier de Jesús Dávila, secretario de Infraestructura de la Alcaldía de Palmira, afirma: “aunque lo ideal sería que las trochas fueran pavimentadas, por la falta de recursos únicamente se ha realizado mantenimientos, cada seis meses, a los 48 kilómetros de vía terciaria”.

A su vez, Jorge Enrique Llano, secretario de Vivienda señala: “en cuanto a servicios públicos, se pasó un proyecto a la electrificadora EPSA, pero por falta de viabilidad financiera fue descartado. De igual manera, apenas se ha desarrollado la primera parte de una iniciativa que busca la puesta en marcha de sistemas alternativos de energía, con la instalación paneles solares”.

Asimismo, dentro de los resultados, el 87,5 % de las fincas no tiene huertas caseras o cultivos, actividades relacionadas con la soberanía alimentaria. “Durante los recorridos vimos que había un puesto de salud sin equipos ni personal de atención. Además, paradójicamente, muchos de ellos deben ir hasta la ciudad para adquirir los alimentos”, amplía el zootecnista.

Otro aspecto detectado durante el estudio fue la pérdida del relevo generacional, ya que la mayoría de personas participantes eran de la tercera edad. En opinión del profesor Hugo Sánchez Guerrero, de la UN Sede Palmira, “las personas abordadas en los predios eran ancianos y por eso debe haber un incentivo para que los jóvenes se queden en el campo. Si van a estudiar a la ciudad, deben tener garantías para regresar e impulsar el agro”.

Pago por Servicios Ambientales

Los expertos coinciden en señalar que el entorno y las condiciones socioeconómicas son limitantes para crear estrategias de reconversión (acciones conjuntas que beneficien lo ambiental y productivo), pues los campesinos, abandonados por el Estado durante años, desconocen técnicas adecuadas para que su actividad sea más sostenible.

Ante esta situación, los investigadores proponen un esquema de pago para los campesinos por el cuidado, conservación, mejoramiento y monitoreo de los recursos naturales que poseen en sus predios.

De esta manera, “sería posible generar información de la dinámica que sirva para mostrar a los beneficiarios e interesados en comprar un servicio ambiental real, ya sea gobierno, Estado o también empresas privadas, a través de planes de responsabilidad social”, explica Raúl Andrés Molina.

Gracias a estos estudios, se podrá identificar el impacto de la producción agropecuaria en zonas altoandinas que presentan problemáticas sociales, económicas y ambientales, los cuales deberán ser considerados para impulsar el agro colombiano, de cara al posconflicto.

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Colombia

Como Previene Colombia la Rabia Bovina

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El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) cuenta con más de 4.598 sensores epidemiológicos, entre ganaderos, médicos veterinarios, trabajadores del campo y estudiantes, que prestan este importante servicio para atender cualquier posible foco que pueda presentarse. Con la información de estos sensores se cubre cerca del 90 % del territorio colombiano.

Con el objetivo de prevenir y controlar la rabia de origen silvestre, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, adelanta en todo el país actividades de prevención, vacunación y captura de murciélagos hematófagos, para evitar la propagación de la enfermedad.

La Entidad cuenta además con una red sensores epidemiológicos con los cuales cubre cerca del 90% del territorio nacional, lo que facilita la ubicación de las colonias, y la captura de murciélagos hematófagos.

Una vez se capturan son identificados y clasificados y se procede a su tratamiento con el anticoagulante, luego son liberados para que lleguen nuevamente a sus colonias e iniciar así el control de los vampiros. Algunos de estos animales y muestras de tejidos se envían al Laboratorio Nacional de Diagnóstico Veterinario del ICA.

Así mismo, por disposición del ICA, durante el ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa que se realiza dos veces al año en todo el país, los ganaderos deben vacunar de manera preventiva contra a la rabia en los predios con mayor incidencia de mordeduras de murciélagos.

Para el año 2015 fueron atendidas todas las notificaciones de síndrome neurológico en animales de producción primaria confirmándose 207 focos positivos a la enfermedad en los departamentos: Antioquia, Arauca, Bolívar, Caquetá, Casanare, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Guainía, La Guajira, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Sucre y Vichada.

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Foto. Captura de Murciélagos Transmisores

De los 207 casos positivos de rabia de origen silvestre, el 84% de los focos corresponde a la especie Bovina, el 14% a la Equina y el 1,45% otras especies como ovinos y porcinos.

La reducción en la población de murciélagos hematófagos transmisores de la enfermedad, es realizada por personal del ICA, y técnicos capacitados y previamente en dicha labor, quienes realizan permanentemente jornadas de captura de los animales.

El ICA recomienda a los ganaderos del país realizar actividades para la prevención y control de la rabia silvestre como:

  • Vacunar a toda la población de bovinos, equinos, caninos y demás especies susceptibles a la enfermedad cada año con las vacunas con registro ICA que se comercializan contra la rabia.
  • Informar al ICA cuando hay animales con signos neurológicos y con mordedura de murciélago en sus predios.
  • No manipular los animales que presenten los signos neurológicos.
  • Identificar refugios como cuevas, árboles huecos donde viven los murciélagos, y notificar al ICA para que haga la captura indicada.
  • No comercializar la carne de animales enfermos.
  • La rabia de origen silvestre es una de las principales enfermedades zoonóticas, es decir, que se transmite de los animales a las personas.
  • El virus de la rabia infecta el sistema nervioso central y puede llegar a causar la muerte. Afecta a los animales domésticos como bovinos, equinos, ovinos, caprinos, porcinos, caninos y felinos.

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