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Poker INIA: Presentan Nueva Variedad de Forraje para la Producción de Carne en Chile

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En Chile presentaron Póker – INIA una mezcla forrajera tolerante a la sequía, altamente persistente y de elevada producción de carne.

Descripción

Poker-INIA es la mezcla de las dos primeras variedades generadas en Chile de Bromo, Bronco INIA y Bromino INIA, en un trabajo realizado en INIA Carillanca a partir de 1994.

Esta mezcla forrajera se caracteriza por su mayor resistencia a estrés hídrico; crecimiento relativamente uniforme a

través del año; resistencia al ataque de gusanos blancos y otros insectos del suelo. En comparación a la variedad introducida Gala, las investigaciones han determinado que Poker INIA posee macollos más finos y mayor capacidad de macollaje, sus semillas y aristas son más pequeñas, y por otro lado su rendimiento de forraje, persistencia productiva y producción de carne bovina a pastoreo son mayores.

Además, no tiene limitaciones nutricionales por no tener asociación con hongos endófitos. Estas características hacen que Poker-INIA sea una interesante alternativa forrajera con un amplio rango de adaptabilidad.

Zona Recomendada y Manejo

La especie se adapta mejor a suelos de textura liviana a media, siendo sensible a suelos mal drenados. Sus condiciones óptimas de crecimiento son suelos de fretilidad media a buena, con pH mayor a 5,5 y niveles de saturación de aluminio medios a bajos.

Su principal zona de adaptación corresponde a aquellos sectores en los cuales la ballica perenne ve limitado su crecimiento por déficit hidrico.

La adaptación general de la especie permite recomendar a Poker INIA en sectores de secano de la provincia de Cautín al sur. Por otro lado, dado que no presenta latencia estival, puede ser una alternativa interesante bajo condiciones de riego.

La forma de uso de Poker INIA es preferentemente el pastoreo, adaptándose al uso frecuente e intensivo.

Época y Dosis de Siembra

Para su germinación requiere temperaturas superiores a 10 °C y es una especie de lento establecimiento, razón por la cual su época ideal de siembra es de preferencia en otoño, marzo y no más tarde de mediados de abril. Si hay buenas condiciones de humedad también puede ser en primavera.

La dosis de siembra es inferior al bromo Gala debido a su menor tamaño de semilla, recomendándose en el caso de Poker-INIA una siembra de 23 a 25 kg de semilla/ha. En buenas condiciones de humedad puede sembrarse asociado a trébol blanco en igual dosis de semilla por hectárea. En caso de asociarse a otras gramíneas se debe disminuir su dosis de semilla de acuerdo a especie y dosis de gramínea asociada.

Dado que el Bromo puede ser afectado por carbón volador, como medida preventiva se sugiere desinfectar con fungicida la semilla previo a la siembra.

Cuadro 1. Producción de forraje (kg MS ha-1) y de carne bovina (kg ha-1) de Poker INIA y Gala. INIA Carillanca (38º41’LS y 72º25’LW), temporadas 2007/08 y 2008/09.

Variedad Forraje: Temporada 2007/08 Carne: Temporada 2007/08 Forraje: Temporada 2008/09 Carne: Temporada  2008/09
Gala 5.999 534 7.761 738
Poker INIA 6.656 669 8.529 881
Diferencia a favor de Poker-INIA 11% 25% 10% 

 

19%

Cuadro 2. Producción de forraje (kg MS ha-1) y de carne bovina (kg ha-1) de Poker INIA y Gala. INIA Remehue (40º52’ LS y 73º12’ LW), temporada 2008/09. Fuente: Sergio Iraira.

Variedad Forraje Carne
Gala 5.999 534
Poker INIA 6.656 669
Diferencia a favor de Poker INIA 11% 25%

Fuente: INIA-Chile

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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