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Paraguay y Perú podrían abrir camino hacia el mercado de Genética Bovina

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El director general de Sanidad Animal del Senacsa, Victor Maldonado, destacó que se han logrado avances significativos en material de genética, con el primer envío de semen a Guatemala. Además, Costa Rica y Perú han mostrado interés y ya han iniciado gestiones para adquirir genética paraguaya. En particular, esa última nación comenzó este lunes una auditoría al Centro Genético Taurus.

Maldonado recordó que el año pasado se abrió el mercado de Guatemala y que en 2024 se logró vlidar el certificado veterinario, lo que permitió que establecimientos paraguayos realizaron un importante de material genético paraguayo.

Actualmente, se ha intercambiado el certificado veterinario internacional con los requisitos sanitarios entre Costa Rica y Paraguay. En los próximos días se llevará  a cabo una reunión para cerrar este acuerdo, lo que representa una oportunidad relevante para la ganadería paraguaya.

El profesional mencionó, que esta semana, Perú inició una auditoria en el país. «Perú es un país libre, sin vacunación, por lo que es gratificante que sus autoridades estén interesadas en lo que tenemos. Visitarán el Centro Genético Taurus con la expectativa de abrir ese mercado», señaló en conversación con Valor Agro.

Precisó que la auditoria de las autoridades peruanas, que se extenderá hasta mañana, estará centrada únicamente en el Centro Genético Taurus. Si se concreta la habilitación, solo esta empresa será aprobada. No obstante, es necesario presentar toda la cadena productiva y dar una visión general del país, resaltando las herramientas disponibles en término de vigilancia.

«Aunque la auditoria esté enfocada en un solo centro, debemos mostrar toda la infraestructura con seriedad. Tenemos la esperanza de abrir este mercado, y, tras Perú, otros países podrían interesarse. Debemos estar preparados», amplió.

Maldonado explicó que después del intercambio de las documentaciones y las visitas de las autoridades sanitarias, la apertura de los mercados, depende de la información recabada. «En el caso de Guatemala se tuvo mucha discusión técnica interna. Generalmente, el proceso para obtener los certificados puede tardar entre seis meses y un año» recordó.

Respecto a Costa Rica, señaló que el año pasado ya se intercambiaron documentos y que las negociaciones se han retomado recientemente. Maldonado agregó, que generalmente los informes deben presentarse en un plazo de 60 días y la respuesta también se da en un plazo de 60 días y la respuesta también se da en un plazo similar. Posteriormente, se intercambia la documentación a nivel técnico.

Subrayó la importacia de la diversificación, destacando que es uno de los principales objetivos del Senacsa, que está impulsando programas de capacitación sobre las enfermedades reproductivas para asegurar que todos las cabañas y centros genéticos estén en condiciones óptimas para cumplir con los requisitos frente a toda solicitud de cualquier mercado.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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