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PANAFTOSA: Laboratorio de Lucha contra la Fiebre Aftosa logra Nueva Certificación

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CRL 1306 PANAFTOSA 06 11 2017

La acreditación bajo la norma ABNT NBR ISO/IEC 17025: 2005 fue concedida a PANAFTOSA/SPV el pasado 6 de noviembre por la Coordinación General de Acreditación (CGCRE) del Instituto Nacional de Metrología, Calidad y Tecnología (INMETRO) de Brasil. Un nuevo paso para lucha en el diagnóstico de enfermedades vesiculares en el continente.

La norma ISO 17025 es un padrón internacional adoptado para garantizar la calidad de los resultados de análisis emitidos por los laboratorios. Dentro del plan de desarrollo institucional, PANAFTOSA viene trabajando para acreditar su Laboratorio de Referencia para Fiebre Aftosa y Estomatitis Vesicular bajo la norma ABNT NBR ISO/IEC 17025.

Publicada por la Organización Internacional de Normalización (ISO) en conjunto a la International Electrotechnical Commission (IEC), en Brasil, la norma es publicada por la Asociación Brasileña de Normas Técnicas (ABNT) con el nombre ABNT NBR ISO/IEC 17025.

La adopción de la norma no es en sí obligatoria, pero los laboratorios que deseen demostrar su competencia deben implantar los requisitos de la norma y recibir auditorías internas y del organismo acreditador. El 6 de noviembre de 2017, la Coordinación General de Acreditación (CGCRE) del INMETRO concedió a PANAFTOSA la acreditación para el Laboratorio de Referencia, constituyendo así la expresión formal del reconocimiento de la competencia y confiabilidad técnica para realizar ensayos.

Según Ottorino Cosivi, director de PANAFTOSA, este certificado es un requisito previo para continuar brindando, con el más alto padrón, nuestra cooperación técnica a los Países de la región como laboratorio internacional de referencia, para fiebre aftosa y estomatitis vesicular, de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Muchos colaboradores contribuyeron a la obtención de esta acreditación, desde el equipo del Laboratorio de Referencia en Pedro Leopoldo, colegas de la Administración y del sector de Calidad de PANAFTOSA que orientó y acompañó todo el proceso. Además, el apoyo del LANAGRO/MG-MAPA, a través de la Unidad de Gestión de Calidad (UGQ) fue fundamental para fortalecernos en el proceso de obtención de la acreditación.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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